Padre de joven abatido por un agente en Texas exige respuestas mientras crece la presión por transparencia en la investigación
Lake Jackson, Texas, 14 junio. – Once días después de la muerte de su hijo, John Gabriel Mendoza padre continúa exigiendo explicaciones a las autoridades sobre el operativo policial que terminó con la vida del joven universitario John Mendoza Jr., de 18 años, quien fue abatido por un ayudante del sheriff del condado de Brazoria durante un intento de detención de tránsito.
El caso ha provocado una fuerte reacción en la comunidad, que ha organizado vigilias, protestas y manifestaciones de apoyo a la familia, mientras crecen los reclamos para que las autoridades divulguen las grabaciones de las cámaras corporales y de los vehículos policiales involucrados en el incidente.
Mendoza Jr., destacado jugador de fútbol americano de la escuela secundaria Brazoswood High School y estudiante de primer año de la Universidad Estatal de Texas, murió en la madrugada del 1 de junio tras recibir un disparo que atravesó el cristal del lado del conductor de su vehículo Dodge Challenger cuando llegaba a la vivienda de su padre en Lake Jackson.
Su padre, quien lo crió solo desde que tenía tres años, asegura que desde entonces vive sumido en la incertidumbre y el dolor.
“Le arrebataron la vida sin razón. Tenía todo un futuro por delante”, expresó Mendoza durante una entrevista concedida en su residencia, rodeado de fotografías, trofeos y recuerdos deportivos de su hijo.
Según relató, el joven nunca tuvo problemas con la justicia y era conocido por su disciplina, respeto y compromiso con los estudios y el deporte. Incluso había manifestado interés en ingresar algún día a las fuerzas del orden.

Sus familiares explican que era un estudiante ejemplar y que dedicaba parte de sus fines de semana a labores comunitarias y de ayuda a personas mayores en la ciudad de San Marcos, donde cursaba sus estudios universitarios.
La noche de su muerte, el joven había compartido con amigos de la infancia jugando baloncesto y caminando en una pista deportiva de un parque público.
De acuerdo con la versión presentada por el abogado de la familia, Charles Adams, varias grabaciones de vigilancia muestran una patrulla policial siguiendo el vehículo de Mendoza.
Aunque algunos informes describieron el hecho como una persecución, las imágenes no muestran al joven conduciendo a alta velocidad ni realizando maniobras peligrosas.
Los acompañantes de Mendoza declararon que el joven se encontraba confundido y nervioso por la presencia de la patrulla y repetía constantemente que solo quería llegar a su casa junto a su padre.
El abogado sostiene que los jóvenes habían observado previamente a los agentes vigilándolos desde las inmediaciones del parque. Según su versión, los oficiales permanecieron observándolos durante un tiempo sin acercarse a ellos.
Las grabaciones muestran posteriormente a Mendoza entrando en el garaje de la vivienda familiar. Según Adams, los ocupantes del vehículo tenían las manos levantadas cuando el agente se aproximó.
Pocos segundos después se produjo el disparo fatal.
La defensa de la familia asegura que no hubo advertencias, órdenes verbales ni solicitud de apoyo antes de que el agente accionara su arma.
Tras el incidente, la familia comenzó a exigir la divulgación de toda la información relacionada con el caso, incluyendo la identidad del oficial involucrado y las grabaciones de las cámaras policiales.
El abogado Adams también solicitó que el agente fuera arrestado y sometido a la justicia.

Durante varios días las autoridades mantuvieron silencio sobre el caso. Sin embargo, el martes el sheriff del condado de Brazoria, Bo Stallman, anunció la destitución del ayudante Kevin Tippet por violaciones a las políticas institucionales relacionadas con el manejo y uso de armas de fuego.
Fue la primera ocasión en que una autoridad identificó públicamente al agente involucrado en el hecho.
La noticia llegó al padre de la víctima mientras se dirigía a una funeraria para ultimar detalles del sepelio de su hijo, incluyendo la entrega del traje que vestiría, sus botas favoritas y la camiseta número 78 de fútbol americano, retirada recientemente por su antigua escuela en homenaje a su memoria.
Aunque considera que la destitución del agente representa un avance, Mendoza insiste en que aún faltan respuestas fundamentales.
“Lo más difícil es no saber qué ocurrió realmente. Seguimos a oscuras”, manifestó.
La muerte del joven ha conmovido profundamente a la comunidad local no solo por las circunstancias del caso, sino también por la estrecha relación que mantenía con su padre.
Mendoza describe a su hijo como su compañero inseparable. Compartían actividades deportivas, jornadas de pesca, entrenamientos y largas conversaciones diarias sobre temas personales, familiares y religiosos.
Recuerda que el joven disfrutaba del fútbol americano desde los cinco años y que nunca faltó a uno de sus partidos.
“Nada era más importante para mí que estar presente en su vida”, afirmó.
Las fotografías distribuidas por toda la vivienda muestran distintas etapas de la vida del joven: desde su infancia hasta sus años como atleta destacado y su reciente graduación de secundaria.
Sin embargo, el padre admite que ahora le resulta difícil entrar a algunas áreas de la casa, especialmente a la habitación y al garaje donde ocurrió la tragedia.
Relató que se encontraba dormido cuando uno de los amigos de su hijo irrumpió desesperadamente en su habitación para avisarle que el joven había recibido un disparo.
Al llegar al garaje encontró a su hijo gravemente herido y tendido sobre el suelo.
Mendoza explicó que tomó la mano del joven, verificó su pulso, colocó una toalla bajo su cabeza y comenzó a orar mientras esperaba la llegada de los servicios de emergencia.
Según su testimonio, preguntó repetidamente quién había disparado contra su hijo hasta que el propio agente le respondió que había sido él.
“Lo único que pensaba era en cómo ayudar a mi hijo. Lo abrazaba, lo besaba y le decía cuánto lo amaba”, recordó.
Poco después, los paramédicos trasladaron al joven a un hospital cercano, donde fue declarado muerto.
Desde entonces, Mendoza asegura que todavía le cuesta aceptar la realidad de lo ocurrido.
“A veces pienso que simplemente está en la universidad y que en cualquier momento me llamará por teléfono”, confesó.
Aunque reconoce que la atención mediática y las manifestaciones públicas han sido difíciles de afrontar, afirma que seguirá luchando para que se conozca toda la verdad.
“Tengo que hacerlo por él. Tengo que asegurarme de que su historia sea contada”, expresó.
Para el padre, las autoridades encargadas de investigar el caso deben actuar con total transparencia y sin privilegios para nadie.
Informaciones divulgadas por medios locales indican que las comunicaciones de radio policial mencionaron la posibilidad de un “disparo accidental”. Asimismo, el abogado de la familia sostiene que algunos testigos escucharon al agente manifestar inmediatamente después del disparo que había cometido un error.
No obstante, la familia insiste en que, independientemente de si el disparo fue accidental o intencional, la actuación previa del agente debe ser investigada a fondo.
Entre las preguntas que aún esperan respuesta figuran por qué el joven fue seguido por la patrulla, qué motivó la intervención policial y por qué el agente se aproximó armado al vehículo sin emitir advertencias previas.
Mientras las investigaciones continúan, la familia Mendoza mantiene su llamado a la justicia, convencida de que la muerte del joven no debe quedar impune y de que toda la información relacionada con el caso debe hacerse pública.
Fuente: Houston Chronicle
