Haití frente a una decisión histórica

Hugo Guiliani Cury

El Consejo Presidencial de Transición (CPT) fue disuelto con un argumento dominante y el apoyo norteamericano. Este fue que era necesario mantener al Primer Ministro para sostener el status quo y garantizar elecciones en 2026. Eso fue lo que se hizo y Alix Dielier Fils Aime fue juramentado como presidente interino de Haití.

Según esta visión, cualquier alteración en la continuidad del liderazgo actual podría retrasar el calendario electoral y agravar la inestabilidad.

La primera ilusión: Este planteamiento sigue siendo parte de una premisa cuestionable: que el problema central de Haití es la falta de un evento electoral. Eso no es cierto.

El problema central es la inexistencia funcional del Estado.

La permanencia de una figura en el cargo no crea control territorial. No desarma a las bandas. No restaura tribunales. No reconstruye la administración pública.No mejora la capacidad institucional. El supuesto calendario electoral se convierte en una meta administrativa desconectada de la realidad del país.

La estabilidad no se produce por permanencia nominal, sino por capacidad efectiva.

La segunda ilusión: esperar elecciones como solución estructural

La idea de que bastaría con “aguantar” hasta la fecha de elecciones para normalizar una situación que ignora varios hechos fundamentales:

1. Amplias zonas del país no están bajo control del gobierno interino.

2. El registro civil no existe y la logística electoral enfrenta limitaciones severas.

3. Las bandas mantienen capacidad de intimidación territorial en todo el territorio haitiano.

4. El sistema judicial y el electoral carecen de fuerza para garantizar integridad a dicho proceso.

5. El pueblo haitiano en su gran mayoría no votará y la legitimidad del gobierno que surja será cuestionada.

Esperar y hacer elecciones no es una estrategia correcta.

La pregunta clave: ¿puede celebrarse una elección libre donde no existe Estado?

Una elección requiere condiciones mínimas:

•Seguridad.

•Registro civil confiable.

•Libertad de campaña.

•Autoridad electoral autónoma.

• Capacidad judicial de arbitraje.

Si estas condiciones no existen, el proceso electoral no consolida la democracia, pero se logra institucionalizar la fragilidad. No se trata de oponerse a elecciones. Se trata de reconocer que el voto no sustituye al Estado.

Haití es también prioridad

Hace unos días Nelson Espinal B. en un magnífico artículo se hizo la pregunta “Entiende la Rep. Dominicana que EE. UU. hable de seguridad económica?”.

Nos decía el estratega Espinal que dejamos de ser periferia y que en ese entorno, la estabilidad dominicana adquiría un valor que trascendía sus fronteras. Pero también nos indicó que corríamos el riesgo de no serlo, debido al colapso haitiano. En mi óptica, esa es una razón para que nosotros hagamos ver que el problema haitiano debe ser solucionado.

Haití tiene un valor geoestratégico.

Por qué el momento actual es estratégico

El vacío institucional haitiano ha llegado a un punto donde las bandas no han evolucionado hacia una insurgencia política cohesionada y a la vez Estados Unidos está decidido a actuar frente a la gravedad del colapso.

Este es precisamente el momento en que puede iniciarse una reconstrucción estructural bajo supervisión prolongada.

Postergar esa decisión bajo la premisa de “esperar elecciones” implica permitir que el vacío continúe consolidándose.

La alternativa: Es un proceso de reconstrucción del país bajo el mandato del gobierno provisional y dar forma a un fideicomiso que inicie las labores de reconstrucción antes que el calendario electoral. La secuencia lógica debe pues invertirse:

Conclusión

La permanencia de un Primer Ministro para solo llevar a Haití a unas elecciones no garantiza la reconstrucción institucional y un calendario electoral no sustituye la ausencia de Estado.

Insistir en elecciones como solución inmediata puede ofrecer una salida diplomática por un corto tiempo, pero no resolverá el colapso estructural que vive Haití.

La opción es la siguiente:

– Mantener como Presidente provisional a Alix Dielier Fils Aime. Esto dependerá de él y de que sea un líder fuerte.

– Su principal apoyo deberá provenir a lo externo de Estados Unidos y a lo interno de las fuerzas armadas que se integren en Haití, incluyendo las del GSF (Fuerza Supresión de Pandillas).

La decisión estratégica es clara: O se reconstruye el Estado primero y para ello es necesario desmantelar las bandas o se repite el ciclo de elecciones sin estabilidad.

Lo que significa poder

articular políticas que:

1. Eviten el colapso de las autoridades provisionales.

2. Actuar para desmantelar las bandas y proveer seguridad al pueblo haitiano.

3. Garantizar la estabilidad con acciones específicas que muestren que se está haciendo algo por Haití. En un Estado colapsado hay que hacer de todo desde el inicio. Ejemplo, desde limpiar de basura y escombros a Puerto Príncipe. Poner a funcionar las escuelas y los

hospitales. Dotar a las áreas urbanas de agua y electricidad, hacerle el registro de identidad, etc. Comenzar a hacer cosas.

El vacío actual no es excusa para la inacción. Haití es el país más sensible desde un punto de vista geoestratégico. Es necesario reconocer ese valor y rescatar Haití. Este es el momento para hacerlo

Listín Diario

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