Entre profesores y políticos se tragan 344 mil millones de la educación

Por Charlie Núñez

El 9 de abril de 1997, durante la primera gestión del doctor Leonel Fernández, se promulgó la “Ley General de Educación”, número 66 – 97, que consignaba en su artículo 197 que el Estado Dominicano debía asignar un mínimo de 4% del PIB o un 16% del gasto público a la educación preuniversitaria en un plazo de dos años posterior a la promulgación.

Durante 15 años de Gobierno, dos del plazo, nueve de Leonel Fernández y cuatro de Hipólito Mejía, esta ley fue incumplida y aplicada en el primer Gobierno de Danilo Medina, quien asumió ese compromiso en caso de ganar las elecciones del 2012, después de una larga lucha encabezada por la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), la Coalición por una Educación Digna (CED) y el movimiento social “4% para la Educación”.

Para la ocasión, el doctor Leonel Fernández declaró que el problema de la educación dominicana no era de presupuesto sino de un plan.

Con el 4%, se mejoraron los salarios de los profesores, se construyeron miles de aulas, fueron garantizados desayuno escolar, tablets y computadoras, transporte, útiles escolares y uniformes, todo esto para desarrollo de la educación.

Aunque en el tope salarial Costa Rica, Paraguay, Panamá y Perú nos llevan algo, en el mínimo estamos en el mismo rango; nos estamos debatiendo entre los mejores salarios de América Latina para los docentes.

Sin embargo, cuando observamos datos del Programme for International Student Assessment (PISA), aunque hemos logrado avanzar algo en esta prueba, nos seguimos debatiendo entre los últimos lugares del ranking en la región, lo que nos muestra claramente que no hay una relación entre lo invertido y los resultados.

PISA no mide ideología ni narrativa política, mide comprensión lectora, razonamiento matemático y pensamiento científico, las tres bases del desarrollo moderno.

Cuando se trata de los profesores pensionados, a pesar de que recientemente fue aplicada una indexación a su salario, estos, al igual que los trabajadores de apoyo como conserjes y seguridad, no reflejan la justicia de una distribución justa.

Según datos de los que se disponen, alrededor del 60% del presupuesto para la educación preuniversitaria se queda en los bolsillos de profesores y personal administrativo, un 40% para infraestructura escolar, cuando el déficit de aulas se establece en unas siete mil de ellas y se intenta mantener todas las asistencias del mundo para los estudiantes y las familias cuando incluyen bonos para que estos cumplan con su deber.

La realidad es que el país invierte un dineral en esa columna dorsal del cambio y desarrollo que es la educación, que se lo están tragando un grupo de políticos y los profesores sin ningún resultado positivo para el país.

Ambos son una retranca para el avance educativo y actúan en componenda por miedo, presión y conveniencia. Nadie se atreve a meterle el pico al sindicato de profesores; al contrario, los partidos, todos, quieren controlar su dirección y estos chantajean la cúpula de los partidos para insertarse en ellas.

Este juego de poder ha generado un circuito vicioso que no nos deja avanzar y permite a los sindicados tragarse la mayor parte de ese presupuesto. Dirán que lucharon bastante para eso y los políticos se benefician, pues mientras esta situación permanezca, la población seguirá sin formación y como no tiene un pensamiento crítico, seguirá como borrega escogiendo Gobiernos malos a cambio de falsas promesas o dádivas.

Impulsar lo contrario es como un atentado terrorista contra la ignorancia en la que ellos necesitan mantener a la mayoría.

Sé que no suena gracioso, pero mientras exista la Asociación Dominicana de Profesores y no aparezca un Gobierno con planes serios de llevar este país por un camino diferente, seguiremos creando ciudadanos zombies que son guiados como manadas a tres lugares: a las urnas de votación, a la gozadera y finalmente al cementerio sin haber dejado una huella.

Hasta la fecha, además de los profesores y los políticos, el mejor provecho de ese presupuesto lo han sacado los YouTuber que consiguen visualizaciones burlándose del desconocimiento que exhiben nuestros estudiantes al ser entrevistados sobre temas que deberían dominar.

El Sindicato de Trabajadores Telefónicos (SITRATEL) y el Sindicato de Trabajadores de la Corporación Dominicana de Electricidad (SITRACODE) parecían invencibles y hoy no existen.

A veces crear el caos momentáneo para poder seguir es necesario, que es lo que la historia nos ha enseñado que provoca la eliminación de un importante sindicato, solo que ese caos debe estar precedido de un Gobierno con la autoridad de la moral que debemos construir primero.

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