Más de 300 militares de EEUU heridos por la guerra con Irán, mientras llegan más a la región

WASHINGTON, 28 marzo.  — La cifra de militares estadounidenses heridos en la guerra con Irán ha superado los 300, con más de dos docenas de soldados lesionados esta semana por ataques contra una base aérea saudí.

Irán disparó seis misiles balísticos y 29 drones contra la base aérea Prince Sultan de Arabia Saudí en un ataque el viernes que dejó al menos 15 militares heridos, incluidos cinco de gravedad, según dos personas informadas sobre el asunto. Funcionarios de Estados Unidos informaron inicialmente que al menos 10 militares estadounidenses resultaron heridos, incluidos dos que sufrieron lesiones graves.

Más fuerzas estadounidenses están llegando a Oriente Medio, y un buque de la Marina que transporta a unos 2.500 infantes ya arribó a la región, anunció el Comando Central de Estados Unidos el sábado. El USS Tripoli, un buque de asalto anfibio, así como los elementos de la 31va Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina que van a bordo, tienen su base en Japón. Realizaban ejercicios en el área alrededor de Taiwán cuando llegó la orden de desplegarse a Oriente Medio hace casi dos semanas.

El Comando Central indicó que, además de los marines, el Tripoli también lleva aeronaves de transporte y cazas de ataque, así como capacidades de asalto anfibio a la región. También se ordenó el despliegue a la región del USS Boxer y otros dos buques, junto con otra Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina, desde San Diego.

Antes de la llegada de los infantes de marina, el ejército de Estados Unidos ya había concentrado la mayor fuerza estadounidense en la región en más de 20 años, incluidos dos portaaviones, varios otros buques de guerra y unos 50.000 efectivos. El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más nuevo del país, salió recientemente de Oriente Medio rumbo a Europa para reparaciones y reabastecimiento tras un incendio en una lavandería que afectó parte de los alojamientos para dormir del buque.

El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó el viernes que Estados Unidos puede cumplir sus objetivos “sin ninguna tropa terrestre”. Pero también señaló que Trump “tiene que estar preparado para múltiples contingencias” y que las fuerzas estadounidenses están disponibles “para darle al presidente el máximo margen de opciones y la máxima oportunidad de ajustarse a contingencias si llegaran a surgir”.

La base saudí fue atacada dos veces a inicios de la semana, incluido un incidente que dejó 14 soldados estadounidenses heridos, según las personas, que no estaban autorizadas a hablar públicamente del asunto y hablaron bajo condición de anonimato. En el otro ataque, nadie resultó herido, pero una aeronave de Estados Unidos sufrió daños.

La base, que está a unos 96 kilómetros (60 millas) de la capital saudí, Riad, es operada por la Real Fuerza Aérea Saudí, pero también es utilizada por tropas de Estados Unidos. La instalación ha sido blanco de ataques casi desde el inicio de la guerra, que el sábado cumplió un mes.

El sargento Benjamin N. Pennington, de 26 años, resultó herido durante un ataque contra la base el 1 de marzo y murió días después. Es uno de los 13 militares estadounidenses que han muerto en la guerra.

El Pentágono no respondió a un correo electrónico en el que se solicitaban comentarios el sábado sobre las bajas estadounidenses en la base saudí.

El Comando Central informó el viernes que más de 300 militares han resultado heridos en la guerra. La mayoría ha regresado al servicio, mientras que 30 seguían fuera de acción y 10 eran considerados heridos de gravedad.

Irán ha respondido a ataques de Estados Unidos e Israel con golpes contra Israel y los Estados árabes del Golfo vecinos. La guerra ha trastocado los viajes aéreos globales, interrumpido las exportaciones de petróleo y provocado un fuerte aumento de los precios del combustible. El férreo control de Irán sobre el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica, ha agravado las consecuencias económicas.

Con repercusiones económicas que se extienden mucho más allá de Oriente Medio, el presidente Donald Trump enfrenta una presión creciente para poner fin al control asfixiante de Irán sobre el estrecho. Los ataques más recientes contra la base aérea saudí ocurrieron después de que Trump afirmó que las conversaciones para poner fin a la guerra iban “muy bien”.

Trump dijo que le había dado a Teherán hasta el 6 de abril para reabrir el estrecho. Irán afirma que no ha participado en ninguna negociación. (AP)

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