Opinión

Desafíos de la Izquierda progresista en América Latina

Por: Luis Fernández

El panorama político de América Latina en los actuales momentos presenta un importante crecimiento de movimientos conservadores de derecha y un giro político de algunos países hacia ese sector, lo que ha aumentado la polarización política y las tensiones democráticas entre derecha e izquierda progresista, la decepción ciudadana frente a las organizaciones políticas y desilusión hacia los procesos democráticos.

Esta situación ha sido posible por algunos errores de las fuerzas políticas progresistas y de izquierda en la región y por el desarrollo de guerras sucias y de un plan de judicializar la política en contra de los principales dirigentes progresistas de América latina, que ha contado con el apoyo de fuerzas extranjeras interesadas en mantener su hegemonía y control político, causando impactos directos sobre la gobernabilidad y la estabilidad de la región.

Este grave escenario político es de alto riesgo para América latina y presenta un escenario global incierto para la región, donde la inseguridad, el crimen organizado, la violencia política la fragilidad institucional, las tensiones externas, la utilización política del tema migratorio, incluso el cambio climático, convergen y se refuerzan mutuamente atentando contra la necesaria unidad e integración de los pueblos latinoamericanos.

En un estudio titulado, “El índice de riesgo político para América Latina 2026”, elaborado por el centro de Estudios internacionales de la pontificia Universidad católica de Chile (CEIUC), se describe un contexto marcado por alta volatilidad interna y presión externa, con impactos directos sobre la gobernabilidad, la inversión y la estabilidad democrática de la región.

El documento señala que la dinámica global marcada por las tensiones estratégicas entre las grandes potencias afecta directamente a la región, condicionando su capacidad para tomar decisiones autónomas en política exterior, comercio e inversiones, lo que unido a que muchos gobiernos enfrentan presiones presupuestarias y altos niveles de deuda, limita la capacidad de respuesta de los países.

La derecha latinoamericana ha tenido notables avances en la región, pero ha cometido errores que han aumentado la polarización política y social en varios países, su falta de conexión con los sectores populares más vulnerables es muy notoria ya que sus políticas económicas son favorables a las elites y no han logrado solucionar los problemas fundamentales ni reducir las desigualdades históricas.

Los sectores derechistas neoliberales subestiman el tema social, desdeñando el desarrollo de propuestas sociales sostenibles para amplios sectores de la población y reduciendo el gasto público, priorizando la entrega de recursos naturales de los pueblos, a una potencia extranjera o a grandes empresas capitalistas internacionales, debilitando los programas públicos y aumentando las desigualdades.

La presidenta de México Claudia Sheinbaum ha definido claramente que es la derecha política,” la derecha es el odio, la derecha es la discriminación, la derecha es el clasismo, el racismo, la derecha es la represión, eso es la derecha: gobiernos de las élites. Los gobiernos progresistas, los gobiernos humanistas son los gobiernos del pueblo y que gobernamos para el pueblo. Son dos proyectos”.

Contrario a esta derecha, la izquierda progresista se caracteriza por hacer hincapié en ideas como la libertad, la igualdad, la fraternidad, el progreso, la dignidad humana, la reforma, la solidaridad, la soberanía y el internacionalismo, además se promueve un estado fuerte y activo como garante fundamental de la justicia social, la igualdad y los derechos básicos, de los sectores más vulnerables.

La derecha promueve un estado débil con la menor intervención posible en la vida empresarial, priorizando la propiedad privada y defendiendo el libre mercado, la desregulación, la reducción de impuestos y la iniciativa privada como motores principales del crecimiento económico, que como ya se conoce este solo produce más riqueza para los más poderosos y más pobreza y desigualdad para los más pobres.

El enfrentamiento entre derecha e izquierda es parte de la historia política moderna y especial en américa latina donde las diferencias ideológicas han estado presentes en el modelo económico, inflación y costo de la vida, la seguridad nacional, la política  migratoria, las libertades públicas, la relación con los organismos internacionales, la soberanía nacional y el papel del Estado, lo que ha producido una fuerte polarización política en toda la región.

El gran desafío de las fuerzas políticas de la izquierda  progresista  de américa Latina, es fortalecer su unidad y hacer posible una efectiva justicia social garantizada  con la sostenibilidad económica, que reduzca la pobreza y la desigualdad, mejorando los salarios, las ayudas sociales, los servicios públicos, la seguridad ciudadana y el respeto a la dignidad humana, responder a estos problemas reales de la población, es la única forma de detener el crecimiento de la derecha en la región.

Luis Fernández

Analista Político y escritor

Santo Domingo R.D

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