
Año Nuevo, compromisos y esperanzas
Por Juan Cruz Trifolio La lluvia de estruendosos torpedos, acompañada de una impresionante candileja de multicolores en el impresionante cielo
Por Juan Cruz Trifolio
La lluvia de estruendosos torpedos, acompañada de una impresionante candileja de multicolores en el impresionante cielo quisqueyano y el contagioso sonido de nuestros diversos géneros musicales acaba de convocarnos a la celebración de la llegada del 2026.
Se trata de un año para vivirlo con mayor intensidad, esperanzados en que el esfuerzo y el trabajo colectivo y persistente, nos permitirá la añorada realidad de vivir a plenitud en un terruño donde el amor y la armonía prevalecerá cimentado en la justicia, la equidad social y económica.
El momento nos invita a tomar decisiones valientes, creer en ti y trabajar por lo que deseas y sea posible.
Es hora de la reflexión serena, sincera y profunda para no olvidar nuestro compromiso y el accionar en procura de concretizar una nación más vivible donde alejados de las emociones y las quimeras, resultado de las pasiones desenfrenadas, logremos contribuir a la materialización del sueño trinitario.
Luchemos porque nunca falte la fe para continuar hacia adelante pero tampoco la paz para disfrutar el camino que nos conducirá a una convivencia comunitaria más digna y humana.
Nos olvidemos que los 365 días venideros serán una especie página en blanco en donde debemos imprimir un edificante contenido donde resaltemos el valor del esfuerzo, la constancia y la pasión sin dejar de aquilatar la importancia del realismo.
Hoy, despedimos el año 2025 dando eterno agradecimiento al Divino Creador por todo cuanto fue posible realizar y excusándonos por los yerros cometidos a consecuencia de nuestras debilidades humanas y las limitaciones que escapan a nuestra existencia en un mundo saturado de obstáculos y diatribas.
Aunque damos la bienvenida al 2026 con gratitud y alegría insistiremos para que en el porvenir inmediato sea posible la reducción de la violencia, la limitación de la corrupción en todas sus manifestaciones y que el dolor generado por la miseria esclavizante y el desenfreno del poder sea parte del pasado.
Con el extraordinario aprendizaje del ayer empecemos el trajinar que imponen los compromisos y los días por venir, optimistas, energizados y arropados por la esperanza que nunca debe perderse, para que no falten razones para continuar creciendo, amando y avanzando.
Seamos dignos de las bendiciones del Todopoderoso convencidos de que no es tiempo del reiterado clamor de la impotencia y de abrazarnos con la indiferencia que sólo viabiliza el derrotero de los fracasados.
Dios está con nosotros y es justo, misericordioso y amoroso.
Así lo creemos y de esa manera, categóricamente, lo afirmamos…. ¡¡Felicidades…!!
