Reservas mundiales de petróleo caen a niveles históricos y aumentan los temores por una nueva escalada de precios
BUENOS AIRES, 9 junio.- La combinación de la guerra en Medio Oriente, el prolongado cierre del Estrecho de Ormuz y la acelerada reducción de las reservas globales de crudo ha encendido las alarmas en los mercados energéticos internacionales.
Analistas y organismos especializados advierten que la situación podría derivar en un fuerte aumento de los precios del petróleo y generar dificultades de abastecimiento en distintas regiones del mundo.
Uno de los llamados de atención más relevantes provino de Goldman Sachs, que en un informe divulgado a finales de mayo advirtió que las reservas mundiales de petróleo podrían caer en las próximas semanas hasta un nivel equivalente a apenas 100 días de demanda global.
La crisis se ha visto agravada por el cierre total o parcial del Estrecho de Ormuz desde finales de febrero, una de las rutas estratégicas más importantes para el comercio mundial de petróleo. Según estimaciones de Goldman Sachs, esta situación ha provocado una pérdida superior a los 10 millones de barriles diarios en el suministro global.
Ante este escenario, numerosas potencias económicas se han visto obligadas a recurrir a sus reservas estratégicas, mientras que países altamente dependientes de las importaciones de crudo, especialmente en Asia, han adoptado medidas de emergencia para garantizar el suministro energético.
Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de Energía (AIE), organismo integrado por más de 30 países y creado tras la crisis petrolera de 1973, afirmó que las reservas mundiales “están cayendo muy rápidamente” y advirtió que la recuperación de esos volúmenes requerirá un período prolongado.
Preocupación por los precios y el abastecimiento
La principal inquietud de consultoras y especialistas internacionales se centra en el comportamiento de los precios y la disponibilidad de petróleo cuando aumente significativamente la demanda energética durante el verano del hemisferio norte, entre finales de junio y julio.
Los expertos consideran que los efectos de la escasez no serán uniformes en todo el planeta, sino que afectarán con mayor intensidad a las economías más dependientes del comercio internacional de crudo, particularmente las asiáticas.
El comportamiento futuro del precio del petróleo dependerá en gran medida de la evolución de la crisis en el Estrecho de Ormuz. Los escenarios más pesimistas proyectan que el barril podría alcanzar los 150 dólares antes de finalizar el año si persisten los actuales niveles de tensión, marcados por negociaciones diplomáticas y acciones militares.
Otras proyecciones más moderadas sitúan el precio entre 80 y 90 dólares por barril. Este viernes, el crudo cerró en torno a los 92 dólares.
Aun en un escenario más estable, con precios cercanos a los 85 o 90 dólares por barril, el mercado estaría muy por encima de las previsiones iniciales para 2026, cuando se esperaba un promedio cercano a los 55 dólares debido a una supuesta sobreoferta.
El encarecimiento de la energía ya genera preocupación por su impacto en la economía mundial. Sectores como la industria petroquímica y la aviación comercial figuran entre los más vulnerables, especialmente tras el incremento récord registrado en los combustibles para aeronaves.
Estados Unidos reduce sus reservas estratégicas
Estados Unidos ha sido uno de los países que más ha recurrido a sus reservas estratégicas desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. La administración del presidente Donald Trump busca evitar que el aumento de los combustibles se convierta en un factor de presión política antes de las elecciones de medio término previstas para el 3 de noviembre.
Con ese objetivo, Washington ha incrementado considerablemente sus exportaciones de petróleo, aunque la reducción de la oferta disponible también ha contribuido a elevar los precios internacionales.
Al mismo tiempo, Rusia ha aumentado de manera significativa sus exportaciones de crudo en un intento por recuperar participación en los mercados internacionales tras las consecuencias derivadas de la guerra en Ucrania.
De acuerdo con datos publicados por el diario económico británico Financial Times, las reservas petroleras estadounidenses, almacenadas principalmente en depósitos subterráneos de Texas y Luisiana, disminuyeron en 10,6 millones de barriles durante las últimas semanas, alcanzando su nivel más bajo desde 2004.
Tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el pasado 28 de febrero, la Agencia Internacional de Energía coordinó la liberación de reservas equivalentes a 400 millones de barriles de petróleo.
La medida involucró a 32 países industrializados, entre ellos Estados Unidos, varias potencias europeas y naciones asiáticas como Japón, con el propósito de amortiguar el impacto de la crisis sobre los mercados energéticos.
Según los datos disponibles, Estados Unidos liberó 172 millones de barriles de sus reservas estratégicas. Las principales economías europeas aportaron cerca de 110 millones de barriles, mientras que Japón puso a disposición aproximadamente 80 millones.
La situación representa un giro radical respecto a las previsiones que existían en 2025, cuando los mercados proyectaban un escenario de abundante oferta y precios relativamente bajos. En apenas unos meses, el mundo pasó de anticipar un barril cercano a los 55 dólares a enfrentar una crisis de suministro que llevó las cotizaciones por encima de los 120 dólares durante abril y mantiene la incertidumbre sobre la evolución del mercado energético global.
Fuente: elDestape, Argentina
