Crear conexiones: la historia de Rodrigo Trinidad y el poder del emprendimiento creativo

• El fundador de Dasy Studio encontró en la personalización y el DIY una nueva ruta profesional tras años en el mundo corporativo

• Su experiencia refleja cómo la tecnología creativa está abriendo oportunidades económicas y comunidades de apoyo para nuevos emprendedores

Ciudad de México, 26 marzo. –  La economía creativa está abriendo nuevas rutas de emprendimiento para miles de personas en el mundo, muchas veces fuera de los caminos profesionales tradicionales. De acuerdo con estimaciones de organismos internacionales como UNESCO y el Banco Interamericano de Desarrollo, las industrias creativas representan cerca del 3% del PIB mundial y generan millones de empleos vinculados al diseño, la cultura y la producción creativa.

En este contexto, Cricut, marca global líder en tecnología creativa, se ha consolidado como un habilitador clave dentro del ecosistema DIY (Do It Yourself), al facilitar que personas sin formación técnica en diseño puedan transformar ideas en productos personalizados, desarrollar habilidades creativas y construir modelos de ingreso propios.

En México, este fenómeno se refleja en el crecimiento de comunidades de creadores, emprendedores y pequeños negocios que utilizan herramientas de personalización para generar valor económico y social. La historia de Rodrigo Trinidad es un ejemplo claro de esta transformación.

Durante años, Rodrigo desarrolló su carrera en el mundo de la ingeniería, los procesos y la consultoría logística, un entorno profesional marcado por la estructura, la planeación y la lógica analítica. Sin embargo, detrás de ese camino existía una inquietud constante por explorar formas distintas de creación.

Por mucho tiempo, pensó que las manualidades no eran para él. Esa creencia cambió cuando descubrió la tecnología creativa de Cricut, una herramienta que no solo le permitió crear, sino hacerlo desde un lenguaje que ya dominaba: el de los procesos, la estructura y la lógica.

“Para mí fue como encontrar un traductor entre mi mente analítica y el mundo creativo”, explica Rodrigo. “Cricut me permitió entender que podía aplicar mi forma de pensar al diseño y a la creación de objetos”.

Su primer proyecto fue aparentemente sencillo: una rosa de listón hecha para una pequeña tienda de regalos. Pero ese momento marcó el inicio de un proceso de exploración que con el tiempo se convertiría en un proyecto personal y profesional.

“La primera rosa que hice estuvo mucho tiempo en la tienda. La usé varias veces hasta que alguien quiso comprarla, pero decidí regalarla porque era algo muy significativo para mí. Ahí entendí que regalar nace del corazón y que los objetos pueden generar un vínculo emocional”.

Lo que comenzó como una curiosidad creativa pronto se convirtió en una práctica constante impulsada por el uso de tecnología creativa. A través de Cricut, Rodrigo encontró una forma de sistematizar la creación, experimentar con distintos materiales y escalar sus ideas en productos concretos.

Ese proceso comenzó a generar resultados tangibles. A través de su proyecto, Dasy Studio, ha logrado consolidar un modelo de creación con impacto real. En el último año, ha registrado un crecimiento de 128% en pedidos, 54% en utilidad y 65% en ventas mensuales, además de fortalecer su presencia digital con más de 27,000 visualizaciones, un aumento de 86% en cuentas alcanzadas y 48% en nuevos seguidores.

Incluso en momentos clave como la temporada decembrina, ha logrado generar ingresos superiores a $20,000 pesos en una sola semana, evidenciando cómo la personalización, apoyada en herramientas como Cricut, puede convertirse en una alternativa económica viable.

En este proceso, Cricut no ha sido solo una herramienta, sino un catalizador. Su tecnología permitió a Rodrigo reducir barreras técnicas, optimizar tiempos de producción y transformar ideas en productos replicables, facilitando su transición de un modelo corporativo a un esquema de emprendimiento creativo.

Con el paso de los meses, Rodrigo comenzó a experimentar con distintos materiales, técnicas y aplicaciones. En paralelo, recibió un diagnóstico de TDAH y autismo nivel 1, una revelación que le permitió comprender mejor su forma de pensar y trabajar.

Lejos de representar un obstáculo, esta comprensión fortaleció su proceso creativo. La precisión, repetibilidad y control que ofrece la tecnología de Cricut se alinearon de manera natural con su forma de estructurar ideas y ejecutar proyectos.

“Mi mente siempre funciona conectando patrones, ideas y señales. Con Cricut, todo empezó a hacer sentido porque podía llevar esas ideas a algo tangible de forma ordenada”, señala.

El punto de quiebre llegó durante el Cricut Fest 2025, un encuentro de creadores y emprendedores del ecosistema DIY. Escuchar historias de personas que habían transformado su creatividad en proyectos productivos le permitió visualizar su propio potencial. Fue en ese momento cuando decidió estructurar formalmente su emprendimiento: Dasy Studio, un proyecto enfocado en personalización, decoración y diseño creativo.

El nombre del estudio está inspirado en sus sobrinas, quienes se convirtieron en una motivación clave para dar este paso. Hoy, su proyecto no solo genera ingresos, sino que también crea experiencias personalizadas que conectan emocionalmente con las personas. Además del impacto económico, uno de los elementos más relevantes en su proceso ha sido el impacto personal. Rodrigo describe la creatividad como una herramienta que le ha permitido estructurar su pensamiento, canalizar su energía y encontrar estabilidad emocional.

En este sentido, la tecnología creativa de Cricut no solo habilita la producción, sino que también se convierte en un medio para el bienestar, la expresión personal y la construcción de propósito. Otro elemento clave ha sido la comunidad. A través de grupos de creadores, Rodrigo ha encontrado espacios de aprendizaje, colaboración y apoyo mutuo, donde la creatividad funciona como un lenguaje común.

Para él, que forma parte de la comunidad LGBT+, estos espacios también representan entornos de pertenencia donde es posible construir identidad, proyectos y redes de apoyo. “Más allá de las técnicas o las herramientas, lo más valioso ha sido la comunidad que se forma alrededor de la creatividad”, señala.

Al mirar hacia atrás, Rodrigo entiende que su historia no fue abandonar la ingeniería, sino integrarla con la creatividad. Cricut fue el puente que le permitió conectar ambos mundos y construir un nuevo camino profesional. “El ingeniero y el creador no son mundos opuestos. Son dos formas complementarias de entender el proceso de crear”. Afirma Rodrigo.

Hoy, a través de Dasy Studio, desarrolla proyectos de personalización, genera contenido y acompaña a otras personas que buscan iniciar en el mundo del DIY, demostrando cómo la tecnología creativa puede convertirse en una plataforma real de transformación económica, personal y social.

Cuando se le pregunta cómo resumiría su historia con Cricut en una frase, su respuesta es: “Crear conexiones”. Y para quienes todavía creen que no son creativos, concluye: “La creatividad no es solo talento. Es encontrar una idea, darle estructura y compartirla con otros. Cuando encuentras tu comunidad, todo empieza a crecer”.

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