Crisis económica, falta de petróleo y emigración abren un escenario complejo para Cuba

LA HABANA. 9 enero — Primero fue una crisis económica de cinco años que atenazó a Cuba generando una masiva ola de emigrantes. Ahora, la inestable situación de Venezuela —uno sus mayores soportes comerciales— podría causar más aprietos a la isla e incrementar la diáspora de sus habitantes.

Desde 2020, y pese al apoyo de sus aliados políticos, la nación caribeña apenas pudo salir adelante para conseguir petróleo con el que mover su economía, al tiempo que millones de personas se marcharon agobiadas por los apagones, la carestía o el desabastecimiento.

Ahora, los cubanos observan preocupados las incidencias en Venezuela —entre sus cercanos socios ideológicos—cuyos embarques de crudo estarían comprometidos tras la captura de barcos tanqueros por parte de Estados Unidos y la salida del poder de Nicolás Maduro.

Para los expertos, el resultado podría ser una mayor asfixia de la economía cubana incrementando la emigración de isleños.

Una economía tambaleante

“La situación económica es realmente deprimente”, dijo a The Associated Press Ernesto Macías, un médico de 53 años, mientras esperaba en una larga fila para realizar trámites frente a la Embajada de España en La Habana. “Cada día estamos peor y sobre todo (se emigra) por los hijos de uno, que merecen un futuro mejor”.

Como muchos cubanos, Macias opinó q ue la inestabilidad en Venezuela traerá aún más dificultades materiales para la isla, es decir menos petróleo, más cortes de luz, más colas y carestía.

En Cuba, el Producto Interno Bruto cayó un 15% en los últimos seis años. En diciembre el presidente Miguel Díaz-Canel indicó que solo en 2025 este decrecimiento fue del 4%.

Aunque la economía cubana nunca terminó de despegar luego de la caída de la Unión Soviética en los años 90, vivió una relativa prosperidad entre 2000 y 2019 con el auge del turismo y la exportación de servicios, níquel, rones o tabaco. Aunque siempre dependió de Venezuela para el petróleo.

Con la llegada en 2020 de la pandemia del COVID-19 y sobre todo un radical incremento de las sanciones de Estados Unidos para presionar por cambios políticos, que asfixió a todos los sectores de la nación caribeña, la crisis se desató con fuerza.

Petróleo, el insumo estratégico

En cuanto al combustible, Cuba apenas produce un 40% de sus necesidades y además gasta cada año unos 2.000 millones de dólares en compras de alimentos básicos en el mercado internacional, que suelen entregarse subvencionados a toda la población, como el arroz.

“Basado en servicios de rastreo por satélite, Cuba recibe actualmente 35.000 barriles diarios de Venezuela y 5.500 barriles diarios de México ”, indicó a la AP Jorge Piñón, un experto del Instituto de Energía de la Universidad de Texas. “Y aproximadamente 7.500 barriles diarios de Rusia”, agregó.

El miércoles las autoridades estadounidenses informaron que habían incautado dos tanqueros venezolanos, con lo que suman al menos cuatro desde que Washington advirtiera en diciembre que interceptaría las cargas venezolanas en alta mar.

El gobierno estadounidense tiene la intención de controlar la distribución de los productos petroleros de Venezuela a nivel mundial tras capturar a Maduro en una incursión militar efectuada el sábado en Caracas. La Habana estuvo entre los primeros en rechazar la operación.

No hay confirmación oficial de que el combustible incautado o los barcos vinieran a Cuba, aunque los expertos consideran que cualquier obstrucción en la línea de abastecimiento tiene un impacto debido a la fragilidad de la economía isleña.

En un recorrido el viernes la AP pudo observar las colas usuales de automóviles en las gasolineras sin llegar a los extremos de 2024, cuando estas se extendieron por días. Tampoco hubo un incremento de apagones a los ya fuertes que sufre la población y se programan semanalmente.

Repercusión en la ola migratoria

“El más probable escenario es un aumento significativo de la migración”, dijo a The Associated Press el economista cubano Arturo López Levy, investigador asociado al Instituto de Estudios Regionales Comparados de la Universidad de Denver y profesor de la Universidad Estatal de Georgia.

El escenario de crisis de los últimos cinco años reconfiguró la demografía de la isla: envejecimiento, disminución de la natalidad y una dramática emigración, que en un 80% es de personas entre los 15 y 59 años, la edad laboral.

Cuba cerró 2024 con 9,7 millones de habitantes y en diciembre de 2025 funcionarios dijeron que había en la isla 9,6 millones.

Cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas indicaron que entre 2020 y 2024 la nación experimentó un descenso de 1,4 millones de personas. Para los expertos el factor clave es la migración externa.

Estados Unidos era el principal destino de cubanos hasta enero de 2025, cuando la ofensiva en contra de los inmigrantes cerró las fronteras. Ahora, según los expertos, hay muchas personas en tránsito por México y Brasil e instalaciones de migrantes en España.

“La migración ha sobrepasado lo que en demografía llamaríamos la cúspide de su potencial, como variable”, dijo a la AP Juan Carlos Albizu-Campos, economista cubano especializado en población del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo. “Los montos han sido tan brutales que es difícil que se vuelvan a repetir porque ya toda la gente que tenía los recursos para emigrar lo ha hecho”.

Sin embargo, “las salidas van a continuar”, aclaró Albizu-Campos.

“El combustible es un factor que lo afecta todo, empezando por los precios”, explicó el experto sobre la crisis en Venezuela y un potencial recorte de los envíos. “La gente va a sentir que estamos en peores condiciones y personas que no hubieran tenido la estrategia de irse van a sentir la necesidad (de partir)”. AP

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