Europa alerta sobre satélites rusos que interceptan comunicaciones espaciales clave
Londres, Reino Unido, 7 Feb. – Las autoridades de seguridad europeas han identificado que dos vehículos espaciales rusos han interceptado las comunicaciones de al menos una docena de satélites estratégicos sobre el continente, según un informe del Financial Times. Funcionarios del área de defensa e inteligencia advierten que estas acciones podrían comprometer información sensible transmitida por los satélites y abrir la posibilidad de que Moscú manipule sus trayectorias o incluso provoque colisiones en órbita.
Durante los últimos tres años, los satélites rusos Luch-1 y Luch-2 han intensificado el seguimiento de plataformas europeas en un contexto de elevada tensión tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.
Ambos aparatos han ejecutado maniobras de aproximación consideradas de alto riesgo a varios de los satélites geoestacionarios más relevantes de Europa, que prestan servicios tanto al continente como a regiones de África y Oriente Medio.
De acuerdo con el reporte del medio británico, basado en datos orbitales y observaciones telescópicas desde tierra, los vehículos rusos han permanecido durante semanas en estrecha proximidad de estos satélites, especialmente desde el lanzamiento de Luch-2 en 2023, cuando se acercó a 17 satélites europeos.
El jefe del comando espacial militar alemán, el general de división Michael Traut, explicó que Luch-1 y Luch-2 realizan operaciones de inteligencia de señales, posicionándose junto a satélites occidentales de comunicaciones.
Un alto funcionario de inteligencia europeo señaló que los satélites Luch buscan ubicarse dentro del estrecho cono de transmisión de datos desde estaciones terrestres, lo que les permitiría interceptar información sensible, incluidos datos de control de los satélites. Muchos de estos sistemas carecen de cifrado avanzado, al haber sido lanzados sin protecciones modernas.
Esta vulnerabilidad expone a los sistemas europeos a posibles interferencias futuras o incluso a su inutilización, una vez que actores hostiles hayan registrado los datos de mando. Las maniobras rusas en el espacio se suman a otras acciones asociadas a la guerra híbrida, como el sabotaje de cables submarinos de internet y energía, lo que incrementa la preocupación entre responsables militares y de inteligencia por una eventual extensión de estas actividades al ámbito espacial.
Si bien China y Estados Unidos han desarrollado tecnologías similares, los analistas coinciden en que Rusia posee uno de los programas de espionaje espacial más avanzados y ha mostrado una actitud particularmente agresiva en el uso de estos vehículos para acechar satélites extranjeros.
El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, advirtió que las redes satelitales representan un punto vulnerable de las sociedades modernas y que los ataques contra ellas podrían paralizar países enteros, calificando las actividades rusas como una amenaza fundamental, especialmente en el espacio.
Los satélites europeos afectados son mayoritariamente de uso civil, como los destinados a la televisión por satélite, aunque también transportan comunicaciones gubernamentales y militares sensibles. De acuerdo con evaluaciones de inteligencia, Luch-1 y Luch-2 probablemente no puedan interferir o destruir satélites por sí mismos, pero sí habrían recopilado grandes volúmenes de información sobre cómo interrumpir estos sistemas desde tierra o desde el espacio.
El general Traut sospecha que los satélites rusos han interceptado el denominado “enlace de mando”, el canal que conecta a los satélites con los operadores terrestres y permite ajustar su órbita. Analistas citados por el Financial Times advierten que, con ese conocimiento, Rusia podría imitar a los operadores y enviar órdenes falsas para activar propulsores, alterar posiciones, provocar desalineaciones, colisiones o incluso la pérdida de control de los aparatos.
La información obtenida mediante este monitoreo también podría facilitar futuras acciones de sabotaje, como interferencias electrónicas o ciberataques coordinados desde tierra. La empresa Slingshot Aerospace, especializada en el rastreo de objetos espaciales, confirmó que los vehículos Luch “se estacionan cerca de satélites geoestacionarios durante meses”.
Actualmente, Luch-2 permanece próximo a Intelsat 39, un satélite de gran tamaño que presta servicios a Europa y África.
Según datos de Slingshot, desde su lanzamiento Luch-2 ha vigilado al menos 17 satélites comerciales y gubernamentales sobre Europa. Norbert Pouzin, analista principal de la empresa francesa Aldoria, indicó que los satélites rusos han visitado repetidamente las mismas redes, lo que sugiere un interés específico en operadores vinculados a la OTAN. Aunque no puedan descifrar mensajes, sí pueden mapear el uso de los satélites y localizar terminales terrestres.
Rusia ha incrementado su actividad de reconocimiento espacial, lanzando en el último año dos nuevos satélites, Cosmos 2589 y Cosmos 2590, con capacidades maniobrables similares a Luch-1 y Luch-2. Cosmos 2589 se dirige actualmente hacia la órbita geoestacionaria, a unos 35,000 kilómetros sobre la Tierra.
Por su parte, Luch-1 podría haber quedado fuera de servicio tras detectarse una fuga de gas y una posible fragmentación parcial, de acuerdo con observaciones de telescopios terrestres y declaraciones de Belinda Marchand, directora científica de Slingshot Aerospace, quien afirmó que el satélite “sigue girando” tras el incidente.

