Consumo y crecimiento económico en R. D.
Luis Reyes Santos
La desaceleración del crecimiento de 2.1% del PIB en 2025 y 3.6% promedio durante el cuatrienio 2022-2025, ha renovado el debate sobre las causas del desempeño de las actividades productivas en el país y sus perspectivas a corto y mediano plazo.
Diversos expertos han hecho énfasis en el bajo nivel de la inversión pública en los últimos años como la causa eficiente de ese desempeño. No obstante, podría que ésta no fuera la única fuente explicativa de ese resultado. Comprender las causas que explican el crecimiento resulta fundamental para el correcto diseño de políticas para revertir la tendencia.
En general, se acepta que el motor principal del crecimiento proviene por el lado de la oferta, de manera que si se desea aumentar el nivel de bienestar de la ciudadanía, sobre todo a largo plazo, deben diseñarse políticas orientadas a incrementar la capacidad productiva y la productividad, a través del aumento del capital físico, capital humano, insumos y materias prima, etc.
Sin embargo, también se ha documentado que existe una cierta interdependencia entre la oferta y la demanda agregada. Estudios empíricos han demostrado que existe una relación causal bidireccional, a corto plazo, entre el consumo agregado y el PIB real.
El propósito de este artículo es invitar la atención sobre el hecho de que la economía dominicana en el pasado reciente podría haber estado siendo afectada por una desaceleración del consumo privado, que podría explicar una parte importante de las variaciones del PIB.
II. Consumo privado como componente del PIB
Cuando se examinan los componentes del PIB real por el lado del gasto, se verifica que entre 2019 y 2025, el consumo privado trimestral representó en promedio el 68.7% del total. Cuando se adiciona el consumo público, la variable consumo agregado alcanzó el 78.8% del PIB; la formación bruta de capital el 27.0% – inversión en viviendas, carreteras, escuelas, hospitales, equipos y maquinarias, softwares, etc.- y las exportaciones -5.6% después de descontadas las importaciones.
La ponderación del consumo privado de casi 70% del PIB, justificaría por sí solo el examen de su impacto en el comportamiento de las actividades productivas en el país, pero el análisis se torna más relevante si, adicionalmente, se considera que el consumo puede impactar la productividad de la economía de manera positiva y negativa a través de diversos canales.
El consumo puede incrementar la productividad a mediano plazo cuando se utiliza para autoconsumo como educación propia, también cuando se destina a salud preventiva, colegiatura, etc. Todo esto contribuye a la formación de capital humano. En cambio, si el aumento del consumo se realiza desplazando inversión privada, entonces su efecto puede ser negativo para la productividad y el crecimiento.
Por otra parte, una senda de consumo agregado predecible contribuirá a mejorar las decisiones de inversión de las empresas lo que impactaría favorablemente la productividad del sector empresarial. Este podría ser uno de los canales mediante el cual la caída en el consumo privado haya estado generando expectativas negativas que afecten a la baja la inversión privada y el crecimiento.
III. Relación entre consumo privado y variación del PIB real
En el gráfico se presenta el comportamiento observado en la tasa de variación porcentual trimestral interanual del consumo privado y el PIB, desde el primer trimestre de 2019 a septiembre de 2025.
Banco Central de la R. D.
Durante los cuatro trimestres de 2019 no se puede establecer visualmente un patrón definido entre las tasas de variaciones del consumo privado trimestral interanual y del PIB real. En 2020 y 2021 se incrementa la brecha entre ambas variables, lo que sugiere que el comportamiento de otros componentes del PIB explica esas discrepancias. No obstante, en general ambas variables se mueven en la misma dirección.
A partir del primer trimestre de 2022 y hasta septiembre de 2025, el examen visual de las tasas de variación de ambas variables prácticamente se superpone, es decir, que las diferencias en las tasas en general son muy similares.
Lo anterior sugiere que estas variables en ese segmento de la serie se movieron de manera conjunta y en la misma dirección, lo que permite inferir, en principio, una mayor sincronización entre ambas en los últimos cuatro años que previo al 2022.
No obstante, el pequeño tamaño de la muestra consideradas en el análisis no permite aplicar las técnicas estadísticas correspondientes para establecer si existe una relación de causalidad entre estas dos variables y establecer si dicha relación se mantiene estable en el largo plazo.
Se podría argumentar que la variación conjunta de ambas variables en un período relativamente corto podría ser resultado de que éstas estuviesen respondiendo a una misma perturbación, como ocurrió con las facilidades monetarias otorgadas entre principios de la pandemia del COVID 19 y 2025.
Sin embargo, las perturbaciones monetarias no siempre produjeron los mismos resultados, pues en unos casos el consumo privado y el PIB tendieron a aumentar de forma notoria y, en otros, como en 2025, su crecimiento aunque positivo, se ralentizó de manera significativa, por lo que existen argumentos para sostener que el comportamiento observado entre ambas variables no se debe estrictamente a las perturbaciones monetarias.
El análisis de la evolución de estas variables en el periodo examinado aporta indicios de que ha existido una mayor sincronización entre ellas en años recientes. Sin embargo, la relación causal entre éstas es compleja, por un lado el consumo es un componente del PIB y la teoría dice que la variación del consumo depende a largo plazo de esta última variable por lo que, ante una desaceleración simultánea de ambas, no es posible establecer cuál es la causa primera.
El análisis debería complementarse con estudios empíricos o el uso de indicadores vinculados directamente al consumo privado como ingreso disponible, inflación, el impacto negativo en las expectativas de consumo del intento fallido de reforma tributaria de 2024, etc., que permitan extraer otras evidencias que ayuden a explicar la relación causal entre estas variables durante el período analizado.
