Keir Starmer dimite como primer ministro de Reino Unido, pero seguirá hasta tener sucesor
LONDRES, 22 junio. — El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció el lunes que dejará el cargo de líder del gobernante Partido Laborista.
Starmer señaló que seguirá como primer ministro interino hasta que se elija a un nuevo líder laborista en las próximas semanas.
Starmer hizo el anuncio después de afrontar una presión creciente para ceder el puesto a un nuevo dirigente que pueda intentar reactivar la suerte menguante del gobierno.
El mandatario lleva en el cargo desde que llevó al Partido Laborista a una victoria electoral aplastante en julio de 2024. En esos dos años, su popularidad y la del partido se han desplomado.
Su salida se desencadenó por la victoria de Andy Burnham en una elección especial la semana pasada. El popular exalcalde del Gran Manchester planeaba desafiar a Starmer por el liderazgo del Partido Laborista.
Starmer hizo el anuncio ante la residencia oficial del primer ministro, el 10 de Downing Street, con la voz estrangulada por la emoción hacia el final de su breve declaración.
“La pregunta que hace mi partido ahora es soy el mejor posicionado para liderarnos a las siguientes elecciones generales”, dijo Starmer. “He escuchado la respuesta de mi partido parlamentario a esa pregunta, y acepto la respuesta con buenas formas”.
Starmer es el sexto primer ministro en una década en pararse frente al 10 de Downing Street y anunciar una salida prematura. Ocurre el día antes de que Reino Unido cumpla el décimo aniversario de su votación para abandonar la Unión Europea, una decisión que aún sacude la economía y la política del país.
Starmer pasó el fin de semana reflexionando sobre su futuro tras la victoria de Burnham en una elección especial por un escaño en el Parlamento.
Está previsto que Burnham preste juramento como miembro del Parlamento el lunes.
Decenas de periodistas se reunieron en la calle frente a la famosa puerta negra del número 10 de Downing St. el lunes por la mañana, preparados para un anuncio que no había sido confirmado.
No está claro si Burnham enfrentaría una coronación o un desafío. Wes Streeting, quien renunció como secretario de Salud el mes pasado para protestar por el liderazgo de Starmer, ha dicho que se presentará en una contienda si la hay.
El descontento con el primer ministro ha ido creciendo durante meses, con legisladores laboristas desesperados por revertir el declive del gobierno en popularidad desde que Starmer llevó al partido de centroizquierda a una victoria electoral aplastante en julio de 2024.
Ha tenido dificultades para cumplir el prometido crecimiento económico, reparar unos servicios públicos deteriorados y aliviar el costo de vida, y se ha visto lastrado por repetidos tropiezos, incluida su decisión de nombrar a Peter Mandelson, un amigo de Jeffrey Epstein marcado por escándalos, como embajador del Reino Unido en Estados Unidos.
El Partido Laborista está perdiendo votantes progresistas frente al creciente Partido Verde y enfrenta el ascenso de Reformar Reino Unido, el partido antiinmigración liderado por Nigel Farage que encabeza de forma constante las encuestas de opinión a nivel nacional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervino incluso antes de un anuncio, vinculando la posible salida de Starmer con dos de sus quejas recurrentes: la inmigración y la energía renovable.
“Keir Starmer renunciará como primer ministro del Reino Unido. Fracasó estrepitosamente en dos temas muy importantes: INMIGRACIÓN Y ENERGÍA (¡ABRAN EL PETRÓLEO DEL MAR DEL NORTE!). ¡Le deseo lo mejor! Presidente DJT”, publicó Trump en su plataforma de redes sociales.
No estaba claro si Trump respondía a reportes de prensa sobre los planes de Starmer. Los dos líderes no hablaron durante el fin de semana.
La relación inicialmente cálida de Starmer con el presidente se ha agriado en los últimos meses por cuestiones que incluyen la guerra con Irán, a la que el Reino Unido no se sumó.
En contraste con los tropiezos en el frente interno, Starmer ha recibido elogios por su papel internacional, en particular por movilizar el apoyo europeo a Ucrania en su lucha contra la invasión de Rusia, y por trabajar para mitigar la agitación económica y política desatada por el conflicto con Irán.
Aunque muchos legisladores laboristas han apoyado a Burnham, algunos han dicho que Starmer ha sido tratado injustamente. El legislador londinense Neil Coyle arremetió en X contra “la perspectiva de un arreglo total y de que se recompense el circo mediático”.
“Cuando el próximo líder no pueda cambiar de la noche a la mañana a Trump, Irán, Ucrania, Putin, Musk, el sesgo editorial de las transmisiones y el sesgo de los algoritmos, también pedirán su cabeza. Mejor mantener esa guillotina afilada”, escribió. (AP)
