Invertir mejor, no sólo más: el desafío pendiente de República Dominicana
Juan Temístocles Montás
La formación bruta de capital (FBC) es uno de los componentes del Producto Interno Bruto (PIB), por el enfoque del gasto, pues representa la inversión en activos productivos que amplían la capacidad futura de una economía. A diferencia del consumo, que satisface necesidades inmediatas, la inversión eleva la productividad potencial y determina la sostenibilidad del crecimiento. La FBC resulta de sumar a la inversión privada (maquinaria, equipo, edificios, software, tecnología, ampliación de fábricas, infraestructura de telecomunicaciones, etc.), y la inversión pública (carreteras, puertos, energía, sistemas de riego, escuelas, hospitales, etc.)
Organismos como el Banco Mundial y la Cepal sugieren que para que una economía crezca sostenidamente por encima del 5%, la formación bruta de capital debería rondar 25–30% del PIB.
De acuerdo con las estadísticas publicadas en la base de datos del FMI, países asiáticos que han crecido rápido (China, India e Indonesia) tuvieron décadas con FBC por encima del 30% del PIB. Un excelente ejemplo es China, que en los años comprendidos entre 2015 y 2024, la FBC superó el 42% del PIB. En ese periodo, China creció en promedio 5.8%.
En el caso de la América Latina y el Caribe, en los últimos 10 años, la FBC promedió 19% del PIB, bastante lejos de los países asiáticos mencionados. Ese comportamiento explica en gran medida el bajo crecimiento promedio de la región: 1.2%, entre 2015 y 2024. Sin embargo, en ese mismo lapso, el caso de la República Dominicana promedió 25.1%, lo que explica en gran medida que creciera en promedio cuatro veces más que la región.
Asociada con la FBC se encuentra lo que se conoce como el Incremental Capital-Output Ratio, ICOR, que es un indicador que mide cuánta inversión adicional se necesita para generar una unidad adicional de crecimiento económico. Mide la calidad o la eficiencia de la formación bruta de capital y se obtiene dividiendo la formación bruta de capital entre el crecimiento económico.
Si el ICOR es bajo, quiere decir que la inversión es muy productiva: se logra mayor crecimiento con la misma inversión de capital. Si por el contrario el ICOR es alto, se requiere mucho más capital para lograr el mismo crecimiento. Hay un problema de eficiencia de la inversión.
República Dominicana creció en promedio 4.8% en los últimos diez años, y como se indicó anteriormente la formación bruta de capital promedió 25.1%. Esto nos da un ICOR de 5.3, que significa que para generar 1 punto porcentual de crecimiento, la economía necesitó invertir el equivalente a 5.3% del PIB en capital fijo, que incluye la inversión en infraestructura del sector privado y la del gobierno.
Pero el ICOR, calculado tomando como base diez años, se hace para la planificación de mediano plazo, que puede diluir cambios importantes ocurridos en los últimos años. Si lo que queremos es capturar tendencias recientes y cambios en la eficiencia del capital, lo que es útil si ha habido crisis o eventos puntuales como pandemia y desastres naturales, conviene hacer proyecciones a 5 años.
En los últimos cinco años la FBC en República Dominicana promedió 28.1% del PIB, pero el crecimiento se redujo a 3.7%. Significa que el ICOR fue de 7.6, lo que nos indica que se requiere más inversión por unidad de crecimiento. En otras palabras, la eficiencia de la inversión ha caído respecto al promedio de la última década. Esto puede ser producto de que una parte de la inversión reciente se ha destinado a proyectos de bajo retorno económico. Puede reflejar también que hay cuellos de botella estructurales (infraestructura, energía, logística) que limitan el impacto del capital nuevo. Además, puede indicar que se han hecho más inversiones en sectores con maduración lenta o rentabilidad más baja.
Si esta tendencia persiste, mantener el mismo crecimiento requerirá cada vez más inversión, lo que es fiscal y financieramente insostenible. Un ICOR que sube de 5.3 a 7.6 implica que para lograr un crecimiento del 5%, la formación bruta de capital tendría que subir del 26.5% del PIB a 38% del PIB, algo poco realista para República Dominicana.
Por lo tanto, la prioridad del país no debería ser solo invertir más, sino invertir mejor.