Guerra, inflación y expectativas negativas
Por Euri Cabral
La guerra desarrollada por Estados Unidos e Israel en contra de Irán, ha generado un clima de incertidumbre en la economía mundial y coloca el 2026 como un año difícil, lleno de retos, temores y expectativas negativas.
Quienes iniciaron la guerra haciendo un ataque contra Irán, violatorio de todas las normas internacionales, confiaron en que ese primer ataque ocurrido el sábado 28 de febrero pasado, provocaría el derrumbe de la dinastía de los ayatolás en Irán y colocaría en el poder a un súbdito de los Estados Unidos. Pero hasta ahora no ha sido así. La acción de Israel y Estados Unidos, antes que derrotar a Irán de forma inmediata, lo que ha provocado es una situación de grave crisis económica internacional, porque en su defensa los iraníes han cerrado el estrecho de Ormuz, área geográfica por donde transita el 20% del petróleo y el gas natural que consume el mundo.
Eso ha provocado de manera inmediata una subida de los precios del petróleo y el gas. Empero, los efectos económicos de estas guerra no solo se quedarán en aumento de los precios de esos dos productos tan cruciales para la producción en todos los países. Lo que se va a producir a nivel mundial es un proceso inflacionario global que nadie puede prever hasta donde llegará, pues todo depende de cuánto duré esta guerra y de cómo se expande.

Hay tres sectores de la economía mundial que han sido durante golpeados por la guerra en el golfo pérsico. El primero es la producción de alimentos, pues en esa zona están los principales países productores de fertilizantes, y la escasez de ese elemento puede provocar una grave crisis en la producción agrícola mundial. El segundo aspecto que afecta esta guerra es la distribución mundial de medicamentos, ya que Dubai, que forma parte de los Emiratos Árabes Unidos, y ha sido atacada, es un centro logístico importante del sector farmacéutico mundial. El tercer sector es el de la producción de metales y aparatos electrónicos, pues Irán y cuatro países que están a su alrededor (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait) son los principales productores de azufre y aluminio, dos elementos cruciales para la producción industrial del mundo.
Lo que se prevé para este año es una gran oleada inflacionaria en todo el mundo. En el caso de países como la República Dominicana, que no somos productores de petroléo y que la factura petrolera es muy alta, la inflación impactará de manera muy amplia todos los sectores de la economía y afectará de manera directa la calidad de vida de todos los dominicanos.
El aumento de los precios del petróleo impactan a todos los sectores de la economía. Ya vimos el incremento de los precios de la gasolina y el gasoil la pasada semana. Y esos aumentos serán de mayor magnitud en la medida que la guerra se mantenga. De igual manera, habrá un incremento en la factura eléctrica. Asimismo, como parece que habrá problemas para conseguir los commodities para la producción agrícola, debemos prepararnos para un gran aumento de todos los productos agropecuarios y una profunda crisis en ese sector.

El Banco Central de nuestro país, como todos los banco centrales de mundo, cuya tarea principal es controlar la inflación, se verán frente a una gran disyuntiva, pues para contener la ola inflacionario se verán obligados a subir las tasas de interés, lo cual provocaría sería restricciones en el circulante, aumento de los costos del dinero, aumento de la tasa de cambio, aumento de los tasas de los préstamos bancarios y de las tarjetas de credito y una significativa reducción del consumo y de la inversión. Todo eso lleva a que pueda producirse en la economía dominicana una especie de estanflación, es decir una disminución del crecimiento económico con altas tasas de inflación.

Si el 2025 fue un año con una tasa de crecimiento de apenas 2.1%, lo que se prevé, fruto de esta guerra del golfo y de las dificultades para que el gobierno pueda desarrollar una gran inversión pública, es que para este año 2026 el crecimiento no pueda alcanzar ni siquiera el 2%. Aunque el gobierno ha hecho grandes esfuerzos por mostrar y vender optimismo en los actuales momentos, lo cierto es que el horizonte se perfila lleno de dificultades, de grande retos, de problemas muy complejos y de muchas dificultades para la población dominicana. Oramos para que el gobierno y el presidente Abinader, puedan manejar con acierto y eficacia la respuesta a esta grave situación que nos abruma en estos tiempos de guerra.
Euri Cabral
Economista y Comunicador

