Historias de interés

Magín Díaz y el sentido común

Por Euri Cabral

Para cualquier gobierno uno de los elementos básicos en su ejercicio diario de políticas públicas debe ser el sentido común, que no es otra cosa que tener la capacidad para juzgar situaciones cotidianas de manera razonable, lógica y prudente. En síntesis, para actuar con sentido común ante una acción que afecta muchos intereses, lo lógico y elemental es saber escuchar, saber ceder y saber explicar.

El actual Ministro de Hacienda, Magín Díaz, ha puesto al gobierno a actuar con sentido común al presentar el paquete de medidas económicas y tributarias para enfrentar la crisis y mantener la estabilidad macroeconómica, ante la difícil situación que vive el mundo. El gobierno de Luis Abinader y el PRM habían intentando en cuatro ocasiones anteriores impulsar una reforma fiscal, y en todos esos intentos fracasaron. ¿Por qué? Sencillamente porque quienes la estaban impulsando no actuaron con sentido común y no se dieron cuenta que estos son otros tiempos.

Cuando el gobierno intentó aprobar la reforma fiscal del 2024, lo hizo con arrogancia, con sentido vengativo, con petulancia y lleno de prepotencia. Y el equipo económico del 2024,  además de actuar con la soberbia del poder sin escuchar a nadie y maltratando a todo el mundo, colocó un conjunto de medidas economicas y tributarias  absurdas y abusivas, sin ceder en nada y sin poner una sola medida que evidenciara algún nivel de sacrificio del gobierno. Y ante ese cuadro, el país entero le fue encima al gobierno, y al presidente Abinader no le quedó otra opción que retirar del congreso ese mamotreto de reforma fiscal.

En aquel momento, Magín no estaba en el gobierno y desde varios medios de comunicación criticó la forma y el fondo de aquella frustrada reforma. Cuando fue nombrado Ministro de Hacienda, en julio del 2025, todas las expetactivas se centraron en cómo actuaría ante la necesidad de una reforma fiscal que todo el mundo entendía necesaria, pero no con la visión y orientación incorrecta que el gobierno del PRM había intendo hacer en cuatro ocasiones.

Magín entendió el mensaje de la sociedad y actuó coherente a sus palabras cuando no era parte del gobierno. Lo primero que hizo fue ratificar que uno de los grandes retos del gobierno era aumentar la inversión pública, la cual había decaído de manera considerable. Luego, empezó a escuchar a todos los sectores y a pedirle sus ideas sobre las líneas generales de las medidas necesarias para que el gobierno aumentara sus ingresos, sin afectar mucho a cada sector y menos menos a la población mas excluída.

Con una ración de la paciencia de Job en sus alforjas, Magín tomó la visión y las propuestas del sector empresarial, sindical, de la pymes, de la oposición y de todos los sectores importantes de la sociedad, asumió las que eran posibles. Antes de presentar el proyecto final al país, comunicó a todos los sectores su propuesta que contienen una serie de medidas que, si no son cambiadas o alteradas en el congreso, podrían ayudar a que el país no sea tan afectado por la crisis actual del mundo.

Lo primero que hizo Magín no fue imponer nuevos impuestos o subir las tasas del ITBI  o de los selectivos al consumo, sino asumir una demanda que desde hace mucho tiempo era reclamada por la sociedad: Quitarle el anticipo a las microempresas y darle más facilidades de pago de ese anticipo a las pequeñas y medianas. También propuso indexar los salarios y subir el margen de los que no pagan impuesto hasta 39 mil pesos. De igual manera, amplió al 30 y 50 % el margen de la deducción de gastos educativos, eliminó tres impuestos anacrónicos que existían y propuso una amnistía fiscal para todas las empresas y personas físicas que tienen deuda acumulada en la DGII.

Luego propuso las medidas que tienen que ver con el aumento de los ingresos del gobierno que, ciertamente, nos afectarán, como el aumento del procentaje al impuesto a los cheques y a las transferencias electrónicas en los bancos, el amuento de 10 dólares a los pasajes aéreos y otras. Pero, la mayor carga impositiva la tendrán los juegos de azar, los que ganen más de 400 mil pesos al mes y las grandes empresas que facturan más de mil millones de pesos al año.

Es evidente que Magín actuó con sentido común y presentó una propuesta justa, equilibrada y viable. Le mostró al presidente Luis Abinader y al PRM cuál es la forma correcta de gobernar. Esperamos que al ser sometida al congreso esa propuesta, los legisladores del PRM y de la oposición, actuén también con sentido común.

Una gran enseñanza que creo se deduce de esta situación es que Magín Díaz ha demostrado que tiene la visión, la capacidad y el tacto suficiente para ser una opción viable y confiable para ser nombrado, por este gobierno o por el que gane las elecciones del 2028, como Gobernador del Banco Central, cuando se cierre el ciclo histórico del exitoso y valioso Héctor Valdez Albizu.

Euri Cabral

Economista y Comunicador

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