Cuba recibe cargamento de petróleo mexicano en medio de crisis venezolana y tensiones políticas regionales
La Habana, 9 de enero de 2026. – En un momento de alta tensión política y energética en la región, un petrolero con 85,000 barriles de crudo procedente de México arribó este viernes a la refinería Ñico López, en La Habana, reforzando el suministro de hidrocarburos a Cuba en medio de las dificultades para obtener crudo de Venezuela, tradicionalmente su principal proveedor.
El buque, identificado como Ocean Mariner, zarpó el pasado 5 de enero de la terminal de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Pajaritos, puerto de Coatzacoalcos, en el este de México, con destino a la isla caribeña, según confirmó a la agencia AFP el experto energético Jorge Piñón, de la Universidad de Texas.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum reconoció recientemente que, ante la crisis política y económica que vive Venezuela, “México se vuelve un proveedor importante” de crudo para Cuba. Sheinbaum respondió en su conferencia de prensa habitual a preguntas sobre un informe del periódico británico Financial Times que señaló que, en 2025, los envíos de petróleo mexicano a Cuba superaron a los de Venezuela.
Sheinbaum explicó que las entregas de hidrocarburos desde México se realizan bajo contratos u esquemas de “ayuda humanitaria”, aunque hasta el momento el gobierno mexicano no ha divulgado públicamente los detalles de los acuerdos ni cómo La Habana financia el crudo recibido.
La llegada del Ocean Mariner se produce en el contexto de la captura del presidente Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas estadounidenses y el control de Estados Unidos sobre el petróleo venezolano, cuando Venezuela había sido hasta hace poco la fuente primaria de suministro energético para Cuba bajo un antiguo acuerdo bilateral.
Desde el año 2000, la relación energética entre Cuba y Venezuela se basó en un pacto suscrito con el entonces presidente Hugo Chávez, mediante el cual Caracas suministraba petróleo a La Habana a cambio de servicios profesionales, entre ellos médicos y educadores, enviados a territorio venezolano.
La situación ha generado reacciones en diversos ámbitos. El expresidente estadounidense Donald Trump afirmó en días recientes que Cuba “está a punto de caer” y lanzó advertencias a México relacionadas con el combate al narcotráfico.
Analistas como Raúl Benítez Manaut, experto en seguridad nacional y fuerzas armadas, interpretaron estas declaraciones como presiones para que México intensifique acciones contra el crimen organizado o enfrente consecuencias, incluso en las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Benítez Manaut agregó que existe una expectativa de que se intensifiquen las presiones sobre el gobierno mexicano para que corte el suministro de petróleo a Cuba, en paralelo a las tensiones por la situación venezolana.
En ese sentido, Pemex informó en septiembre pasado ante la Comisión de Valores de Estados Unidos que su filial Gasolinas Bienestar ha estado exportando petróleo a Cuba desde 2023, con un promedio de 17,200 barriles diarios en los primeros nueve meses del año, por un valor aproximado de 400 millones de dólares.
Contexto político en Venezuela
Mientras Cuba recibe el crudo mexicano, en Venezuela continúa la crisis política luego de la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores tras una operación militar estadounidense en Caracas el pasado 3 de enero. El mandatario depuesto se encuentra en Nueva York enfrentando cargos federales, incluidos los de narcoterrorismo.
Desde prisión, Maduro ha enviado mensajes a sus seguidores. Según publicó su hijo, Nicolás Maduro Guerra, a través de intermediarios y abogados en Estados Unidos, el expresidente se encuentra “fuerte” y pidió a sus seguidores no perder la esperanza. Estas declaraciones fueron difundidas durante un acto del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en el que Maduro Guerra afirmó que “vamos a conservar el poder y la revolución”.
Durante el mismo evento, llamó a fortalecer la unidad dentro del chavismo y a confiar en líderes como Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello, quienes han asumido papeles más centrales en la política venezolana tras la captura de Maduro.
En paralelo, este sábado se registraron manifestaciones en varias ciudades venezolanas —entre ellas Caracas, Trujillo, Nueva Esparta, Miranda y otros puntos— en apoyo al expresidente y exigiendo su regreso. En estas movilizaciones, la presidenta encargada Delcy Rodríguez reafirmó que “en Venezuela hay un gobierno, el del presidente Nicolás Maduro”, y aseguró que lidera el Ejecutivo mientras dure lo que calificó como su “secuestro”.
Rodríguez también reiteró su condena a la intervención militar del 3 de enero y sostuvo que continuará al frente del país en ausencia del mandatario detenido.
Futuro de las relaciones diplomáticas
Desde la Casa Blanca, Trump ha declarado que Estados Unidos “regirá los destinos de Venezuela” y ha expresado su intención de acceder a los recursos petroleros venezolanos para beneficiar tanto a estadounidenses como a venezolanos. Además, autoridades de Caracas y Washington han señalado que evalúan la posibilidad de restablecer relaciones diplomáticas, interrumpidas desde 2019, así como la reapertura de embajadas en ambos países.
La evolución de estos procesos —energéticos, políticos y diplomáticos— será observada de cerca, ya que impacta directamente las dinámicas geopolíticas y económicas del Caribe y Latinoamérica.

