Cuba afronta el asedio petrolero de EE.UU. con un duro paquete de medidas
La Habana, 7 Feb.- La suspensión de la venta de diésel, el cierre de algunas oficinas y hoteles, la limitación del transporte y los servicios públicos, forman parte del duro paquete de medidas de emergencia que el Gobierno de Cuba comenzó a aplicar este sábado para afrontar el asedio petrolero de EE.UU.
La corporación Cimex, del conglomerado empresarial GAESA (en manos de los militares), precisó que “hasta que las condiciones lo permitan, se pospondrán las ventas de combustibles en pesos cubanos y la comercialización de diésel en dólares para los ciudadanos”.
La información, divulgada en medios estatales, destacó que las estaciones de servicio en dólares venderán Gasolina B90 y B94, pero a través de turnos gestionados en la aplicación móvil estatal Ticket y con un límite de hasta 20 litros por persona y vehículo. Los tiempos de espera en dicha plataforma eran ya de hasta dos meses.

El Gobierno cubano dolarizó el año pasado una serie de servicentros (gasolineras) para suplir la caída en picado del turismo y del negocio de las remesas, y ahora ha priorizado su suministro.
La emergencia por la falta de combustible en Cuba
Las duras restricciones de la venta de combustibles forman parte de un plan de emergencia adoptado por La Habana ante el desabastecimiento provocado por el bloqueo petrolero de Estados Unidos a la isla.
El viceprimer ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, adelantó el viernes que se priorizará el poco combustible con el que cuenta el país para “los servicios esenciales”, la generación de electricidad, los “servicios de salud”, el abastecimiento de agua, las actividades de defensa y para “garantizar la sostenibilidad de aquellos sectores que generen ingresos en divisas”, como el turismo.

De igual forma, Pérez-Oliva añadió que el Gobierno de Cuba facilitará los trámites para que las empresas privadas “que tengan la posibilidad” importen su propio combustible.
EE.UU. cerró el flujo de petróleo venezolano a Cuba el 3 de enero, tras la captura del presidente Nicolás Maduro, y el 29 de enero anunció una orden ejecutiva para aplicar aranceles a los países que le suministrasen combustible a la isla. Cuba precisa importar dos tercios de sus necesidades energéticas.
Reajuste “hasta nuevo aviso”
Algunos bancos reajustarán sus horarios de atención ante la crítica situación con los combustibles, mientras actividades culturales como la Feria Internacional del Libro de La Habana se pospusieron “hasta nuevo aviso”.
Las medidas anunciadas incluyen la implementación del teletrabajo en las empresas estatales, la reubicación de los trabajadores hacia otras labores y en aquellos casos que la persona no pueda teletrabajar ni reubicarse, se le aplicará una “interrupción laboral” hasta que solucione su situación.
También se anunciaron la modalidad de clases semipresenciales en los centros universitarios respetando las particularidades de cada carrera, universidad y territorio y otras modificaciones en el resto de los niveles de enseñanza.
En cuanto al transporte, el ministro del ramo, Eduardo Rodríguez, afirmó en la televisión estatal que se mantienen los vuelos nacionales e internacionales y los aeropuertos y puertos seguirán operativos.
Sin embargo, anunció que los viajes por tren sufrirán por el momento los cambios más bruscos. Según adelantó Rodríguez, las rutas nacionales se realizarán cada ocho días por destino.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció el jueves que la situación es “compleja” y que los cubanos van a “vivir tiempos difíciles (…), muy difíciles”.
Cierre de hoteles y traslado de turistas
Las medidas también han incluido empezar a cerrar desde ayer algunos hoteles de la isla y a trasladar a los turistas internacionales a otras instalaciones, según confirmaron a EFE este sábado fuentes del sector -que prefirieron el anonimato-.
El viceprimer ministro Fraga aseguró el viernes en la televisión estatal que “se ha diseñado un plan en el turismo para reducir los consumos energéticos, compactar las instalaciones turísticas, y aprovechar la temporada alta que está transcurriendo en estos momentos en nuestro país”.
Esta situación afecta principalmente a algunas instalaciones turísticas ubicadas en el balneario de Varadero (oeste) y de los cayos del norte de la isla.

Entre las principales cadenas hoteleras que operan en Cuba están las españolas Meliá e Iberostar, y la canadiense Blue Diamond, entre otras.
El sector turístico en Cuba, considerado en un tiempo locomotor de la economía, confirmó en 2025 su crisis al cerrar con su peor registro de viajeros internacionales (1,8 millones) desde 2002, sin contar los años de la covid-19.
El turismo es fundamental para los planes de recuperación económica del Gobierno cubano, por su aporte al producto interno bruto (PIB) y por la entrada de divisas que representa, que habitualmente figura entre las más importantes, junto con los servicios profesionales y las remesas.
El plan anticrisis
Cuba sufre una grave crisis energética desde mediados de 2024 por las frecuentes averías de sus obsoletas centrales termoeléctricas y la falta de divisas para importar los combustibles necesarios para nutrir la generación distribuida.
La operación militar estadounidense en Caracas del 3 de enero significó para La Habana, además del golpe a un aliado regional clave, el fin de suministro energético.
Para enfrentar este escenario, el Gobierno puso en marcha el plan de emergencia ante el desabastecimiento de combustible, un paquete de medidas anticrisis que toma como referencia las “indicaciones” del expresidente Fidel Castro durante el llamado Periodo Especial, por la depresión que supuso para la isla la caída del bloque soviético.

Al anunciarlo el jueves, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rescató el concepto de “opción cero”, el plan de supervivencia planteado en los noventa ante el escenario de “cero petróleo”.
Este implicaba un racionamiento extremo, el uso de tracción animal, carbón vegetal para cocinar y transporte no motorizado y la autosuficiencia alimentaria. EFE

