Guerra global presiona precios y expone necesidad de reformas estructurales en República Dominicana, advierte CREES

Por Manuel Jiménez

Santo Domingo, 27 marzo. — El actual escenario de conflicto internacional está generando presiones económicas que, lejos de recaer sobre los gobiernos, terminarían impactando directamente a los ciudadanos, en un contexto donde las decisiones de política pública siguen evitando ajustes estructurales, de acuerdo con el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES).

El CREES señala que, en medio de la coyuntura global, el sacrificio económico no está siendo asumido por el Estado mediante reducción del gasto, sino que se traslada a los hogares y emprendedores, quienes enfrentan un entorno cada vez más complejo ante el encarecimiento del costo de vida.

En ese sentido, advierte que, de prolongarse el conflicto, se producirán incrementos en los precios de materias primas, incluyendo aquellas utilizadas en la producción de alimentos, así como en bienes finales derivados del petróleo, situación agravada por el aumento en los costos de transporte marítimo, que ya registran un alza de 14.4% en las primeras semanas de la crisis, según el CREES.

A estos factores se suman las presiones adicionales derivadas del aumento en los precios de los hidrocarburos y el anunciado incremento en la tarifa eléctrica, lo que podría traducirse en un impacto acumulativo sobre los consumidores, tanto en bienes importados como en productos y servicios de origen local, conforme al análisis del CREES.

En materia de combustibles, el CREES sostiene que los precios deben reflejar la realidad internacional, sin distorsiones. No obstante, advierte que en República Dominicana existen múltiples factores que alteran el costo final, como el cálculo del precio de paridad de importación, los márgenes de comercialización y la carga impositiva.

Según el organismo, cuando un ciudadano adquiere RD$1,000 en gasolina, alrededor de RD$316 corresponden a impuestos, lo que representa un 31.6% del total.

En ese contexto, cuestiona la continuidad de los subsidios sin una reforma integral que reduzca la carga tributaria, particularmente los impuestos selectivos aplicados a los combustibles, lo que, a su juicio, permitiría aliviar el impacto sobre los consumidores, indica el CREES.

En el sector eléctrico, el CREES advierte que los usuarios que ya cumplen con el pago del servicio enfrentarán mayores costos, en un sistema donde las empresas distribuidoras de electricidad (EDE) continúan operando con ineficiencias en la cobranza y con estructuras de gasto elevadas.

Esta situación, señala, podría incentivar el no pago y aumentar las transferencias estatales para cubrir déficits operativos.

El organismo considera que las distorsiones en el sistema eléctrico deben ser corregidas para evitar que el peso del ajuste recaiga nuevamente sobre los usuarios, al tiempo que alerta sobre un posible incremento en las transferencias a las EDE por encima de lo presupuestado para 2026, según el CREES.

Asimismo, advierte que los subsidios y transferencias estatales, independientemente de su naturaleza, terminan siendo financiados por los contribuyentes, ya sea mediante impuestos o a través de un mayor endeudamiento público.

En cuanto a la deuda, el CREES destaca que el contexto internacional muestra un aumento en los rendimientos de los bonos soberanos, lo que encarece el financiamiento para los países.

En el caso de República Dominicana, el índice EMBI refleja que, hasta el 20 de marzo, el país se encontraba entre los tres de América Latina con mayor incremento en el costo del endeudamiento, con un alza de 23%, en contraste con una reducción promedio de 2.3% en la región y un aumento global de 7.5%.

Ante este panorama, el CREES insiste en que el endeudamiento debe ser la última alternativa, planteando como prioridad la reducción del gasto público. En ese sentido, sostiene que la reasignación de recursos no constituye un ahorro real, ni representa un sacrificio para el gobierno.

Finalmente, el organismo propone la implementación de un presupuesto complementario orientado a reducir el gasto, junto a una transformación tributaria que disminuya el costo de vida y de hacer negocios en el país.

Asimismo, plantea la necesidad de reformas estructurales en áreas como el mercado laboral, los procesos de permisología y el sector eléctrico, con el objetivo de mejorar las condiciones económicas para hogares y emprendedores.

El CREES advierte que estas reformas deben adoptarse de manera oportuna, antes de que el contexto internacional derive en escenarios más complejos, como una inflación inducida por políticas monetarias o incluso una estanflación, que combine estancamiento económico con alza de precios en distintas economías.

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