Atisbos de diversificación turística al 2050
Por Juan Llado
Entre el liderazgo turístico nacional prevalece un consenso de que la máxima prioridad de desarrollo sectorial debe ser la diversificación del producto turístico. También de que eso debe ir acompañado de sostenibilidad. El único pronunciamiento oficial al respecto se encuentra en la Estrategia Nacional de Turismo Sostenible (ENTS) que ha elaborado el MITUR con asesoría de ONU Turismo. Pero su análisis fue incompleto porque asumió que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU eran el marco de referencia en vez de las tendencias futuras del mercado turístico internacional. Se justifica pues apelar a la IA para ayudar a cubrir ese hueco analítico.
Para visualizar las intervenciones que requieren esas tendencias conviene apelar a la caracterización del sistema turístico que hizo el teórico del turismo Roberto Boullon. El definió el producto turístico como la oferta turística que ofrece el destino. “Se entiende por este concepto al conjunto de bienes y servicios turísticos que se ofrecen al turista, con la finalidad de satisfacer sus requerimientos.” Interpretando ese dictamen, podemos clasificar la oferta en varias categorías: 1) alojamiento, 2) transporte, 3) atractivos, 4) servicios de alimentación y 5) otros complementarios. Pero el abanico de posibilidades es demasiado amplio y aquí se mencionan solo algunos de los desarrollos previsibles en las próximas décadas.
En materia de alojamiento se ha estado dando una gran transformación del inventario habitacional. Según el MITUR, la oferta de alquileres de renta corta ya sobrepasa el inventario de habitaciones hoteleras (122,000 versus 95,000). En Santo Domingo solamente había en febrero de este ano unas 4,581 propiedades listadas con una tasa de ocupación promedio de 52%. Se espera que el inventario nacional de este tipo de alojamiento siga creciendo ya que combina los beneficios de la plusvalía inmobiliaria con las más asequibles tarifas para el alojamiento turístico.
Naturalmente, cada vez son más los hoteles de alto lujo que adornan nuestro firmamento hotelero y eso incidirá sobre la calidad de la oferta futura. Pero el grueso de esa futura oferta se encontrará en las plataformas de renta corta. Esto así porque al alojamiento se añadirán otros servicios: ya Airbnb anunció que “desde su aplicación se podrá contratar un cocinero, un corte de pelo, un masaje, entrenamiento personal, sesiones de fotografía, una visita guiada, una cata de vinos y otros servicios y experiencias de un catálogo que se irá ampliando.” La diversidad de la nueva oferta que está ya disponible para 260 ciudades se muestra en la aplicación de Airbnb. Obviamente, los suplidores de estos servicios serán mayoritariamente locales, por lo que con esto se expande la derrama económica del turismo en nuestro pais. Pronto no serán los extranjeros quienes detenten la propiedad de la mayoría de las ofertas de alojamiento.
En materia de transporte, la IA deslumbra con un pronóstico de proliferación de los teleféricos y los trenes. No se explica porque el gráfico de la IA para nuestro sector turístico en el 2050 visualiza teleféricos que surcaran hasta las montañas del pais, pero para el 2050 se podría ver muchas cosas. Una de las más viables es el teleférico al Pico Duarte. Y si el tren que vincula al Distrito Nacional con el AILA y Boca Chica eventualmente se materializa, el otro gran tren a acometer sería el de Santo Domingo-Santiago-Puerto Plata. Tampoco puede descartarse que cuando Haiti se haya pacificado se podrá pensar en un tren de alta velocidad que una a Punta Cana con Puerto Príncipe. Habrá también que ver como los vehículos eléctricos impactaran la actividad turística, aunque para el 2050 se espera que la señalización turística sea perfecta.
La oferta de atractivos, por su parte, está llamada a fortalecerse notablemente. El turismo cultural será una de las áreas a potenciar: festivales, carnavales, tradiciones, turismo comunitario, desarrollo de artesanías y conservación del patrimonio histórico disperso por la geografía nacional. Eso debe ir acompañado por un proyecto de habilitación y consolidación de las diez áreas protegidas más propensas a ser visitadas por los turistas. Deberá también pensarse en cómo aprovechar las más de 3,000 ballenas que vienen anualmente al Banco de la Plata y en qué medida se podrá usar la Fosa de Milwaukee para la visitación turística. El anuncio del puerto espacial que se vislumbra para Oviedo podría, por su lado, eventualmente evolucionar a una base para el turismo espacial.
Los servicios de alimentación mejorarán más allá de la rica y diversificada oferta actual. Mucho dependerá de que los hoteles de lujo, los cuales se están multiplicando, exijan una gastronomía también de lujo. Pero dado el crecimiento de los huéspedes de renta corta se debe presumir que habrá un aumento cada vez mayor de las opciones gastronómicas en restaurantes y fondas del pais. Ya existen eventos que premian la creatividad de los chef y de los restaurantes, pero este será un renglón de actividad que se desarrollará a medida que la demanda de los visitantes aumente.
La otra oferta complementaria se expandirá también en función de las preferencias de la demanda. Tal expansión se verá matizada por la evolución de la tecnología digital y sus multitudinarias manifestaciones. (“El futuro del turismo es tecnológico, inteligente y sostenible.”) Por supuesto, una oferta complementaria de gran significación podría ser, además, Haiti para de esa forma dejar bien establecido el multi destino. Pero a medida que se trabajan ciertos nichos de mercado –deportivo, salud, religioso, aventura, ecoturismo, etc. –surgirán los servicios y las ofertas de excursiones que los viabilicen.
Del breve dibujo del futuro turístico dominicano esbozado más arriba se desprende la conclusión de que nuestro producto turístico continuará evolucionando. El sol y la playa ya no son suficientes, como tampoco lo es el todo incluido. Lo que se vislumbra como seguro es una imbricación mayor entre los turistas y las experiencias auténticas que ofrece el pais. Por eso la ENTS, la que desde ya contempla algunas de las intervenciones aquí señaladas, debe enriquecerse más con una visualización de las tendencias del mercado turístico internacional para que nuestro producto turístico se mantenga competitivo.
Acento

