“Mata Mosquito: El gueto oculto de Bávaro que desafía el desarrollo turístico”
Bávaro, Punta Cana, 2 abril.– El sector conocido como Mata Mosquito, enclavado en las inmediaciones del Hoyo de Friusa, en Bávaro, ha cobrado notoriedad tanto por los vertederos improvisados que lo caracterizan como por su fama de ser un enclave impenetrable desde su fundación.
Surgido tras el desalojo de familias que ocupaban terrenos ahora convertidos en campo de golf, este asentamiento ha crecido sin planificación ni control, exponiendo una realidad que contrasta con el esplendor turístico de la zona.
Contrario a la percepción general, Mata Mosquito no se encuentra al fondo de la calle principal del Hoyo de Friusa, sino al noroeste. Para llegar sin tomar atajos, se deben recorrer al menos diez minutos por una vía marginal.
Un reportaje del periodista Florentino Durán publicado en el Listín Diario relata el recorrido que conduce a un entorno marcado por la insalubridad, donde el humo de la quema de basura es parte del paisaje cotidiano y donde los desperdicios se acumulan en espacios que actúan como depósitos de objetos decomisados y desechos de los complejos turísticos aledaños.
La situación de Mata Mosquito, cdestaca el reportaje, no es nueva, pero se ha mantenido en el radar nacional por los riesgos sanitarios que representa. Ya en 2018, el Listín Diario editorializó sobre el tema, alertando sobre la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, y exigiendo la eliminación de los basureros que amenazan la salud pública.
El editorial titulado “Hay que parar esa arrabalización”, publicada el 13 de febrero de ese año, advirtió sobre los peligros de permitir el crecimiento desordenado de guetos a las puertas de una de las zonas más turísticas del país.
Uno de los aspectos más preocupantes es la falta de información precisa sobre la población que habita en el lugar. No existen cifras oficiales sobre la cantidad de viviendas ni sobre cuántas personas residen en el sector, aunque se estima que son varios miles.
Una gran parte de los residentes son inmigrantes, muchos de los cuales han adoptado la nacionalidad dominicana y enseñan a sus hijos a identificarse como tales, ondeando con orgullo la bandera tricolor.
El paisaje del barrio está dominado por casuchas apiñadas, camiones de reciclaje y una actividad constante de comercio informal. Sectores aledaños como Villa Playwood y Kosovo muestran una dinámica similar, con salones de belleza, letreros en creole y una presencia notable de prostitución, fenómeno que ha adquirido características propias en la zona.
Aunque se le atribuye un alto nivel de delincuencia, algunos residentes argumentan que esta percepción es exagerada. Reconocen que hubo épocas más violentas, pero aseguran que hoy la convivencia es más tranquila.
“Los altos niveles de delincuencia eran antes, no ahora. Y quienes residen aquí saben que no están en su país, pero que tampoco pueden regresar al suyo, porque los están matando allá”, explicó una mujer que trabaja en un salón de belleza local.
La realidad de Mata Mosquito ha motivado a las autoridades a considerar acciones concretas. El gobernador Ramón Güílamo Alfonso ha confirmado que se estudia la implementación de un Plan de Ordenamiento Territorial, que busca intervenir el sector y ofrecer soluciones habitacionales y sanitarias.
“La preocupación es válida y el gobierno no va a permitir que esto se agrave”, afirmó el funcionario, destacando el interés del Estado por poner fin al crecimiento desordenado que amenaza la imagen de la zona turística.
El reportaje del periodista Florentino Durán, publicado en el Listín Diario, pone nuevamente en el centro del debate la existencia de guetos como Mata Mosquito, donde la marginalidad, la informalidad y el abandono estatal conviven a escasos kilómetros de hoteles de lujo y playas de renombre internacional.