La Reserva Federal mantiene las tasas sin cambios en medio de la incertidumbre por el conflicto con Irán
Washington, 18 de marzo. — La Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener sin cambios las tasas de interés este miércoles, en un contexto marcado por la creciente incertidumbre económica derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Los responsables de la política monetaria votaron por sostener la tasa de referencia en un rango de 3,5 % a 3,75 %, decisión que se repite por segunda reunión consecutiva. No obstante, la votación no fue unánime.
El gobernador Stephen Miran volvió a disentir, al respaldar un recorte de un cuarto de punto porcentual, marcando así la racha más prolongada de desacuerdos dentro del organismo desde 2013. Desde su incorporación en septiembre, Miran ha discrepado en las cinco decisiones adoptadas, defendiendo una política monetaria más flexible que la mayoría.
Junto con la decisión, la Fed publicó nuevas proyecciones económicas en las que mantiene la previsión de un solo recorte de tasas en lo que resta del año. Sin embargo, estas estimaciones están sujetas a cambios, dependiendo del comportamiento de la economía estadounidense en los próximos meses, especialmente ante el impacto potencial del conflicto en Medio Oriente.
Durante el año pasado, la Fed aplicó tres recortes de tasas en respuesta al debilitamiento del mercado laboral. Sin embargo, el actual escenario geopolítico ha introducido nuevas dudas entre los responsables de política, particularmente en torno a la evolución de la inflación. Si bien los economistas prevén un aumento de los precios, aún no está claro su alcance, ya que dependerá de la duración e intensidad de la guerra con Irán.
En su comunicado más reciente, la Fed reconoció explícitamente este factor de riesgo al señalar que “las implicaciones de los acontecimientos en el Medio Oriente para la economía de EE.UU. son inciertas”.
Esta advertencia refleja la compleja coyuntura que enfrentan los encargados de fijar las tasas, quienes deben equilibrar el riesgo de una inflación al alza con un mercado laboral que, aunque resistente, muestra señales de fragilidad.
Por el momento, se espera que la Reserva Federal adopte una postura de cautela y se mantenga a la espera de nuevos datos antes de tomar decisiones adicionales, al menos hasta su próxima reunión prevista para finales de abril.
En los mercados financieros, particularmente en Wall Street, las expectativas de un recorte de tasas en 2026 se han debilitado aún más tras la publicación de datos recientes que evidencian mayores presiones inflacionarias a nivel mayorista.
El escenario actual plantea el riesgo de una combinación adversa: menor crecimiento económico acompañado de un repunte en la inflación. No obstante, la economía estadounidense aún se encuentra lejos de episodios históricos de estanflación como los de las décadas de 1970 y 1980. En febrero, la tasa de desempleo se situó en 4,4 %, mientras que la inflación, medida a través del índice de precios de gastos de consumo personal, alcanzó 2,8 % en enero.
A pesar de estos niveles moderados, la tendencia genera inquietud entre los responsables de la política monetaria. La experiencia histórica ha demostrado las dificultades de combatir simultáneamente la inflación y el desempleo.
Durante la era del expresidente de la Fed Arthur Burns, las políticas de alternar entre ajustes y estímulos contribuyeron a mantener una inflación persistente, un escenario que las autoridades actuales buscan evitar.
El presidente de la Fed, Jerome Powell, ha señalado anteriormente que, en caso de presiones simultáneas, el organismo priorizará el problema más urgente. Asimismo, las decisiones dependerán de la duración estimada de los choques inflacionarios.
En el caso de factores como los aranceles o el conflicto en Medio Oriente, la Fed considera que podrían tener efectos transitorios, aunque recientes decisiones judiciales y políticas comerciales han introducido mayor incertidumbre.
Las nuevas proyecciones reflejan una revisión al alza tanto de la inflación general como de la subyacente en comparación con diciembre. No obstante, los funcionarios prevén que ambas métricas comiencen a descender hacia 2027, lo que refuerza la percepción de que los efectos inflacionarios derivados del conflicto y de la crisis energética podrían ser temporales.
En este contexto, la expectativa de un eventual recorte de tasas durante el año sugiere que la Reserva Federal confía en que las presiones inflacionarias asociadas al conflicto con Irán no serán permanentes, aunque la evolución de la guerra seguirá siendo un factor determinante para el rumbo de la política monetaria en los próximos meses.

