Serbia atrae a cientos de empresas rusas que pretenden evitar las sanciones

Belgrado, 14 abr (EFE).- Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania hace siete semanas y las severas sanciones financieras de Occidente contra Moscú, más de 300 empresas y sociedades rusas se han instalado en Serbia, un estrecho aliado de Rusia, con el objetivo de seguir sus negocios y actividades en el mercado europeo.

De las cerca de 1.400 empresas que hay en Serbia con participación rusa, casi una cuarta parte -318- han sido creadas en las últimas seis semanas, señalan datos de la Agencia de Registros Económicos del país balcánico.

Además, se fundaron en el mismo período otras seis empresas con propietarios ucranianos.

Serbia, candidato al ingreso en la Unión Europea (UE), es el único país europeo que mantiene las conexiones aéreas con Rusia y que no se ha sumado a las sanciones a ese país.

MANTENER CON LA UE

«Estas empresas cuentan con que desde Serbia podrán hacer negocios con la UE. Eso es lo más importante para ellas», señala a Efe el economista serbio Aleksandar Stevanovic.

Posiblemente se trate de empresas medianas, cuya llegada es «un resultado positivo de la posición neutral» de Serbia, agregó el economista.

«Creo que el aspecto crucial es que creen que en Serbia no habrá nada que ponga en peligro sus negocios», dijo Stevanovic.

Nebosja Nesovanovic, de la consultora CBRE, declara a Efe que también se han instalado en Belgrado compañías occidentales que han traslado sus operaciones desde Rusia a Serbia para poder seguir operando el mercado ruso.

«Al inicio de la crisis, hace un mes y medio, Belgrado fue muy atractivo para buena parte de las empresas como una buena solución a corto plazo, sobre todo para las internacionales, para mantener la continuidad de sus negocios», explica Nesovanovic.

EMPRESAS FLEXIBLES

La mayoría de las nuevas empresas son del sector de las tecnologías de la información, como programación informática y asesoría, y algunas se dedican al comercio al por mayor.

«Las firmas que negocian aquí, de momento, normalmente trabajan en el espacio de trabajo común, en oficinas que se alquilan a corto plazo y que ya están equipadas», detalla Nesovanovic.

Sus empleados son ciudadanos rusos que trabajan para empresas europeas y estadounidenses y no están bajo ningún tipo de sanciones, asegura el experto, de modo que no deberían suponer problemas para Serbia.

La primera «ola de llegadas» de empresas ha terminado ya en gran parte y ahora deberán decidir dónde instalar sus negocios a largo plazo, y no se puede prever cuántas se quedarán en Serbia.

«Han aceptado Belgrado como solución a corto plazo, pero por otro lado piensan en soluciones duraderas», dice Nesovanovic.

PERSPECTIVAS

Los expertos consultados por Efe en Belgrado señalan que una eventual permanencia de estas empresas rusas y ucranianas puede tener un impacto positivo sobre la economía local a medio plazo.

«La llegada de inversores extranjeros, aunque por motivos tristes, es buena para Serbia», asegura Stevanovic, quien expresa su esperanza de que la UE no acabe sancionando a Serbia por permitir los negocios de ciudadanos rusos en su territorio o por no imponer medidas punitivas contra Rusia.

«Si Serbia es sancionada, ¿sería eso más Europa y más seguridad en Serbia, o significaría más Rusia y más inseguridad?», se preguntó el economista.

También recuerda el importante rol que jugaron para el desarrollo cultural, económico, arquitectónico y académico de Serbia los emigrantes rusos que llegaron después de la Primera Guerra Mundial al entonces Reino de Yugoslavia, huyendo de la revolución bolchevique.

Por eso, Stevanovic aboga por que Serbia «se proclame como un país abierto, porque le falta medio millón de trabajadores para poder ejecutar planes de desarrollo ambiciosos».

Snezana Stanojevic

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