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Muere Alex Bueno, la voz romántica que marcó una época en el merengue y la bachata dominicana

Santo Domingo, 18 junio.– La música dominicana está de luto tras el fallecimiento este jueves del reconocido cantante Alex Bueno, una de las voces más emblemáticas y melodiosas de la historia artística nacional, quien murió en la ciudad de Nueva York luego de una batalla de ocho meses contra un tumor cerebral. Tenía 62 años.

Conocido popularmente como “El Mayimbito”, sobrenombre que ganó por su parecido artístico con el merenguero Fernando Villalona, Alex Bueno dejó una huella imborrable en la música dominicana gracias a una carrera de más de cuatro décadas, marcada por éxitos en el merengue, la bachata, la salsa, el bolero y la balada.

Nacido como Alejandro Wilberto Bueno López el 22 de septiembre de 1962, fue criado en el municipio de San José de las Matas (Sajoma), en la provincia Santiago.

Desde muy temprana edad mostró una inclinación extraordinaria hacia la música. En una entrevista concedida al merenguero Silvio Mora para su canal de YouTube, relató que familiares conservaban grabaciones donde se le escuchaba cantar cuando apenas tenía tres años de edad, mientras que su madre le enseñó a tocar guitarra a los seis años.

Su ascenso artístico comenzó formalmente en 1978, cuando ganó el primer lugar en un festival de la voz realizado en el programa de Wilfrido Vargas por Radio Televisión Dominicana.

Aquella victoria lo dio a conocer a nivel nacional y abrió las puertas de una carrera que más tarde lo convertiría en una de las figuras más importantes de la música popular dominicana.

Sus primeras grabaciones fueron los merengues “Condición” y “Quisqueya”, junto a la orquesta All Star de Gerardo Veras.

Sin embargo, su gran oportunidad llegó cuando Fernando Villalona quedó impresionado por la potencia y afinación de su voz y lo integró a su agrupación. Allí grabó en 1982 el tema “Piel Canela”, considerado su primer gran éxito.

Tras los problemas judiciales que enfrentó Villalona en 1983, Alex pasó a formar parte del grupo Liberación, junto a Andrés de Jesús, July en Pie y Manuel La Guira, bajo el respaldo del empresario artístico Bienvenido Rodríguez. Un año después inició su carrera como solista y alcanzó una extraordinaria popularidad con temas como “Colegiala”, “Qué cara más bonita”, “Querida”, “Esa pared”, “La radio” y “Jardín prohibido”, incluidos en la producción “Alex Bueno y la Orquesta Liberación”.

Este álbum revolucionó el merengue de la época al introducir una sonoridad más romántica y melódica, una fórmula que se convirtió en sello distintivo de su carrera.

En 1986 continuó cosechando éxitos con canciones como “Quién te riza el pelo”, “Paloma blanca”, “Corazón de madera”, “Un mechón de tus cabellos”, “Mil amores”, “Dime cuándo tú”, “Hombre callejero” y “Me muero por ella”.

A lo largo de su trayectoria grabó más de una veintena de producciones discográficas y acumuló más de cincuenta éxitos.

Entre sus canciones más recordadas figuran los merengues “Colegiala”, “Quién te riza el pelo”, “Qué cara más bonita”, “Me muero por ella”, “Adonde vayas”, “La radio”, “Amor divino”, “Esa pared” e “Hijo de Yemayá”. También brilló con la salsa “Jardín prohibido” y con bachatas como “Que vuelva”, “Nuestro amor”, junto a Romeo Santos, y “Ese hombre soy yo”.

En 1991 se incorporó al catálogo de J&N Records, donde grabó el álbum “Como nadie”, destacándose el tema “El talismán”. Posteriormente, en 1992, lanzó la producción romántica “Ternuras”, dirigida por Manuel Tejada, consolidando su presencia en mercados internacionales y acercándose cada vez más al género de la bachata.

Su incursión definitiva en ese ritmo llegó en 1999 con el álbum “Bachata a su tiempo”. El éxito de “Que vuelva” transformó nuevamente su carrera y le permitió ampliar su repertorio más allá del merengue.

Al año siguiente continuó por ese camino con la producción “Corazón duro”, consolidándose como uno de los pocos artistas dominicanos capaces de triunfar simultáneamente en distintos géneros musicales.

La vida de Alex Bueno no estuvo exenta de dificultades. Durante muchos años enfrentó problemas relacionados con el consumo de drogas y alcohol, situaciones que afectaron tanto su carrera como su vida personal.

Sin embargo, logró superar esas adicciones en los últimos años, abrazó la fe cristiana y se mantuvo activo en los escenarios hasta que anunció públicamente, hace ocho meses, que padecía un tumor cerebral.

Su característica expresión “¡Ay Dio’ mío!” se convirtió en una marca personal que lo acompañó durante toda su carrera y que aún permanece en la memoria de sus seguidores.

En el plano familiar, mantuvo relaciones con varias mujeres y procreó varios hijos. Aunque nunca se estableció oficialmente una cifra exacta, distintas publicaciones señalan que tuvo entre cinco y siete descendientes. En varias entrevistas también afirmó que disfrutaba de la compañía de siete nietos.

Con su partida física, la República Dominicana pierde a una de las voces más privilegiadas de su historia musical.

Su legado artístico, construido durante 45 años de carrera, lo convierte desde hoy en un inmortal de la música dominicana y en una referencia obligada de los años dorados del merengue y la bachata.

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