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Científicos atribuyen al cambio climático la ola de calor extrema en Europa y el aumento del riesgo de incendios

Madrid/París, 27 junio.– La ola de calor que golpea a Europa, con especial impacto en España y Francia, vuelve a colocar en primer plano las advertencias de científicos y organismos meteorológicos sobre la relación entre el calentamiento global, las temperaturas extremas y el aumento de incendios forestales en varias regiones del mundo.

En España, la Agencia Estatal de Meteorología calificó el episodio como una ola de calor “histórica” para junio. Según AEMET, el país superó en varios días el umbral de los 40 grados y registró valores excepcionales, como los 42.7 grados en el aeropuerto de Bilbao y hasta 43.7 grados en Tama, en Cantabria. Además, el 23 de junio fue señalado como el día más cálido registrado en España para un mes de junio desde 1950.

Las consecuencias sanitarias también han sido graves. Medios españoles reportaron centenares de muertes atribuibles o relacionadas con el calor durante el episodio, mientras las autoridades sanitarias han insistido en proteger a personas mayores, niños, trabajadores expuestos al sol y pacientes con enfermedades crónicas.

En Francia, la situación también ha sido crítica. Météo-France reportó temperaturas por encima de los 40 grados y registros de hasta 44.3 grados en Pissos, en el departamento de Landas.

Las autoridades francesas han vinculado la ola de calor con fallecimientos, incluidos casos de niños muertos por hipertermia tras quedar atrapados o ser dejados dentro de vehículos, además de decenas de ahogamientos de personas que buscaban refrescarse en ríos, lagos o zonas no vigiladas.

La Organización Meteorológica Mundial ha advertido que Europa enfrenta olas de calor más frecuentes, intensas y tempranas. Expertos citados por ese organismo sostienen que el continente se calienta más rápido que el promedio global, lo que aumenta la probabilidad de episodios extremos al inicio del verano.

La climatóloga Friederike Otto, del Imperial College London y cofundadora de World Weather Attribution, ha reiterado en varios estudios que las olas de calor actuales son mucho más probables e intensas por la influencia humana sobre el clima.

La explicación científica apunta a la acumulación de gases de efecto invernadero, que eleva la temperatura base del planeta y hace que los episodios extremos partan de un nivel más alto.

Los incendios forestales en Estados Unidos, Canadá, Argentina, Chile y otras zonas de Sudamérica obedecen a una combinación de factores: altas temperaturas, sequías prolongadas, baja humedad, vientos fuertes, vegetación seca acumulada y, en muchos casos, igniciones humanas.

El cambio climático no necesariamente inicia cada incendio, pero sí crea condiciones más favorables para que el fuego se propague con rapidez y sea más difícil de controlar.

La NASA ha señalado que el calentamiento del planeta está amplificando la actividad de incendios forestales, sobre todo en bosques boreales y templados. En Canadá y Estados Unidos, los científicos observan temporadas más largas de fuego, deshielo más temprano, suelos más secos y más días con condiciones críticas.

En Sudamérica, el investigador argentino Juan Antonio Rivera, del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales, ha explicado que la combinación de calor, viento y falta de lluvias seca la vegetación y reduce la humedad del suelo, creando combustible abundante para incendios persistentes.

World Weather Attribution concluyó que las condiciones que favorecieron los incendios en la Patagonia argentina y chilena fueron alrededor de tres veces más probables por el calentamiento global.

Los científicos advierten que el desafío no es solo soportar récords puntuales de temperatura, sino enfrentar olas de calor cada vez más largas, noches más cálidas, ciudades mal preparadas e incendios más agresivos en territorios sometidos a sequía.

La recomendación común es acelerar la adaptación urbana, reforzar los sistemas de salud, proteger bosques y reducir las emisiones que alimentan el calentamiento global.

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