Juan Luis Guerra, un proyecto musical de nación
Por Euri Cabral
El concierto presentado por Juan Luis Guerra y 4.40 este viernes 20 y sábado 21, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, fue sencillamente impresionante. Juan Luis puso a gozar, bailar, reflexionar y divertirse a más de 40 mil personas que se dieron cita los dos días. El concierto se inició con el tradicional merengue “Rosalía” y terminó con “La Bilirubina”, al ritmo de un extraordinario e impactante show de Fuegos Artificiales. Las luces, los videos, las pantallas y el show de drones, le pusieron un nivel de profesionalidad y calidad internacional.
Juan Luis, luego de tocar varios temas de su repertorio, llamó a su primer invitado, Frank Ceara, con quien cantó el tema “Así de bonito”. Luego llamó al cantante venezolano Beto Monetenegro, con el que interpretó “El Niágara en bicicleta”· De ahí en adelante le dio un color santiaguero al concierto, invitando a cantar al merenguero típico El Blachy, al saxofonista Sandy Gabriel y al merenguero típico El Prodigio. Un momento súper emocionante se produjo cuando Juan Luis llamó a los integrantes originales de 4.40 (Maridalia, Mariela y Roger), y juntos cantaron “Santiago en Coche”.

En otro momento, Quico Rizek y Janina Rosado interpretaron a dúo, de forma impresionante, el tema “Como abeja al panal”. Varios merengues cristianos fueron cantados con alegría por toda la multitud, y cuando sonaron “Las avispas”, un impresionante grupo de drones en el cielo pusieron “Jesús”, el nombre sobre todo nombre. Fue una noche llena de merengue, bachata, amor, patriotismo y mucha bendición de Dios.
Con estos dos conciertos en Santiago, Juan Luis Guerra nuevamente ratifica el hecho de que es mucho más que un trascendente artista de merengue y bachata. Juan Luis y 4.40 es un verdadero sentir nacional dominicano convertido en música. El compromiso de una generación de jóvenes que encontraron en ellos la realización de sus sueños y de sus rebeldías.
Un proyecto musical de nación
Juan Luis ha dicho en reiteradas ocasiones que las canciones no cambian las cosas en nuestras sociedades, que quienes pueden cambiarlas son los hombres y las mujeres que las escuchan. Pero si esas canciones llevan un alto sentido de identidad con esas transformaciones, contribuyen de manera directa a que esos hombres y mujeres que las escuchan puedan multiplicar su compromiso con ese cambio.

Juan Luis y 4.40 son un proyecto musical de nación vinculado y lleno de un compromiso con la calidad y con la innovación. Con el presente y el futuro. Con la dominicanidad y el deseo de ser mejores cada día.
Hace más de treinta años, con el merengue «Ojalá que llueva café», Juan Luis definió la proclama de ese proyecto musical de nación. No se necesita estar militando de manera partidaria para ser un agente de compromiso y de cambio social. Lo único que se necesita es entender el signo de los tiempos, en el lugar justo donde estamos haciendo nuestra vida cotidiana.
Eso Juan Luis lo entendió y lo asumió a plenitud. Él trazó la ruta con 4.40 para que la música, para que el merengue, la bachata, y todos los que nos sentimos identificados con su canto, caminemos firmes por el sendero de la dignidad patria y el compromiso de crecer en nuestras almas con otros sentimientos.
Los dominicanos somos, entre muchas otras cosas, merengue, bachata y sueños. La dominicanidad se mueve por el mundo a través de güira, tambora, acordeón, maracas y guitarras. El proyecto de nación en el que todos los dominicanos sueñan, encontró en Juan Luis y 4.40 un vocero ideal para empezar a construirla. El canto certero para que llueva café en el campo, fortaleció el deseo de que todo cambie, de que toda sea mejor para las grandes mayorías que tanto lo necesitan.
El canto de Juan Luis y 4.40 es un canto de amor, de poesía, de sueños, pero también de ideales, de dominicanidad creciendo en los anhelos de redención, de orgullo patrio entre canto, coros, pentagramas, negras, corcheas y semicorcheas.

En estos tiempos donde una parte de la música ha perdido los valores y el compromiso con el futuro, Juan Luis y 4-40 son ese proyecto musical de nación que aspiramos dejar como herencia a nuestros hijos y nietos. Una nación que camine con claridad en la consecución de sus propósitos principales, llena de amor y de ternura, iluminada por la luz de la esperanza y cimentada en el Dios Todopoderoso, que es la razón fundamental de todas nuestras acciones.
Un siervo musical del Señor
La nación dominicana fue creada por Juan Pablo Duarte bajo el lema de “Dios, Patria y Libertad”, es decir, poniendo a Dios primero y como esencia de todo. Juan Luis entendió eso y luego de haber logrado todos los éxitos mundanos posibles, se dió cuenta que faltaba lo esencial en su vida. En ese momento, a mediados de la década los 90, Juan Luis hizo un alto en el caminio y decidió asumir a Jesús como su Señor y Salvador, poniendo toda su carrera y sus éxitos a los pies del Creador. De ahí en adelante, todo fue diferente y mejor.
Nada de lo logrado por Juan Luis se compara con su condición de siervo musical del Señor. La verdadera grandeza de Juan Luis está en su humildad de entregarse a Dios y hacer su voluntad. La fama y el éxito suelen ser armas de doble filo, si los seres humanos se hacen esclavos de ellos. Dice la Biblia en Mateo 6:33 que no nos afanemos por buscar las cosas del mundo, lo que debemos hacer es «buscar primeramente el reino de Dios, y todas esas cosas nos serán añadidas».
Cuando estaba en la cima de la popularidad y la fama, Juan Luis pensó que lo tenía todo y se dio cuenta que no tenía nada, que faltaba la esencia de su vida. Y buscó y encontró. Buscó a Jesús y llenó su vida de paz, calma, tranquilidad, que no se las garantizaba el espectáculo y la vida artística. Cuando entendió que la vida tiene real sentido si se la entregamos al Señor, entonces todo empezó a cambiar y de nuevo vino el éxito, vino la fama, pero de una manera diferente. Ya nada de eso lo manejaba ni determinaba su accionar. Dios se convirtió en su razón de ser y ahora tenemos a un artista mucho más seguro, mucho más completo y mucho más entregado a su propio arte, dirigido e inspirado por el Señor.
Vencer la fama con la fe

Juan Luis sigue siendo el artista creativo,exitoso, innovador y triunfador. Pero es un Juan Luis muy diferente al de antes. Como muy bien lo dijo en su disco, para él ahora «no es lo mismo ni es igual». Y él da las gracias a Dios por eso que ha hecho en su vida, en esa bella canción llamada “Tan solo he venido”: “Tan solo he venido a estar contigo, a ser tu amigo, a compartir con mi Dios, a adorarte y darte gracias, por siempre gracias, por lo que has hecho, Señor, conmigo…”
Juan Luis Guerra es un artista dominicano con una enorme proyección internacional, y con un respaldo bien profundo en su propia patria. Un artista que ha tomado el sentimiento nacional dominicano y lo ha vestido de buena música, logrando que todos sus compatriotas sientan el orgullo de tener el merengue y la bachata haciendo bailar y gozar al mundo, vestidos de poesía, compromiso y entrega al Señor.
Juan Luis Guerra, que se inció como artista de merengue y bachata en el año 1984, ya tiene más de 40 años de vigencia y de haber transformado la música dominicana. Un artista que estando en los más altos niveles de popularidad, con muchas riquezas y mucha fama, decidió frenarse, buscar la esencia de la vida y asumir a Jesús. Un artista que ha sido capaz de “vencer la fama con la fe”.
Euri Cabral
Economista y Comunicador

