Abinader reivindica el diálogo y la escucha ciudadana como pilares de la democracia durante presentación del informe del PNUD
El mandatario sostiene que retirar proyectos ante el rechazo social no es una muestra de debilidad, sino de respeto a la ciudadanía. Destaca la necesidad de construir consensos, evitar la polarización y fortalecer simultáneamente el desarrollo económico y la institucionalidad democrática.
Por Manuel Jiménez
Santo Domingo, 9 junio. — En momentos en que las democracias de América Latina y el Caribe enfrentan crecientes desafíos relacionados con la inseguridad, la desconfianza institucional, la polarización política y los efectos del cambio climático, el presidente Luis Abinader defendió este lunes la necesidad de que los gobernantes mantengan una comunicación permanente con la ciudadanía y sean capaces de adaptar sus decisiones a las nuevas realidades sociales.
Las declaraciones del mandatario se produjeron durante la presentación del Informe sobre Democracia y Desarrollo “Democracias Bajo Presión”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), un documento que analiza el estado actual de las democracias latinoamericanas y caribeñas y advierte sobre los riesgos que amenazan su estabilidad y capacidad de respuesta ante las demandas ciudadanas.
La actividad reunió a representantes gubernamentales, organismos internacionales, líderes empresariales, académicos y miembros de la sociedad civil. Como parte del evento, Abinader participó en un conversatorio junto a la directora regional para América Latina y el Caribe del PNUD, Michelle Muschett, y la representante residente del organismo en República Dominicana, Ana María Díaz, quien tuvo a su cargo la moderación del diálogo.
Durante la conversación, el jefe del Estado abordó diversos temas vinculados a la gobernabilidad democrática, el manejo de las reformas impulsadas por su administración, la construcción de consensos políticos, la polarización, el legado de su gestión y los retos que enfrenta la democracia dominicana en un contexto regional cada vez más complejo.
Escuchar a la ciudadanía antes de imponer decisiones
Uno de los momentos más relevantes del conversatorio surgió cuando Ana María Díaz planteó al mandatario una interrogante relacionada con el equilibrio entre mantener decisiones gubernamentales y reevaluarlas cuando una parte significativa de la población expresa desacuerdo.
La representante del PNUD tomó como referencia diversos proyectos y reformas que en los últimos años han sido modificados o retirados por el Gobierno tras recibir cuestionamientos de distintos sectores sociales.
Ante la pregunta, Abinader respondió que la realidad política actual obliga a los gobernantes a actuar de manera distinta a como se hacía décadas atrás.
Reconoció que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) cuenta con una amplia mayoría en el Congreso Nacional, situación que le permitiría aprobar numerosas iniciativas legislativas sin mayores obstáculos. Sin embargo, sostuvo que tener los votos suficientes no significa necesariamente que deban imponerse decisiones sin tomar en consideración el sentir de la población.
El presidente señaló que las transformaciones tecnológicas, el auge de las redes sociales y el acceso inmediato a la información han cambiado profundamente la forma en que se desarrolla la política y la relación entre gobernantes y ciudadanos.
“Estamos viviendo otro mundo y eso nosotros los políticos y los líderes tenemos que adaptarnos a esa nueva realidad sin renunciar a nuestros principios ni a nuestros proyectos”, expresó.
Afirmó que la construcción de consensos se ha convertido en una condición indispensable para impulsar cambios de gran alcance y recordó que muchas de las reformas desarrolladas durante su administración han requerido amplios procesos de consulta y diálogo.
Según explicó, la unanimidad absoluta no existe en democracia, pero sí es posible generar acuerdos que permitan avanzar en las transformaciones necesarias para el país.
“Hemos pasado muchas reformas donde realmente no hay unanimidad, porque unanimidad nunca va a haber, pero sí hemos tratado de construir esos consensos más importantes”, manifestó.
El contacto directo con las comunidades
Abinader destacó que la comunicación política no puede limitarse a las reuniones entre dirigentes partidarios o funcionarios gubernamentales.
Aseguró que parte importante de su método de trabajo consiste en mantener contacto permanente con organizaciones comunitarias y sectores representativos de la sociedad.
Explicó que frecuentemente realiza recorridos por distintas provincias y municipios del país, donde sostiene encuentros con juntas de vecinos, asociaciones de desarrollo comunitario y líderes locales.
Para el mandatario, esos espacios constituyen una herramienta fundamental para conocer las preocupaciones reales de la población y evaluar el impacto de las políticas públicas.
“Yo voy recorriendo el país, me reúno con las juntas de vecinos, me reúno con las asociaciones de desarrollo. Hay que escuchar esas quejas; es una forma también de la gente expresarse”, indicó.
A su juicio, las inquietudes ciudadanas representan un mecanismo legítimo de participación democrática que debe ser tomado en cuenta por quienes tienen la responsabilidad de gobernar.
¿Debilidad o respeto?
Otro de los aspectos abordados por el presidente fue la percepción que existe en algunos sectores sobre la retirada de proyectos gubernamentales luego de que estos generan rechazo social.
Abinader reconoció que algunas personas consideran que modificar o posponer iniciativas constituye una señal de debilidad política.
Sin embargo, rechazó categóricamente esa interpretación.
Afirmó que escuchar a la ciudadanía y reconsiderar decisiones cuando existe una oposición significativa representa una demostración de respeto hacia la población.
“Hay mucha gente que dice que eso es debilidad. Para mí no es debilidad. Todo lo contrario. Yo creo que eso es respeto; respeto al sentimiento de las personas y respeto a las opiniones”, afirmó.
El gobernante explicó que el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre la firmeza necesaria para impulsar transformaciones y la sensibilidad para comprender cuándo una propuesta requiere mayor discusión o socialización.
Indicó que existen ocasiones en las que determinadas reformas deben esperar hasta que se logre convencer a una mayor parte de la sociedad sobre sus beneficios.
Esa situación, dijo, puede presentarse tanto en reformas constitucionales como en iniciativas legislativas o decisiones administrativas.
No obstante, aclaró que también hay circunstancias en las que el Gobierno ha decidido continuar adelante con proyectos que considera necesarios para fortalecer al país, aun cuando estos hayan generado cuestionamientos.
República Dominicana y la ausencia de polarización extrema
La conversación también permitió abordar uno de los temas más debatidos actualmente en la región: la polarización política.
Al analizar el caso dominicano, Abinader sostuvo que la República Dominicana presenta características diferentes a las observadas en otros países latinoamericanos.
Según explicó, durante las últimas tres décadas no han existido diferencias ideológicas profundas entre las principales fuerzas políticas con posibilidades reales de acceder al poder.
“Obviamente se ha respetado la existencia de partidos de extrema derecha y extrema izquierda, pero entre los partidos con posibilidades electorales no ha habido esa diferencia ideológica marcada”, señaló.
El mandatario consideró que los distintos sectores políticos, empresariales y sociales han logrado construir una visión compartida sobre los grandes objetivos nacionales.
Afirmó que, aunque cada administración puede implementar estrategias distintas, existe un consenso general sobre metas fundamentales relacionadas con el crecimiento económico, la estabilidad democrática y el fortalecimiento institucional.
En su opinión, esa coincidencia ha contribuido a reducir los niveles de confrontación política y ha permitido mantener un clima de estabilidad.
El valor del diálogo entre líderes políticos
Abinader también resaltó la importancia de mantener canales de comunicación abiertos entre actores políticos de distintas corrientes.
Recordó que durante su gestión ha sostenido encuentros con líderes de oposición y expresidentes de la República para discutir asuntos de interés nacional.
Esas reuniones han abordado temas como la situación haitiana, la seguridad nacional, la política exterior y otros desafíos estratégicos.
Según explicó, el respeto personal entre dirigentes políticos ha contribuido significativamente a evitar niveles elevados de polarización.
A su juicio, las diferencias partidarias no deben impedir la colaboración cuando se trata de defender intereses nacionales o enfrentar problemas que afectan al conjunto de la sociedad.
El legado de una transformación integral
Durante el conversatorio, el presidente también reflexionó sobre el legado que espera dejar al concluir su administración.
Abinader manifestó que el desarrollo de un país no puede medirse únicamente por la cantidad de obras construidas ni por el crecimiento económico.
Sostuvo que el progreso sostenible requiere fortalecer simultáneamente la infraestructura física, la institucionalidad democrática y los mecanismos de transparencia.
“Es cambiar el círculo vicioso del subdesarrollo por un círculo virtuoso del desarrollo”, afirmó.
Explicó que esa visión implica trabajar de manera paralela en áreas como la construcción de infraestructuras, el fortalecimiento de la democracia, la lucha contra la corrupción y la consolidación de la independencia de los poderes públicos.
Reconoció que se trata de una tarea compleja y más difícil que concentrarse únicamente en proyectos visibles de infraestructura.
Sin embargo, insistió en que es la única vía para garantizar un desarrollo integral y sostenible.
“Es más difícil, pero es la única forma de tener un verdadero desarrollo sostenible e integral”, expresó.
Una mesa para monitorear la calidad democrática
En el marco de la actividad, el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez, anunció la creación de una Mesa de Seguimiento a la Calidad Democrática.
La iniciativa forma parte de las políticas priorizadas por el Gobierno dominicano y busca establecer un mecanismo permanente de monitoreo y evaluación del desempeño democrático.
Según explicó el canciller, este espacio reunirá representantes del sector público, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y actores del sector privado.
La mesa tendrá como objetivo dar seguimiento sistemático a aspectos relacionados con la gobernanza, la participación ciudadana y el Estado de derecho.
“Será la traducción institucional de una convicción: que no basta con proclamar la democracia; es necesario evaluarla, medirla y fortalecerla”, expresó Álvarez.
Las alertas del informe del PNUD
El informe presentado durante la actividad advierte que América Latina y el Caribe enfrentan crecientes desafíos que ponen a prueba tanto la capacidad de los Estados como la resiliencia de sus sistemas democráticos.
Entre los principales riesgos identificados figuran la inseguridad ciudadana, las restricciones fiscales, la vulnerabilidad frente a crisis externas y los efectos cada vez más severos del cambio climático.
El documento señala que la tasa de homicidios en el Caribe alcanza 27.9 por cada 100 mil habitantes, superando el promedio regional, y que el 59 % de esos casos está relacionado con el crimen organizado.
Asimismo, destaca que la frecuencia de fenómenos climáticos extremos prácticamente se ha duplicado en las últimas décadas, pasando de un promedio de 5.2 eventos anuales entre 1960 y 1990 a 10.7 entre 2000 y 2023.
El estudio también refleja una creciente insatisfacción ciudadana con el funcionamiento de la democracia.
Menos de la mitad de los habitantes de la región se declara satisfecha con sus sistemas democráticos y más del 70 % considera que los gobiernos responden principalmente a intereses particulares.
Los avances y retos de República Dominicana
En el capítulo dedicado a República Dominicana, el informe reconoce avances importantes en materia de democracia electoral, libertades políticas y reducción de la pobreza durante las últimas dos décadas.
No obstante, advierte que el país continúa enfrentando desafíos estructurales similares a los del resto del Caribe.
Entre ellos menciona la alta vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático, las limitaciones derivadas de la condición insular y la necesidad de fortalecer la participación política de las mujeres.
El documento subraya que, aunque se han producido progresos significativos, aún existen espacios para ampliar la inclusión y la representación femenina en los procesos de toma de decisiones.
Una democracia basada en el consenso
La presentación del informe “Democracias Bajo Presión” sirvió como escenario para una amplia reflexión sobre el presente y el futuro de la democracia dominicana.
Durante su participación, el presidente Luis Abinader defendió una visión de gobernanza sustentada en el diálogo, la escucha activa y la construcción de consensos.
Sus intervenciones dejaron claro que, para el mandatario, la capacidad de escuchar a la ciudadanía y ajustar decisiones cuando sea necesario constituye una fortaleza democrática y no una muestra de debilidad.
En un contexto regional caracterizado por la desconfianza institucional y las crecientes tensiones políticas, el Gobierno apuesta por fortalecer los mecanismos de participación y mantener abiertos los canales de comunicación con los distintos sectores de la sociedad.
El desafío, según quedó planteado durante el encuentro, será consolidar una democracia capaz de responder eficazmente a las demandas ciudadanas sin renunciar a los principios fundamentales del Estado de derecho y la institucionalidad democrática.
