Cuba enfrenta grave crisis energética: reservas de petróleo alcanzan apenas 15–20 días frente al bloqueo de EE. UU.
Nueva York, 30 enero (Agencias) . – Cuba atraviesa una situación crítica de suministro energético, con reservas de petróleo que, según analistas, alcanzan solo entre 15 y 20 días de consumo si se mantienen los niveles actuales de demanda y producción interna.
Esta alerta se produce en medio de un endurecimiento de la política de Estados Unidos hacia la isla y la interrupción de envíos clave desde sus principales proveedores, de acuerdo con reportes del Financial Times y datos de la firma de inteligencia energética Kpler.
La estrecha disponibilidad de crudo se explica por el cese de envíos de Venezuela, su tradicional proveedor, junto con la aparente cancelación de cargamentos por parte de México, que había asumido un rol fundamental de abastecimiento en los últimos meses.
Bajo este contexto, expertos advierten que la isla enfrenta el riesgo de un racionamiento energético severo, cuando en varias regiones ya se experimentan apagones casi diarios debido a la falta de combustible para generar electricidad.
Según cifras de la consultora Kpler recogidas por el Financial Times, Cuba ha recibido solo 84,900 barriles de petróleo este año, provenientes de un único envío mexicano el 9 de enero, lo que equivale a poco más de 3,000 barriles por día.
Este volumen es considerablemente inferior al promedio de 37,000 barriles diarios aportados por todos sus proveedores en 2025, lo que evidencia el deterioro acelerado de su abastecimiento energético.
Expertos consultados por el diario británico advierten que, sin nuevos suministros en las próximas semanas, Cuba podría enfrentar una crisis energética de magnitud histórica. “Tienen una gran crisis entre manos”, señaló Jorge Piñón, especialista petrolero de la Universidad de Texas, en declaraciones reproducidas por la publicación.
La dependencia histórica del petróleo venezolano, impulsada por un acuerdo bilateral que se extendió durante décadas, ha dejado a la economía cubana especialmente expuesta. Tras la interrupción de los envíos desde Caracas en diciembre de 2025, la isla quedó prácticamente sin alternativas sólidas de abastecimiento, lo que ha exacerbatado las fallas en servicios clave como la generación eléctrica, el transporte y la actividad industrial.
El impacto de esta escasez ha sido inmediato en la vida cotidiana de los cubanos. Según informes oficiales, la capacidad instalada de generación de energía está muy por debajo de la demanda, lo que se traduce en cortes prolongados del servicio eléctrico.
En algunos casos, las autoridades han tenido que gestionar la distribución de energía de manera intensiva para mitigar los efectos de la falta de combustible en las termoeléctricas y unidades de generación.
El contexto de esta crisis también está marcado por la presión de Estados Unidos, que ha intensificado su política hacia Cuba. El presidente estadounidense Donald Trump emitió recientemente una orden ejecutiva que permite imponer aranceles a países que suministren petróleo a Cuba, lo que ha incrementado las tensiones diplomáticas y el riesgo de aislamiento energético aún mayor para la isla.
La orden de la Casa Blanca, emitida bajo una declaración de emergencia nacional, busca disuadir a gobiernos que mantienen relaciones comerciales de energía con Cuba, en un intento de presionar al régimen por su alineación con actores considerados hostiles por Washington.
Aunque las tasas arancelarias específicas aún no se han aplicado, la amenaza ha tenido efectos inmediatos sobre los suministros y ha generado preocupación entre los proveedores potenciales.
México, que había asumido un papel clave como último proveedor significativo de crudo a Cuba tras el bloqueo estadounidense a Venezuela, ha expresado su intención de mantener un enfoque diplomático y buscar soluciones humanitarias, aunque sus envíos han disminuido considerablemente bajo la presión de posibles sanciones y la compleja relación con Estados Unidos.
El impacto de la crisis energética va más allá de los apagones y el racionamiento de electricidad. La vida económica de Cuba, que ya enfrenta dificultades en sectores como el turismo y la producción de azúcar, se encuentra en una situación delicada que algunos analistas describen como potencialmente “existencial”.
Sin un flujo estable de petróleo y derivados, la isla podría experimentar un agravamiento generalizado de su crisis económica y social.
La falta de petróleo también amenaza otros servicios esenciales como el transporte público y la logística básica para la distribución de alimentos y medicinas, complicando aún más la gestión gubernamental en un contexto de escasez persistente.
Las autoridades cubanas han denunciado estas medidas como una forma de presión económica que pone en riesgo la estabilidad de la nación y han responsabilizado a Estados Unidos por la profundización de la crisis.
Expertos internacionales advierten que, de no restablecerse un suministro regular de crudo, Cuba corre el riesgo de enfrentar racionamientos aún más severos, afectando tanto servicios públicos como la producción industrial. Esta perspectiva plantea interrogantes sobre la capacidad del país para sostener su modelo económico bajo las actuales restricciones energéticas.
La situación también ha generado preocupación en foros internacionales, en los cuales se debate sobre las implicaciones humanitarias de una escasez prolongada de energía en un país con alta dependencia de combustibles importados para cubrir sus necesidades básicas.
En resumen, la crisis energética en Cuba —con reservas de petróleo que podrían agotarse en cuestión de semanas— representa uno de los desafíos más severos en décadas para el país caribeño.
Con un suministro irregular, presiones internacionales crecientes y una economía ya frágil, las autoridades cubanas enfrentan un escenario de gran incertidumbre que podría tener efectos profundos en la estabilidad política y social de la isla

