Detenidos estadounidenses en Irán podrían ser daño colateral en la guerra, temen familias y aliados
NUEVA YORK, 7 marzo. — Familiares y simpatizantes de estadounidenses detenidos en Irán afirman que sus seres queridos afrontan nuevos peligros durante la guerra, como el riesgo de convertirse en víctimas involuntarias de los bombardeos israelíes y estadounidenses o en blanco de represalias del régimen represivo de Irán.
“Para los estadounidenses encarcelados en Irán, este es un momento tan aterrador como el que más”, afirmó Siamak Namazi, un iraní-estadounidense que estuvo detenido casi ocho años antes de ser liberado como parte de un acuerdo con Estados Unidos en 2023. “Lo que estas familias enfrentan ahora son días de guerra sin un final claro a la vista”.
El gobierno de Estados Unidos no confirmó cuántos estadounidenses están retenidos en Irán, pero la James W. Foley Legacy Foundation, una organización que aboga por los rehenes, indicó que son seis y que afrontan un “peligro sin precedentes” debido al conflicto militar.
Entre los casos conocidos está el de un reportero que residía en Washington y el de un iraní-estadounidense judío de Nueva York que viajó a Irán el año pasado por motivos familiares y no ha recibido permiso para volver a Estados Unidos.
Según representantes de las personas, al menos dos de los detenidos conocidos están recluidos en la prisión de Evin, el notorio penal de Teherán donde estuvo Namazi. La instalación de alta seguridad alberga a muchos de los presos políticos de la República Islámica y ha sido objetivo de bombardeos israelíes en el pasado.
Kamran Hekmati, un hombre de 61 años de Long Island detenido en Evin, habló con su esposa el lunes, a pocos días de iniciada la guerra, para asegurarle que por ahora estaba a salvo, de acuerdo con Shohreh Nowfar, su prima.
Pero la familia teme que su salud pueda deteriorarse rápidamente porque, en los meses transcurridos desde su detención, no ha recibido tratamientos periódicos para su cáncer de vejiga, señaló.
“Es un momento incierto en un país incierto”, expresó Nowfar, residente de Los Ángeles.
Gobierno de Trump pide la liberación de los detenidos
Ryan Fayhee, abogado de Reza Valizadeh, un reportero iraní-estadounidense también detenido en Evin, dijo que ha subrayado la urgencia del momento en sus conversaciones habituales con funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado.
En los últimos días, el ejército de Israel ha recurrido a las redes sociales para advertir a los residentes que viven cerca de la prisión que deben evacuar ante los continuos ataques aéreos. Las familias de otros extranjeros encarcelados en Evin han dicho a medios europeos que las bombas han caído lo suficientemente cerca del centro de detención como para reventar ventanas.
“Es mi trabajo hacerle saber a la administración y al gobierno israelí que dentro de esa prisión hay ciudadanos estadounidenses inocentes”, afirmó Fayhee. “Deben actuar con sumo cuidado en esta acción militar para evitar cualquier daño colateral desafortunado”.
Funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado declinaron responder a preguntas específicas sobre la situación de los detenidos por preocupación por su seguridad, pero instaron a Irán a liberarlos de inmediato.
“El presidente Trump ha sido claro en que quiere que todos los estadounidenses detenidos injustamente regresen a casa sanos y salvos, y que habrá graves consecuencias para los regímenes que traten a los estadounidenses como peones políticos”, declaró Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca.
Valizadeh figura entre al menos 15 reporteros que actualmente están encarcelados en Irán, según el Comité para la Protección de los Periodistas.
De acuerdo con una petición que sus abogados presentaron en enero ante las Naciones Unidas, el hombre de 50 años huyó del país en 2009 tras informar sobre sus protestas prodemocracia.
Valizadeh obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2022 mientras trabajaba en Washington para Radio Farda, el servicio en persa de Radio Free Europe, que recibe financiación del gobierno de Estados Unidos.
Fue detenido en 2024 tras regresar a Irán para visitar a sus padres ancianos y condenado a 10 años de prisión, acusado de colaborar con el gobierno estadounidense.
Desde entonces, Estados Unidos ha designado oficialmente a Valizadeh como detenido injustamente, una clasificación que coloca el caso bajo la supervisión del enviado presidencial especial del Departamento de Estado para asuntos de rehenes, el principal negociador del gobierno en esta materia.
Estadounidenses encarcelados con cargos dudosos
Entre los estadounidenses cuya situación se ha hecho pública está Afarin Mohajer, una residente de California originaria de Irán.
Fue detenida en septiembre y acusada de publicar propaganda contra la República Islámica en redes sociales e insultar a su Líder Supremo y al islam, según su hijo Reza Zarrabi, un activista político que vive en Alemania.
Hasta el momento, Zarrabi no ha respondido a los mensajes enviados esta semana en los que se le solicitaban comentarios, pero ha dicho a medios europeos que su madre no es políticamente activa y que cree que fue arrestada para silenciar su oposición abierta al régimen.
La familia de Hekmati, por su parte, está convencida de que el empresario joyero de la ciudad de Nueva York es simplemente la más reciente víctima de la “diplomacia de rehenes” de Irán.
Durante décadas, el país ha detenido a estadounidenses con la esperanza de lograr la liberación de iraníes encarcelados en Estados Unidos o de arrancar concesiones a Washington. Apenas la semana pasada, Washington buscó imponer costos a Irán por la toma de rehenes, y, un día antes de que comenzara el conflicto, el Departamento de Estado designó al país como patrocinador estatal de detenciones injustas.
Nowfar contó que su primo, Hekmati, salió de Irán tras la revolución de 1979, pero ha regresado varias veces sin problemas.
Luego, en mayo, las autoridades iraníes lo detuvieron en el aeropuerto, le confiscaron el pasaporte y le prohibieron salir del país. Con el tiempo fue acusado en virtud de una ley iraní según la cual es ilegal haber visitado Israel en los últimos 10 años.
La familia de Hekmati sostiene que su último viaje a Israel fue hace unos 13 años, para el Bar Mitzvá de su hijo. También rechazan los cargos relacionados con espionaje que lo acusan de haberse reunido con agentes del Mossad.
“Solo querían tener un rehén. Un rehén estadounidense”, dijo Nowfar.
También hay preocupación de que la fe de Hekmati lo exponga a más maltratos, según Kieran Ramsey, jefe de investigaciones de Global Reach, una organización sin fines de lucro que trabaja en el caso de Hekmati.
“No solo es estadounidense, también es judío, y al principio de este caso tuvimos algunas preocupaciones de que” lo acosaran, indicó Ramsey, quien anteriormente dirigió la Hostage Recovery Fusion Cell del gobierno de Estados Unidos.
En cuanto a Namazi, dice que simpatiza con las familias que buscan consuelo, al recordar un caótico incendio en 2022 en el que murieron al menos ocho reclusos durante el tiempo que pasó en Evin.
“Recuerdo el humo, la confusión y la ausencia total de información confiable”, relató el residente de Washington, de 54 años. “Para nosotros, los presos, fue aterrador. Mi madre dice que esa noche fue una de las más duras que hubiera soportado”. (AP)

