El complejo de gas natural South Pars que atacó Israel es un salvavidas energético para Irán
FRANCFORT, Alemania, 6 abril. — Por segunda vez, Israel ha atacado el yacimiento de gas natural South Pars de Irán y su complejo petroquímico asociado, un salvavidas energético para Irán que ayuda tanto a mantener la electricidad para los civiles como a aportar una fuente clave de ingresos por exportaciones.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, afirmó que Israel atacó el lunes una planta petroquímica clave en Asaluyeh, la parte industrial en tierra del yacimiento de gas, que se encuentra bajo el golfo Pérsico.
Katz manifestó que el “potente ataque” alcanzó lo que describió como “la mayor instalación petroquímica de Irán… responsable de alrededor del 50% de la producción petroquímica del país”. Sumado a un ataque anterior, dos instalaciones responsables del 85% de las exportaciones petroquímicas de Irán han quedado fuera de servicio, sostuvo.
Los ataques contra South Pars son lo suficientemente provocadores para Irán como un ataque israelí anterior, el 18 de marzo, donde Teherán respondió atacando la infraestructura energética en otros países de Oriente Medio, una escalada de la guerra que envió nuevas ondas de choque por toda la región y más allá.
Tras el ataque de marzo, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que Israel no volvería a atacar South Pars, pero advirtió en redes sociales que, si Irán continuaba atacando infraestructura energética clave en Qatar, Estados Unidos tomaría represalias y “haría volar masivamente la totalidad” del yacimiento.
Estas son algunas cosas que hay que saber sobre el yacimiento de gas natural South Pars y sus industrias asociadas que producen químicos usando el gas como materia prima:
La parte iraní del mayor yacimiento de gas del mundo aporta energía interna e ingresos por exportaciones.
South Pars es la mayor fuente de energía de uso interno de Irán, en un país que a veces tiene dificultades para producir suficiente electricidad. El yacimiento de gas bajo el golfo Pérsico —el más grande del mundo— es compartido por Irán y Qatar. Se llama South Pars del lado iraní y North Field del lado qatarí.
Irán depende en gran medida del gas para producir electricidad y calentar los hogares. Es el cuarto mayor consumidor de gas natural del mundo, detrás de Estados Unidos, China y Rusia, según el Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia, aunque su economía es mucho más pequeña. A diferencia de otros países de Oriente Medio, utiliza gas para calefacción debido a su clima frío y gran parte de ese consumo está subsidiado, lo que desalienta un uso eficiente.
El gas abundante y asequible de South Pars impulsa industrias que producen químicos para exportación
Aunque el gas de South Pars es importante en el país, la planta petroquímica es una fuente de ingresos por exportaciones. El gas se utiliza para fabricar componentes químicos básicos como etileno, propileno, metanol, amoníaco y urea, que se emplean para elaborar otros productos como tuberías de plástico, empaques, ropa, artículos para el hogar o fertilizantes.
Entre los mayores importadores están Turquía, China, India y países del Sudeste Asiático, según la empresa iraní de exportación minera y petroquímica Irminex. La industria petroquímica de Irán obtiene una ventaja competitiva por los bajos costos de las materias primas gracias a su acceso al gas de South Pars.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dice que esos ingresos beneficiaron al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, la fuerza paramilitar de Irán. “Hoy destruimos la mayor planta petroquímica de Irán”, señaló Netanyahu. “En otras palabras, estamos destruyendo sistemáticamente la máquina de dinero de la Guardia Revolucionaria”.
Irán ha tenido dificultades con una infraestructura energética endeble y con escasez
Irán ha sufrido escasez de electricidad debido a interrupciones en el suministro de gas, aunque sobre el papel cuenta con enormes reservas energéticas. En julio, edificios públicos tuvieron que cerrar cuando una ola de calor estresó la red eléctrica.
Así, un ataque contra South Pars podría potencialmente afectar tanto el bienestar de los civiles como los ingresos por exportaciones.
Qatar e Irán han dado usos marcadamente distintos a las mismas reservas subterráneas
Qatar, con apenas 3 millones de habitantes, ha invertido miles de millones en desarrollar el yacimiento como fuente de gas natural licuado, que antes de la guerra exportaba desde su instalación de Ras Laffan. Es un negocio lucrativo y convirtió a Qatar en el proveedor de alrededor de una quinta parte del GNL mundial antes de que la guerra lo obligara a cerrar Ras Laffan.
Irán, con 93 millones de habitantes, es otra historia. Las sanciones y la falta de inversión han bloqueado el desarrollo de terminales de exportación de GNL. En cambio, Irán inyecta su gas en su propio sistema de gasoductos y lo utiliza en el país para cocinar, calentar hogares, generar electricidad y como materia prima para la industria. Irán exporta relativamente poco, unos 9.000 millones de metros cúbicos, frente a los más de 120.000 millones de Qatar.
Así que las industrias petroquímicas de South Pars son una de las maneras en que Irán puede obtener ingresos por exportaciones a partir de sus enormes reservas de gas.
Irán intentó desarrollar GNL para exportación, pero las sanciones lo bloquearon
Irán llegó a planear tres proyectos de exportación de GNL en su costa del golfo Pérsico, uno con Total Energies y otro con Shell. Pero las sanciones por su programa nuclear han bloqueado los proyectos al impedir la importación de la tecnología necesaria y la inversión. Según informes, un tercer sitio en Asulayeh está cerca de completarse tras haber iniciado su construcción hace casi 20 años. (AP)

