Arquitecto de Long Island se declara culpable de asesinar a siete mujeres y admite que mató a otra

RIVERHEAD, Nueva York, EE.UU. 8 abril. — Un arquitecto de Long Island que llevaba una vida secreta como asesino en serie se declaró culpable el miércoles de asesinar a siete mujeres y admitió que mató a una octava en una serie de crímenes conocidos como los asesinatos de Gilgo Beach.

Rex Heuermann, de 62 años, presentó las declaraciones en una sala del tribunal abarrotada de reporteros, policía y familiares de las víctimas, algunos de los cuales lloraron mientras detallaba sus crímenes. Será sentenciado en junio a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Las declaraciones de culpabilidad de Heuermann —por tres cargos de asesinato en primer grado y cuatro de asesinato intencional— ponen fin a un caso que había atormentado a los investigadores, angustió a los familiares de las víctimas y mantuvo en vilo a un público obsesionado con las historias de crímenes durante años. Aunque no fue acusado por su muerte, también admitió que mató a Karen Vergata en 1996.

Bajo interrogatorio del fiscal de distrito del condado Suffolk, Ray Tierney, Heuermann admitió que estranguló a las ocho víctimas y desmembró a algunas de ellas, que usó teléfonos desechables para contactarlas y que envolvió sus cuerpos en arpillera antes de deshacerse de ellos.

Vestido con un saco negro y una camisa blanca abotonada, Heuermann se mostró impasible y sin emociones mientras respondía a las preguntas de Tierney y del juez. Nunca miró hacia atrás a la abarrotada galería de la sala, manteniendo la mirada fija al frente.

Las mujeres, muchas de ellas trabajadoras sexuales, fueron asesinadas durante 17 años y enterradas en lugares remotos, incluso a lo largo de una carretera costera aislada al otro lado de la bahía de donde vivía, informaron las autoridades.

El fiscal da mérito a las familias de las víctimas y a los investigadores

“Este acusado caminaba entre nosotros fingiendo ser un padre suburbano normal cuando en realidad, todo el tiempo, estaba obsesivamente acechando a mujeres inocentes para matarlas”, declaró Tierney en una conferencia de prensa horas después de la audiencia.

Agradeció a los familiares de las víctimas por ayudar a dar vida a las historias de sus seres queridos. Y elogió a los miembros del Grupo de Trabajo de Investigación de Homicidios de Gilgo Beach, que resolvió el caso con la ayuda de pistas que incluyeron ADN obtenido de un trozo de pizza desechado.

“Pensó que al matarlas, podría silenciarlas para siempre y salirse con la suya”, indicó Tierney. “Pero estaba equivocado”.

El comisionado de policía del condado Suffolk, Kevin Catalina, por su parte, calificó a Heuermann de “un monstruo sádico, un asesino desalmado”.

Exesposa del asesino dice que es un “momento difícil”

Investigadores y miembros del público abarrotaron la audiencia. Reporteros y camarógrafos rodearon a la exesposa de Heuermann, Asa Ellerup, y a su hija mientras entraban y salían del tribunal.

“Mis pensamientos y oraciones están con las víctimas y sus familias”, señaló Ellerup después. “Su pérdida es inconmensurable y el enfoque debe estar en ellos en este momento. Pido que den algo de privacidad a mi familia mientras atraviesan este momento tan difícil”.

Ellerup y su hija, Victoria, no tenían conocimiento ni participación en los asesinatos, apuntó su abogado, Robert Macedonio. Ellerup ha dicho que le resultó muy difícil creer que su esposo fuera un asesino en serie, porque nunca hizo nada que le hiciera sospechar durante el tiempo que estuvieron juntos.

Preguntado sobre las admisiones de Heuermann, su abogado defensor Michael Brown dijo a los reporteros: “Llegó un punto en esta defensa en que Rex dijo: ‘Quiero declararme culpable’”. Señaló que una de las preocupaciones de Heuermann era evitar a las familias de las víctimas y a su propia familia el calvario de que el caso fuera a juicio.

En respuesta a una pregunta sobre si Heuermann estaba arrepentido, Brown respondió: “Eso esperaría yo. … Supongo que en la sentencia tendrá algo que decir”.

Como parte de su declaración de culpabilidad, Heuermann aceptó cooperar plenamente con la unidad de análisis de conducta del FBI.

Un hallazgo impactante

La investigación cobró verdadero impulso en 2010 después de que la policía encontró numerosos restos humanos mientras buscaba a una mujer desaparecida, Shannan Gilbert, a lo largo de la costa sur de Long Island, lo que desató la búsqueda de un posible asesino en serie que atrajo interés mundial y dio origen a una película de Hollywood. Aunque sus familiares disputaron esa conclusión, las autoridades finalmente determinaron que Gilbert se ahogó, y Brown aseguró el miércoles que Heuermann “no tuvo nada que ver con Shannan Gilbert”.

Los investigadores utilizaron análisis de ADN y otras pruebas para identificar a las víctimas. En algunos casos, pudieron vincularlas con restos encontrados en otros lugares de Long Island años antes.

Los restos de seis víctimas —Melissa Barthelemy, Maureen Brainard-Barnes, Amber Lynn Costello, Valerie Mack, Jessica Taylor y Megan Waterman— fueron hallados entre la maleza a lo largo de Ocean Parkway cerca de Gilgo Beach. Los restos de otra víctima, Sandra Costilla, fueron encontrados a más de 100 kilómetros (60 millas) de distancia en los Hamptons.

La policía también identificó los restos de Vergata, que fueron encontrados en Fire Island, a más de 32 kilómetros (20 millas) al oeste, en 1996, y cerca de Gilgo Beach en 2011.

Pero pese a la atención, incluida una serie documental y la película “Lost Girls” sacada por Netflix en el 2020, la investigación se prolongó durante más de una década, marcada por pistas elusivas y esperanzas frustradas.

Una nueva mirada da resultados

En 2022, seis semanas después de que un nuevo comisionado de policía formara el grupo de trabajo de Gilgo Beach, los detectives identificaron a Heuermann como sospechoso al usar una base de datos de registro de vehículos para vincularlo con una camioneta pickup que un testigo dijo haber visto cuando una de las víctimas desapareció en 2010.

Heuermann vivió durante décadas en Massapequa Park, a unos 25 minutos en auto a través de una calzada elevada que cruza South Oyster Bay hasta la franja arenosa donde se encontraron los restos de las mujeres. Algunas de las víctimas habían desaparecido de esa comunidad y se determinó que sus teléfonos celulares habían registrado señales en torres del área, informaron las autoridades.

Tras el hallazgo de la camioneta, un jurado preliminar autorizó más de 300 citaciones y órdenes de registro, lo que permitió al grupo de trabajo profundizar en la vida de Heuermann.

Los detectives recopilaron facturas de teléfonos desechables que presuntamente usó para concertar encuentros con las víctimas, volvieron a analizar el ADN hallado con los cuerpos y revisaron el historial de búsquedas en internet de Heuermann, que mostró que había visto pornografía violenta de tortura y exhibía un intenso interés en los asesinatos de Gilgo Beach y en la investigación reanudada. Los datos de telefonía celular mostraron que Heuermann estuvo en contacto con algunas víctimas justo antes de que desaparecieran, dijeron los investigadores.

Para obtener el ADN de Heuermann, los detectives lo siguieron a Manhattan, donde trabajaba, y observaron cómo arrojaba los restos de su almuerzo —una caja con trozos de pizza parcialmente comidos — en un bote de basura en la acera.

Los investigadores se apresuraron, tomaron la caja y la enviaron al laboratorio forense, que hizo coincidir el ADN de la pizza con un cabello masculino encontrado en la arpillera utilizada para inmovilizar a una de las víctimas. Fue arrestado en julio de 2023.

Tras el arresto de Heuermann, los detectives pasaron más de 12 días registrando su patio y su casa, donde encontraron una bóveda en el sótano que contenía 279 armas. En su computadora, dijeron los investigadores, encontraron lo que describieron como un “plano” de los asesinatos, con una lista de tareas por cumplir como por ejemplo limitar el ruido, limpiar los cuerpos y destruir pruebas. (AP)

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