El mundo reacciona con consternación a los aranceles “recíprocos” de EEUU contra decenas de países

BANGKOK, 3 abril. — Los amplios aranceles nuevos anunciados el miércoles por el presidente estadounidense Donald Trump provocaron consternación, amenazas de contramedidas y llamados a más negociaciones para hacer las reglas comerciales más justas.

Pero las respuestas fueron mesuradas, destacando la falta de apetito entre los socios comerciales clave en una guerra comercial en toda regla con la economía más grande del mundo .

Trump presentó los impuestos a las importaciones —que él llama “aranceles recíprocos”, y que van del 10% al 49%— en los términos más simples: Estados Unidos les hará a sus socios comerciales lo que él dijo que ellos le han estado haciendo al país durante décadas.

Él sostiene que atraerán fábricas y empleos de vuelta a Estados Unidos.

“Los contribuyentes han sido estafados durante más de 50 años”, afirmó. “Pero eso ya no va a suceder”.

El anuncio de Trump de un nuevo arancel del 20% sobre la Unión Europea provocó una fuerte reprimenda de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien dijo que era un “golpe importante para la economía mundial”.

“Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el mundo”, dijo Von der Leyen. Los alimentos, el transporte y los medicamentos costarán más, dijo mientras visitaba Uzbekistán, “y esto está perjudicando, en particular, a los ciudadanos más vulnerables”.

Von der Leyen reconoció que el sistema comercial mundial tiene “deficiencias serias” y dijo que la UE estaba dispuesta a negociar con Estados Unidos, pero también estaba preparada para responder con contramedidas.

“Nadie quiere una guerra comercial”

El primer ministro británico, Kier Starmer, dijo que el gobierno del Reino Unido reaccionaría con “cabezas frías y calmadas”.

“Claramente, habrá un impacto económico” , dijo, y señaló a líderes empresariales en Londres que espera levantar los aranceles con un acuerdo comercial con Washington.

“Nadie gana en una guerra comercial, eso no está en nuestro interés nacional”, dijo Starmer.

Japón, el aliado más cercano de Estados Unidos en Asia, planea analizar de cerca los aranceles estadounidenses y su impacto, dijo el secretario jefe del gabinete, Yoshimasa Hayashi, que evitó hablar de represalias. Sin embargo, apuntó que las medidas tendrían un gran impacto en las relaciones con Washington.

La primera ministra conservadora de Italia, Giorgia Meloni, considera que los nuevos aranceles más altos son “equivocados”, y señaló que no benefician a ninguna de las partes.

“Haremos todo lo posible para trabajar en pos de un acuerdo con Estados Unidos, con el objetivo de evitar una guerra comercial que inevitablemente debilitaría a Occidente en favor de otros actores globales”, declaró Meloni en una publicación de Facebook.

Brasil, afectado con un arancel del 10%, indicó que estaba considerando apelar ante la Organización Mundial de Comercio. Su congreso aprobó por unanimidad un proyecto de ley que permite represalias por cualquier arancel sobre productos brasileños.

Golpe a la economía mundial

Los mercados financieros se vieron sacudidos, y los futuros de las acciones estadounidenses caían hasta un 3% a primera hora del jueves. Una caída del 2,8% en el índice de referencia de Tokio lideraba las pérdidas en Asia. Los precios del petróleo se desplomaron más de 2 dólares por barril.

“La magnitud del despliegue —tanto en escala como en velocidad— no sólo fue agresiva; fue una disrupción macroeconómica a toda máquina”, dijo Stephen Innes de SPI Asset Management en un comentario.

Si bien las ramificaciones a largo plazo podrían incluir un desmantelamiento de las cadenas de suministro construidas durante décadas, una preocupación más inmediata es el mayor riesgo de recesión.

“La tasa arancelaria promedio de Estados Unidos sobre todas las importaciones ahora está alrededor del 22%, desde el 2,5% en 2024. Esa tasa se vio por última vez alrededor de 1910″, dijo Olu Sonola, jefe de Investigación Económica de Estados Unidos de Fitch Ratings, en un informe.

“Esto es un cambio de juego, no solo para la economía de EE.UU. sino para la economía global. Muchos países probablemente terminarán en recesión. Pueden descartar la mayoría de las previsiones, si esta tasa arancelaria se mantiene por un período prolongado de tiempo”, dijo Sonola.

La carga recae más sobre las naciones de Asia-Pacífico, con los aranceles más altos para países empobrecidos y financieramente precarios como Laos con un arancel del 48%, Camboya con un 49% y Myanmar con un 44%.

Minimizar los daños

Los países asiáticos, que se encuentran entre los mayores exportadores a Estados Unidos, se comprometieron a tomar medidas rápidas para apoyar a los fabricantes de automóviles y otras empresas que probablemente resultarán afectadas.

El primer ministro de Corea del Sur, Han Duck-soo, instó a las autoridades a colaborar con grupos empresariales para analizar el posible impacto del nuevo arancel del 25% con el fin de “minimizar los daños”, según informó el Ministerio de Comercio.

El Ministerio de Comercio de China afirmó que Beijing “adoptará contramedidas con determinación con el fin de salvaguardar sus propios derechos e intereses”, sin especificar qué medidas concretas podría adoptar. El gobierno chino ha reaccionado a rondas anteriores de aumentos arancelarios imponiendo aranceles más altos a las exportaciones estadounidenses de productos agrícolas, al tiempo que limita las exportaciones de minerales estratégicamente importantes utilizados en industrias de alta tecnología, tales como los vehículos eléctricos.

“China insta a Estados Unidos a cancelar de inmediato sus medidas arancelarias unilaterales y a resolver adecuadamente las diferencias con sus socios comerciales mediante un diálogo equitativo”, declaró.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, declaró el miércoles que aguardaría al jueves para tomar medidas, cuando estuviera claro cómo afectaría el anuncio de Trump a México, que al igual que Canadá quedó exento de la ronda de aranceles más reciente, en lo referente a bienes que ya calificaban bajo su acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, aunque los aranceles del 25% anunciados previamente a las importaciones de automóviles entraron en vigor el jueves.

“No es un asunto de ‘si tú me pones tarifas, yo te pongo tarifas o aranceles, yo te pongo aranceles’”, declaró en una rueda de prensa el miércoles por la mañana. “Nuestro interés es el fortalecimiento de la economía mexicana”.

Canadá había impuesto aranceles de represalia en respuesta a los aranceles del 25% que Trump vinculó al tráfico de fentanilo. La Unión Europea, en respuesta a los aranceles al acero y el aluminio, impuso impuestos sobre bienes estadounidenses por valor de 26.000 millones de euros (28.000 millones de dólares), incluyendo el bourbon, lo que llevó a Trump a amenazar con un arancel del 200% al alcohol europeo.

“Sin fundamento lógico”

Algunos países cuestionaron los cálculos de la Casa Blanca.

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, dijo que los aranceles que Estados Unidos impuso a su país son totalmente injustificados, pero de todas formas Australia no tomará represalias.

“El presidente Trump se refirió a aranceles recíprocos. Un arancel recíproco sería de cero, no del 10%», comentó Albanese. Washington y Canberra tienen un acuerdo de libre comercio y Estados Unidos tiene un superávit comercial de 2 dólares por cada dólar con Australia. “Esto no es el acto de un amigo”.

Trump indicó que Estados Unidos adquirió 3.000 millones de dólares de carne de res australiana el año pasado, pero que Australia no aceptaba importaciones de carne de res estadounidense. Albanese explicó que la prohibición de recibir carne de res cruda estadounidense era por razones de bioseguridad.

El arancel del 29% impuesto a la pequeña isla Norfolk, en el Pacífico Sur, causó conmoción. Este territorio australiano tiene una población de aproximadamente 2.000 personas y su economía gira en torno al turismo.

“Que yo sepa, no exportamos nada a Estados Unidos”, declaró el jueves a la AP el administrador de la isla Norfolk, George Plant, representante del gobierno australiano en la isla. “No cobramos aranceles a nada. Tampoco se me ocurre ninguna barrera no arancelaria que haya sido implementada, así que estamos desconcertados”.

“No tenemos una tasa arancelaria del 20%», señaló el ministro neozelandés de Comercio, Todd McClay, y agregó que Nueva Zelanda tenía “un régimen arancelario muy bajo” y que la cifra correcta estaba por debajo de la tasa base del 10% aplicada por Estados Unidos a todos los países.

“No buscaremos tomar represalias. Eso provocaría un aumento de precios para los consumidores de Nueva Zelanda y sería inflacionario”, comentó.

Poco que ganar

Mientras Trump leía la lista de países que serían blanco de aranceles, declaró repetidamente que no los culpaba por los aranceles y las barreras no arancelarias que imponían para proteger los negocios de sus propias naciones. “Pero estamos haciendo lo mismo ahora”, afirmó.

“Frente a una guerra económica implacable, Estados Unidos ya no puede continuar con una política de rendición económica unilateral”, manifestó Trump.

En declaraciones desde un foro empresarial en India, el presidente chileno Gabriel Boric advirtió que tales medidas desafían “los principios que rigen el comercio internacional” .

El presidente colombiano Gustavo Petro, quien se ha enfrentado anteriormente con Trump, dijo a través de la red social X que los aranceles marcaron un hito mundial: “Hoy el neoliberalismo que proclamaba una política librecambista en todo el globo ha muerto”.

Algunos analistas dicen que hay poco que ganar con una guerra comercial total, ni en Estados Unidos ni en otros países.

“Si Trump realmente impone aranceles altos, Europa tendrá que responder, pero la paradoja es que a la UE le iría mejor no haciendo nada”, dijo Matteo Villa, analista sénior del Instituto de Estudios Políticos Internacionales de Italia.

“Por otro lado, Trump parece entender sólo el lenguaje de la fuerza, y esto indica la necesidad de una respuesta fuerte e inmediata”, señaló Villa. “Probablemente la esperanza, en Bruselas, es que la respuesta sea lo suficientemente fuerte como para inducir a Trump a negociar y, pronto, a dar marcha atrás”.AP

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