Jorge Saade: La captura de Maduro redefine el rol hegemónico de Estados Unidos en América Latina

Santo Domingo, 11 de enero de 2026. El arresto del expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ejecutado el pasado 3 de enero en una operación militar liderada por Estados Unidos, representa, a juicio del politólogo y analista internacional Jorge Saade, un punto de inflexión en la política hemisférica. Para Saade, más que un hecho aislado, se trata de una demostración clara del restablecimiento de la doctrina del poder estadounidense en su espacio geopolítico más inmediato: América Latina.

El planteamiento fue desarrollado por Saade durante su participación en el programa “Propuesta de la Noche”, transmitido por Teleimpacto, canales 52 y 22, bajo la conducción de los periodistas Manuel Jiménez y Carlos Arturo Guisarre.

A lo largo de su intervención, el analista desglosó con rigor las implicaciones estratégicas de la acción estadounidense en Caracas, sus efectos sobre el equilibrio regional y el mensaje que transmite al sistema internacional.

Desde su óptica, el caso venezolano no solo evidencia la fragilidad de ciertos principios normativos como la autodeterminación de los pueblos o el respeto a la soberanía nacional, sino también la consolidación de una política exterior estadounidense caracterizada por la acción directa, pragmática y sin complejos diplomáticos.

Según sostuvo, la operación liderada por Washington deja atrás toda narrativa sobre la supuesta declinación del poder norteamericano, y reposiciona a Estados Unidos como una potencia dispuesta a intervenir cuando sus intereses estratégicos están en juego.

Saade identificó tres grandes bloques de reacción internacional frente al hecho: países que celebraron el arresto de Maduro como una vía hacia la recuperación democrática en Venezuela (Argentina, Ecuador); naciones que lo condenaron por considerarlo una violación al derecho internacional (México, Colombia, Brasil); y una tercera línea de respuesta más ambigua, representada por actores como la Unión Europea, Francia o España. Esta disparidad, afirmó, confirma una vez más el profundo nivel de fragmentación política en América Latina.

De manera crítica, también advirtió que ciertos actores tradicionales de apoyo al régimen chavista —como Turquía y Qatar— han comenzado a expresar señales de apertura a una eventual negociación con Estados Unidos. Para Saade, esta evolución no es fortuita: corresponde a un reacomodo de intereses en el tablero geopolítico, donde potencias medias prefieren adaptarse al nuevo escenario antes que arriesgar posiciones de influencia.

Uno de los puntos más destacados por el analista fue la relevancia de Cilia Flores en el entramado de poder del chavismo. La ex primera dama, indicó, no solo cumplía funciones protocolares, sino que ejercía un liderazgo real, cercano al expresidente Hugo Chávez y fundamental en la configuración del gobierno de Maduro.

“Fue el poder detrás del poder”, sentenció, al tiempo que subrayó que su detención no puede interpretarse como una acción simbólica, sino como un golpe estratégico a la estructura de mando del régimen.

Al referirse a la figura de Delcy Rodríguez, designada como “presidenta encargada” por el Tribunal Supremo de Justicia venezolano, Saade planteó que dicha denominación no es menor, ya que alude a un esquema de transición pactado con Estados Unidos.

En su opinión, la elección del término “encargada” —y no “interina”— sugiere una temporalidad indeterminada que responde a los intereses de Washington más que al marco constitucional venezolano.

Saade concluyó que esta coyuntura obliga a repensar la relación entre legalidad internacional y realpolitik. La intervención en Venezuela, afirmó, fue ejecutada sin autorización del Congreso estadounidense y bajo una lógica de acción unilateral que ignora deliberadamente el marco normativo internacional.

No obstante, señaló, el Pentágono ejecutó una operación eficaz que, sin precedentes recientes, recuerda intervenciones históricas como las realizadas en Panamá, Irak o Libia.

El analista también subrayó que, si bien la detención de Maduro implica un cambio sustancial, el chavismo no está derrotado. Para Saade, se trata de una ideología arraigada, distribuida en múltiples liderazgos, y que no se desmoronará con la simple remoción de una figura.

En ese contexto, advirtió que Venezuela continúa bajo un régimen de facto con apariencia legal, y que el curso de los acontecimientos dependerá de cómo se gestionen las tensiones entre actores internos e internacionales.

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