Amenaza de Trump sobre Groenlandia causa indignación en la UE y pone a prueba alianza con OTAN

WASHINGTON, 21 enero. — La promesa del presidente Donald Trump de provocar una amplia disputa arancelaria con Europa para lograr su objetivo de tomar el control de Groenlandia ha dejado a muchos de los aliados más cercanos de Estados Unidos advirtiendo sobre una ruptura con Washington que podría destrozar a la OTAN, que antes parecía inquebrantable.

La funcionaria de más alto nivel de la Unión Europea dijo que la amenaza de aranceles de Trump a cambio de apoyo a sus planes para Groenlandia es un “error” y cuestionó la fiabilidad del mandatario. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, dijo que la situación podría empujar al bloque a desplegar una de sus herramientas de represalia más poderosas, conocida extraoficialmente como el “bazuca” comercial.

Las crecientes tensiones en torno a Groenlandia y la amenaza de una guerra comercial más profunda entre Estados Unidos y Europa hicieron temblar a los inversionistas de todo el mundo el martes, cuando las acciones en Wall Street cayeron.

Trump se enorgullece de aumentar la presión para intentar negociar desde una posición de fuerza. El martes —en el aniversario de su juramentación— planeaba viajar hacia el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, un lugar que podría darle la oportunidad de calmar las tensiones tan rápidamente como ha buscado avivarlas.

Pero los líderes europeos —que se están afianzando y prometiendo defender a Dinamarca y su control semiautónomo sobre Groenlandia— podrían estar buscando con la misma intensidad enfrentar un momento extraordinario con su propia demostración de firmeza.

Eso podría perjudicar las posibilidades de Trump de encontrar una forma rápida de revertir la crisis. E incluso cuando el furor por los crecientes llamados de Trump para que Estados Unidos controle la vasta isla ártica parece listo para engullir la reunión anual de élite en Suiza, el líder de Groenlandia insistió en el respeto por su integridad territorial y dijo que el respeto por el derecho internacional “no es un juego”.

“Llegaremos a un acuerdo”

Trump hizo una inusual aparición en la sala de prensa de la Casa Blanca y habló durante largo rato mientras las acciones caían. Al ser preguntado hasta dónde estaría dispuesto a llegar para adquirir Groenlandia, Trump dijo: “Ya lo descubrirán”. En un momento dado, también se refirió erróneamente a Groenlandia como Islandia.

Aún así, vaticinó que podría haber un acuerdo en proceso. “Creo que llegaremos a un acuerdo con el que la OTAN estará muy feliz, y con el que nosotros estaremos muy felices”, afirmó sin proporcionar detalles concretos.

Trump apuntó que le había animado que la OTAN hubiera aumentado el gasto militar, pero también menospreció a la alianza diciendo que otros miembros podrían no proteger los intereses de Washington. El presidente sugirió que los aliados esperan que Estados Unidos acuda a su rescate, pero “realmente me pregunto si ellos vendrán al nuestro”.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respondió al anuncio de Trump de que a partir de febrero se impondrá un impuesto de importación del 10% sobre productos de ocho naciones europeas que han apoyado a Dinamarca tras los renovados llamados del presidente a que Estados Unidos tome el control Groenlandia, una isla ártica que es un territorio semiautónomo del aliado de la OTAN, Dinamarca.

“La Unión Europea y Estados Unidos acordaron un acuerdo comercial en julio pasado. Y en política como en los negocios, un acuerdo es un acuerdo. Y cuando los amigos se dan la mano, debe significar algo”, dijo Von der Leyen en Davos.

“Consideramos al pueblo de Estados Unidos no solo como nuestros aliados, sino como nuestros amigos. Y sumergirnos en una espiral descendente sólo ayudaría a los mismos adversarios que ambos estamos tan comprometidos a mantener fuera del panorama estratégico”, agregó.

La presidenta prometió que la respuesta de la UE “será inquebrantable, unida y proporcional”.

La postura más dura parecía desafiar el enfoque que muchos líderes europeos han adoptado desde que Trump regresó al cargo, que en su mayoría había dicho cosas agradables sobre Trump para tratar de mantenerse en su buena gracia, mientras trabajaban furiosamente a través de otras vías para encontrar un compromiso. Sin embargo, la insistencia continua del presidente en las últimas semanas de que Estados Unidos tome el control de Groenlandia a toda costa está poniendo a prueba los límites del enfoque más suave.

Trump dice que Estados Unidos necesita el territorio por razones de seguridad ante posibles amenazas de China y Rusia. Se prevé que hable en Davos el miércoles y dijo en redes sociales que había acordado “una reunión de las diversas partes” allí. Más temprano el martes, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, había afirmado que las relaciones de Washington con Europa siguen siendo sólidas e instó a los socios comerciales a “tomar un respiro”.

“Nuestras relaciones nunca han sido más cercanas”, expresó.

Pero la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, hablando en el Parlamento danés, dijo que “lo peor aún puede estar por venir”. Agregó que “nunca hemos buscado el conflicto. Consistentemente hemos buscado la cooperación”.

“No es un juego”

El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, insistió en una conferencia de prensa en la capital de la isla, Nuuk, que “necesitamos tener respeto por el derecho internacional y la integridad territorial”. Señaló que esos principios deberían unir a los países democráticos occidentales, y expresó su gratitud por el apoyo de los aliados de la UE.

“El derecho internacional no es un juego”, dijo. “Hemos sido un aliado cercano y leal de Estados Unidos, de la OTAN, durante muchos, muchos, muchos años. Podemos hacer mucho más en ese marco. Estamos dispuestos a cooperar mucho más, pero por supuesto en respeto mutuo, y si no podemos ver eso, será muy difícil tener una buena y confiable asociación”.

Las amenazas del líder estadounidense han provocado indignación y un frenesí de actividad diplomática en toda Europa, mientras los líderes consideran posibles contramedidas como tarifas de represalia y utilizar por primera vez del mecanismo anticoerción de la Unión Europea.

Conocido extraoficialmente como el “bazuca” comercial, el instrumento anticoerción podría sancionar a individuos o instituciones que se considere que están ejerciendo una presión indebida sobre la UE. Además, la UE tiene otras dos herramientas económicas principales que podría usar para presionar a Washington: nuevos aranceles o la suspensión del acuerdo comercial entre Estados Unidos y la UE.

Macron advirtió en Davos que los aranceles adicionales podrían obligar a la UE a usar su mecanismo anticoerción “por primera vez” contra Estados Unidos.

“¿Puedes imaginar eso?”, señaló, argumentando que los países aliados deberían centrarse en llevar la paz a Ucrania. “Esto es una locura”.

En general, agregó que el mecanismo “es un instrumento poderoso y no deberíamos dudar en desplegarlo en el entorno difícil de hoy”.

En una entrevista televisiva emitida el martes por la noche, Trump restó importancia a la amenaza de represalias.

“Cualquier cosa que hagan con nosotros, simplemente la enfrentaré”, afirmó el mandatario en “Katie Pavlich Tonight” de NewsNation. “Todo lo que tengo que hacer es responder, y eso va a tener un efecto rebote”.

Con todo, Trump dijo que creía que era posible llegar a un acuerdo, tal vez mientras esté en Davos.

Antes, el presidente estadounidense publicó anteriormente un mensaje de texto de Macron en el que el líder francés propuso una reunión de los miembros del Grupo de los Siete democracias industrializadas en París después del encuentro en Davos. Un funcionario cercano a Macron, que habló de forma anónima de acuerdo con las prácticas habituales de la presidencia francesa, confirmó que el mensaje compartido por Trump es genuino.

En su última amenaza arancelaria, Trump indicó que los impuestos de importación serían una represalia por el despliegue la semana pasada de cifras simbólicas de tropas de los países europeos a Groenlandia, aunque también sugirió que estaba utilizando los aranceles como herramienta de presión para negociar con Dinamarca.

“En medio de una ruptura”

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, cuyo país es miembro fundador de la OTAN, advirtió de fisuras globales que van más allá de Groenlandia y sugirió que era una “ilusión” y una “ficción” que siguiera existiendo un orden internacional basado en reglas.

“Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición”, dijo Carney durante un discurso en Davos.

El primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, señaló también en Davos que Europa no puede ser una “esclava miserable de Trump”.

Otros alentaron a los líderes de la OTAN a enfrentarse al líder estadounidense. Hablando al margen de Davos, el gobernador de California, Gavin Newsom, criticó la respuesta europea a las amenazas arancelarias como “patética” y “vergonzosa”, e instó a los líderes continentales a unirse y enfrentarse a la Casa Blanca.

“Es hora de mantenerse firmes y mostrar carácter”, dijo Newsom, demócrata, a reporteros.

Los partidarios europeos de Groenlandia también han considerado establecer una presencia militar más permanente para ayudar a garantizar la seguridad en la región ártica, una demanda clave de Estados Unidos, dijo el ministro de Defensa sueco, Pål Jonson.

Mientras tanto, en Moscú, el ministro de Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, negó rotundamente cualquier intención de Rusia y China de amenazar a Groenlandia, al tiempo que describió a Groenlandia como una “ganancia colonial” de Dinamarca.

A Trump se le preguntó el martes qué pasaría con sus amenazas arancelarias relacionadas con Groenlandia si la Corte Suprema falla en contra de su capacidad para imponer los gravámenes como parte de un caso que está considerando.

“Bueno , tendré que usar otra cosa”, dijo Trump. “Tenemos otras alternativas”. No respondió cuando se le preguntó sobre el uso de la fuerza. AP

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