La “Fuerza” está con las cooperativas

Angel Lockward

La Fuerza está con las cooperativas- dijo el orador en el Centro de Convenciones de UTESA y, no podía ser de otro modo pues el sector que agrupa a 2,529 instituciones que cubren ahorro y crédito, agropecuaria, servicios múltiples, viviendas, transporte y producción agrícola y pecuaria, tiene más de 2.5 millones de afiliados con más de RD$ 350 mil millones en activos. Tras 62 años, el mayor problema del sector es, su éxito, sobre todo porque las mayores, la de maestros, la de servicios telefónicos, las financieras, de enfermeras y algunas emblemáticas como San José, CoopMaimón y La Vega Real, entre otras, son más grandes que algunos bancos medianos.

Otro problema es que el órgano rector, el Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo, por falta de presupuesto, no creció con la misma rapidez y eficacia y, carente de presupuesto, no está en condiciones de supervisar y regular en la forma debida al sector, algo que como es obvio ser resuelve fácilmente, si el Gobierno quisiera. Pero lo cierto es que en este mundo digitalizado en que los bancos dejaron de tener relación directa con las personas pues cada día de más en más la relación es telemática, impersonal, fugaz y, sin ninguna relación entre la necesidad y la vía de solución, la cooperativa es el más fácil y a veces el único camino que tienen los marginados del sector formal en los campos y barrios del país. Cuando no quieren suicidarse con los usureros.

Como todos sabemos no son sociedades comerciales, ni reparten dividendos – excepto sociales- y, aunque su régimen es algo informal, se han desempeñado bien, por eso el Gobierno quiere controlarlas, algunos piensan que reducirlas y eliminarlas en su papel social y económico con actuaciones arbitrarias a través de la Superintendente de Bancos.

Nadie discute que conviene una nueva ley que actualice el régimen jurídico de las viejas normas de 1955, 1963 y sobre todo la Ley 127-64 que les concede la personería jurídica como entidades sin fines de lucro y, en esa onda desde hace diez años cursan en el Congreso Nacional anteproyectos, uno de los más viejos fue presentado por el senador Félix Bautista, los últimos por Julio Fulcal e incluso hay uno del Banco Central. La Constitución actual consagra el régimen cooperativo en su artículo 222 y, si bien conforme a él se debe dictar una ley actual para su regulación, ellas no están concebidas en el régimen de lo monetario y financiero de la Ley 183-02 y, esta última, para ser modificada requiere de las ¾ partes de los votos en cada cámara, por ello tomar medidas como amenaza el Gobierno en contra de las cooperativas a través de la Superintendencia de Bancos sería bastante cuesta arriba. Pero como nos hemos acostumbrado al abuso, tienen razón en tener miedo.

El país en los últimos años ha sufrido una fiebre de reformas, cada cual mas carente de sentido práctico que han afectado la administración del Estado, el sector energía, educación y servicios básicos, entre otros, por ello afectar a las cooperativas que atienden el mayor y menos atendido de los sectores sociales es una torpeza, pero como nos hemos acostumbrado a ellas y a las sorpresas que conllevan, conviene estar alertas, pues aunque el Gobierno lo niegue, según los cooperativistas, está en eso.

De ahí que la declaración del presidente Leonel Fernández este sábado en su encuentro con las federaciones de cooperativas en el Centro de Convenciones de Utesa en Santiago, fue oportuna: La Fuerza está con las cooperativas. Las cooperativas, creadas para incentivar la asociación entre los pobres para la solución de sus problemas, como sociedades sin fines de lucro, no pagan impuestos y el Gobierno quiere impuestos, pero si les cobrara a las cooperativas estas quedarían impedidas de su actividad social en la comunidad.

El Gobierno quiere controlarla a través de la Superintendencia de Bancos para grabar sus transacciones, como sucede con el sistema bancario, pero, aunque las cooperativas utilizan buenos criterios para sus créditos y prueba de ello es que no quiebran tan frecuente como los bancos, eso dejaría gran parte de sus clientes fuera de la posibilidad de resolver sus problemas financieros: perderían su fin.

A los bancos que son depositarios del ahorro de todos, incluido el de las cooperativas, se les ha asignado una función pública al recibir los depósitos de todos los ciudadanos, pero las cooperativas no, ellas se nutren del aporte de sus afiliados y en consecuencia no ponen en riesgo los depósitos de nadie porque de ese pastel solo participa el sector bancario que viola todos los días el derecho fundamental a los servicios financieros de muchos ciudadanos. En resumen, conviene fortalecer el papel del IDECOOP, como órgano rector y supervisor, técnica y financieramente, pero en este tramo final de destrucción de nuestra economía no conviene otro resbalón del PRM.

Listín Diario

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