Opinión

Injerencia en los Procesos Electorales de América latina

Por: Luis Fernández

En América latina y en el mundo son muchos los ciudadanos decepcionados que han perdido la confianza en las organizaciones políticas, ya que sienten que muchos partidos han perdido su conexión con la sociedad y se han transformado en estructuras centradas en el poder, los intereses particulares o la supervivencia electoral, con discursos de campaña con muchas promesas y pocos resultados.

De ahí la importancia que tienen los procesos electorales en la región, que deberían ser una muestra del poder de la sociedad para elegir de manera democrática a sus gobernantes, pero que se han transformado por la desconfianza de diversos sectores de la sociedad, en una actividad que se presenta, en algunos casos como un ejercicio inútil para que los pueblos logren un buen gobierno

Esto se ha venido agravando por la actitud de partidos de la extrema derecha, que tratan de imponerse en los procesos electorales de la región utilizando una serie de artimañas, maniobras, desinformación, promoviendo el odio político, presionando instituciones para debilitar la independencia electoral, lo que erosiona la confianza democrática.

Por eso es por lo que escuchamos a organizaciones derechistas, realizando grandes esfuerzos para desacreditar y descalificar a sus adversarios políticos, tratando incluso de anular o destruir a las organizaciones políticas de la izquierda progresista, lo que es una expresión de intolerancia antidemocrática de un sector político, que desea imponer sus ideas sin ningún tipo de oposición y de manera autoritaria.

La utilización de la judicialización de la política (Lawfare) es uno de los casos más notorios para destruir reputaciones y anular las candidaturas de dirigentes políticos progresistas a las elecciones generales, los casos de Brasil, Perú, Argentina, Ecuador y República Dominicana para solo citar algunos, que son ejemplos claros de persecución política contra las fuerzas políticas de la izquierda progresista en la región.

Pero hay mucho más, cuando la derecha neoliberal participa en las elecciones utiliza todo tipo de estrategias no democráticas, para imponerse en el certamen electoral, como es el caso de utilizar mecanismos para dar a conocer que los Estados Unidos se oponen a tal candidato y favorecen al candidato de la derecha, como ocurrió con Honduras y Argentina, para solo poner 2 ejemplos.

Esta situación no es exclusiva de esas 2 naciones sino de muchos países de América Latina, que pasan por la vergüenza de tener grupos de derecha neoliberal, que se atreven a solicitar la intervención extranjera a su propio país, para resolver su favor la confrontación política con las fuerzas progresistas, que debía resolverse internamente de manera soberana, sin participación externa.

Esto ha llegado a un punto tal que la presidenta de México Claudia Sheinbaum afirmo recientemente que existe el riesgo de intervención extranjera en los procesos electorales del país y defendió la necesidad de regular en la ley cómo se acreditaría una eventual injerencia externa, agregando que la soberanía electoral debería ser un consenso nacional y sostuvo que cualquier regulación debe impedir interferencias externas en decisiones políticas del país.

Asimismo, el Senado mexicano aprobó el viernes una reforma constitucional que busca permitir que el máximo tribunal electoral invalide cualquier resultado electoral que se considere influido por actores extranjeros.  Lo que se produce en un momento en que el gobierno de los Estados Unidos ha sido acusado de intervenir agresivamente en elecciones y asuntos políticos en todo el hemisferio.

Por otro lado, el presidente de Brasil Luis Inicio lula da Silva ha calificado de «inaceptable» la presión externa sobre las instituciones democráticas brasileñas. En un fuerte cruce diplomático con Donald Trump, Lula acusó a sectores de la oposición (específicamente a Flavio Bolsonaro) de actuar como «traidores» por viajar a Washington para pedir una intervención extranjera en los asuntos internos de Brasil.

Sobre el intervencionismo en los procesos electorales en América Latina que es una constante histórica, el presidente Lula defiende que las decisiones electorales, judiciales y de seguridad deben ser tomadas exclusivamente por las instituciones brasileñas, advirtiendo que su país «no es una republiquita» sujeta a las presiones de potencias extranjeras, con lo cual ha sido coherente en su defensa de la soberanía nacional.

Los procesos electorales de América Latina en diferentes momentos han estado amenazados por gobiernos extranjeros y grupos económicos, que intentan influir en el rumbo político de los países de la región, lo que debilita la soberanía nacional, distorsiona la voluntad popular, incrementa la polarización política y afecta sensiblemente el sistema democrático.

El gran desafío de América Latina frente a estas actitudes intervencionistas, es fortalecer su democracia, aumentar la transparencia electoral, garantizando que la voluntad popular se exprese sin presiones externas, ya que una democracia plenamente soberana, solo será posible cuando actores externos no puedan participar en las competencias políticas internas de los países de la región.

Luis Fernández,

Analista Político y escritor

Santo Domingo R.D.

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