Entre Bizancio y Minneapolis

J.C Malone

      La estrategia militar rusa discrepa de la Occidental, causando gran confusión. Occidente avanza, mata enemigos y controla territorios; Rusia mata enemigos y destruye sus defensas, cuando termina eso, retrocede y toma posesión de los territorios.

Occidente cree que Rusia pierde la guerra en Ucrania, porque no ha tomado ningún territorio, mientras Moscú está ocupada destruyendo las defensas ucranianas.

La principal arma desplegada contra Rusia, tras su invasion a Ucrania, fue el dólar, sanciones económicas, expulsión de Rusia del sistema financiero internacional dolarizado y mecanismos de pagos.

El presidente ruso, Vladimir Putin, lanzó una ofensiva dual, militar en Ucrania, y económica contra el dólar, expandiendo el grupo de economías emergentes agrupadas en el BRICS. Ese grupo controla más del 40% del petróleo mundial, y entre ellos, comercializan más del 40% del comercio mundial, no usan dólares, debilitan esa moneda.

El dólar, fuente de poder e influencia internacional estadounidense, controlaba el 80% del comercio mundial en el 2000, hoy solo controla poco más del 50.

China, Europa y Japón venden miles de millones de dólares en bonos estadounidenses, debilitando aún más la moneda, mientras ellos se arrancan la piel en Minneapolis, Minnesota.

Rusia destruye el dólar, mientras los estadounidenses no se unen, se autodestruyen en insignificantes discusiones sobre redadas migratorias.

Cuando Putin termine, el dólar no tendrá valor, los estadounidenses despertarán, y los inmigrantes por quienes pelean se “autodeportarán”, porque ahí no habrá nada que buscar.

Sostienen un idiótico conflicto de egos, si el presidente Donald Trump tiene derecho de mandar tropas, si las autoridades de Minnesota pueden rechazarlas, y pierden su poder.

Esto ocurrió en el siglo XV, teólogos e intelectuales bizantinos, en Constantinopla, hoy Estambul, Turquía, se arrancaban la piel debatiendo naderías, como el sexo de los Ángeles. Mientras los turcos otomanos tomaron los muros de Bizancio. Ahí nació la expresión “discusiones bizantinas”, cosas sin importancia.

Mientras la nación pierde su poderío, los políticos están ocupados discutiendo naderías sobre derechos de inmigrantes en Minnesota.

Los historiadores verán claras similitudes entre Bizancio y Minneapolis.

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