La fórmula de Trump aplicada para los aranceles recíprocos a Dominicana

Haivanjoe Ng Cortiñas

El día 2 de abril de 2025 será un día memorable para la economía mundial, por un hecho sin precedente en la historia económica, una decisión de naturaleza de ese ámbito ha comenzado a trastornar al mundo y con posibilidades que se extienda y profundice. Resulta, que el llamado día de la liberación y los aranceles recíprocos, el presidente de los Estados Unidos anunció la medida de establecer nuevas métricas de gravámenes para al menos 78 países de casi todos los continentes del mundo.

Los aranceles recíprocos constituyen la principal herramienta fiscal con la que el gobierno de los Estados Unidos pretende potenciar su actual política proteccionista, que procura relanzar y rescatar a la industria norteamericana ubicada y por localizarse en su territorio, como expresión de retorno. Los nuevos aranceles tienen vigencia inmediata y al ser tomados en forma unilateral se ha desconocido los ordenamientos legales de la Organización Mundial del Comercio y los distintos tratados comerciales regionales, como el DR-CAFTA.

La imposición de mayores aranceles no ha sido el resultado de una medida improvisada, le correspondió al Departamento de Comercio de los Estados Unidos realizar el estudio, entre otras cosas, en la que desarrolló una fórmula para aplicar lo que han denominado aranceles recíprocos, motivado por una relación comercial desigual con los países afectados por los nuevos aranceles, que le ha permitido a lo largo de la historia, beneficiarse de los Estados Unidos con aranceles más altos para sus exportaciones y aranceles más bajos para sus importaciones, situación que le ha permitido, a juicio de la ponderación estadounidense, de obtener beneficios a costa de su economía y su industria.

La fórmula de Trump como se le ha conocido se puede apreciar en la imagen:

La posibilidad de una reacción por parte de muchos países ha de esperarse. Ya China, a la que se le colocó un arancel adicional de un 34.0 % y si se le suma el 20.0 % anterior, se elevaría a un 54.0 %, anunció que tomará medidas similares, anticipando la posibilidad de una guerra comercial sin precedentes en al menos los últimos 100 años. Los nuevos aranceles han sido tomados sin considerar si el país es un formidable socio comercial de los Estados Unidos o si tiene un vínculo político no amigable y en ocasiones hasta hostil.

En menos de 24 horas del anuncio del día de la liberación y aranceles recíprocos, los índices bursátiles, el valor del dólar se desplomaron y entidades bancarias de peso en esa industria, como el CITI y Bank of America han entrado en una de sus peores caídas de los últimos tiempos. Son señales nada halagadoras, por el contrario, puede ser el presagio de algo peor, especialmente, si los países afectados con los nuevos aranceles reaccionan con medidas similares y los Estados Unidos cumple la promesa de aplicar una segunda ola de más aranceles y no habría razones como para dudarlo.

La disposición unilateral de los Estados Unidos de imponerle un 10.0 % de aranceles a las exportaciones dominicanas que llegan a la economía de ese país, debe ser ponderada en el marco de la situación arancelaria que se ha iniciado con la administración de Trump contra al menos 78 países alrededor del mundo.

Al aplicar la fórmula de Trump para el caso Dominicano, no parecería tener sentido que se impusiera una nueva métrica de aranceles, ante el hecho de que la relación comercial entre ambos países termina favoreciendo a los Estados Unidos, ahora y desde siempre. La fórmula, a pesar de su visibilidad compleja, al utilizar símbolos griegos, termina reduciéndose para el uso de datos de las importaciones y exportaciones entre dos países, para el caso, el nuestro y los Estados Unidos.

Conforme al uso de la fórmula, se puede derivar que en el vinculo comercial, mientras la República Dominicana exportó hacia los Estados Unidos durante el año 2024 un monto de US$ 7,800 millones, por el otro lado de la moneda, importamos procedente de ese mismo país un monto ascendente a US$ 12,040 millones, para un déficit equivalente a US$ 4,240 millones. En términos de la formula se traduce, que el déficit comercial de Dominicana es de un 35.22 %, respecto al monto total importado por nuestra economía desde los Estados Unidos de América. Se evidencia unos términos comerciales más beneficiosos para la gran economía del norte.

El ejercicio anterior invalidaría el argumento de la relación comercial desigual en contra de los Estados Unidos para justificar mayores aranceles de su parte, por el contrario, la balanza comercial lo favorece significativamente y no solo en un año, sino en forma sistemática. El argumento que tendría a favor es el de los aranceles desiguales, existentes previo al anuncio del día de la liberación, por eso se aplicó el arancel reciproco, una forma de que el trato sea justo, comercialmente hablando entre ambas economías.

Una economía mundial interconectada y un aumento arancelario unilateral, puede traer reacciones similares por parte de los países afectados, lo que permite prever el pronto inicio de una guerra arancelaria que traería en el corto plazo inflación internacional y contracción del PIB mundial, incluyendo a la economía de los Estados Unidos, con la correspondiente posibilidad de que su reserva federal ajuste hacia el alza la tasa de interés, afectando por esa vía el movimiento de capitales internacional y elevando el costo del financiamiento.

En el referido marco, el 10.0% de aranceles a las exportaciones dominicanas que se destinan a los Estados Unidos pueden verse afectadas por la inflación y contracción que se espera ocurra en el corto plazo en esa economía, lo que hará que pueda disminuir la demanda de los productos exportables dominicanos hacia ese destino. Es importante recordar, que las exportaciones dominicanas en el 2024 totalizaron unos US$ 13,800 millones, de los cuales, el país exportó alrededor de US$ 7,600 millones a los Estados Unidos, equivalente a un 54.0% del total exportado.

De producirse una disminución de las exportaciones dominicanas, el flujo de divisas podría mermar, añadiendo una mayor presión cambiaria al actual mercado de divisas en el país, al tiempo de que también recibiría presión inflacionaria importada. En definitiva, la medida anunciada por el presidente Trump no resulta una buena noticia para la economía dominicana, apuntando a la baja las nuevas reestimaciones de las variables macroeconomicas y financieras del pais.

Los principales productos de exportación dominicana hacia los Estados Unidos son: instrumentos médicos, textiles, tabaco, cacao, aguacate, mango, tómate, azúcar, oro, entre otros.

Ha de esperarse que las autoridades locales, en sinergia con el sector privado, diseñen la postura a seguir, que no incluya una reacción proporcionada, ante el conocimiento de que se trata de dos actores desiguales, parecido a un conflicto entre el huevo y la piedra. La prudencia sería la característica que mejor puede acompañar a la decisión que deben tomar las autoridades.

Listín Diario

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