Nuestras raíces africanas e indígenas
Por Bernardo Vega
Con mucha frecuencia subestimamos el valor y la presencia de nuestras raíces africanas y taínas.
En cuanto a las africanas hay muchos lugares con nombres de ese origen y están concentrados en la zona de San Cristóbal, pues allí es donde, a principios de la colonia, se establecieron ingenios que utilizaban mano de obra esclava africana: Cambelén, Cambita Garabitos, El Candongo, Los Congos, Mandinga, Zape, Biáfara y Samangola son ejemplos. Los nombres de algunos lugares se refieren a las tribus de donde vinieron los esclavos: Angola, Cabirma del Congo, Los Mina y Pedro Brand. Palenque y Maniel se refieren a lugares donde se refugiaban los esclavos cimarrones. Güibia y Cumayasa son otros lugares con nombres africanos. Donde más influye hoy día la herencia africana es en nuestra música con el uso de tambores y atabales. Igualmente, en la religiosidad popular con el vodú dominicano. El de la mujer colocar encima de su cabeza objetos pesados es también una tradición africana. El “san” es un sistema de ahorro colectivo también de ese origen. En la comida tenemos el mofongo y el chenchén entre muchos otros alimentos.
Muchas ciudades y lugares en nuestro país tienen nombres taínos. Higüey viene de Jagüey, que significa manantial o cenote, pues estos abundan al sur de esa ciudad. Los macorixes eran un grupo indígena y a ese nombre los españoles les agregaron los santos Pedro y Francisco. Tenemos también Azua, Boyá, Maguana, Cotuí, Dajabón, Chacuey, Jacagua, Jarabacoa, Macasías, Neiba, Samaná, Seibo, Yásica y Yamasá, entre muchos otros. Varios lugares en nuestro país comienzan con “Sabana”, palabra taina que indica una amplia extensión de tierra llana.
Todos nuestros ríos, excepto tres (Masacre, Pedernales e Isabela) llevan nombres taínos, así como la mayoría de nuestros peces. Para hacer el casabe, palabra taína, se requieren cosas que también son palabras taínas: guayo, jibe, burén, y del casabe también sale la naiboa y la catibía.
Muchas palabras taínas tienen un prefijo común, el “gua” que abarca seres mitológicos, caciques, plantas, animales y lugares: guávina, Guaroa, Guarocuya, Guarionex, guaraguao, guázima, guanábana, guarícano, guaymate, guayo, guaconejo, guariquitén, guáyiga, guázima y guanimo.
Entre la fauna aparecen: iguana, jaiba, maquey, cocuyo, comején, jején, bibijagua y nigua y entre las frutas: jagua, hicaco, lerén, mamón, mamey, pitahaya, caimito, yagrumo, jobo, caimoní, anón, jagua, higüero, guamá, cibucán, memiso, caguazo y mamón. También están el ají, la bija, la yautía y el maní. Otras palabras taínas son macana, bejuco, cabuya, guaba, güiro, batey, coa, macuto, caney, ceiba y copey.
Varias palabras taínas han pasado al inglés y al francés: canoa, barbacoa, caimán, huracán y hamaca. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española ya tiene 124 voces taínas.
La práctica agrícola del conuco, palabra taína, de la siembra de diversos productos en un mismo lugar, se mantiene hoy día entre nuestros campesinos. También consumimos casabe, guáyiga, tabaco, maíz, yautía, maní, lerenes y bija, todos los cuales consumían los taínos. Estos llevaron a los españoles a una mina de oro que hoy día se conoce como la Barrick y en nuestra religión popular abundan las referencias a indios e indias como parte de un sincretismo,
Mientras presidíamos la Academia Dominicana de la Historia, personal del National Geographic Society, la Universidad de Pittsburgh y Unibe, tomaron muestras de saliva a 1,000 dominicanos en treinta comunidades diferentes para determinar el ADN. El resultado fue que una tercera parte de nuestra población tiene sangre europea y africana, es decir que son mulatos; y apenas un 7% registra sangre de nuestros indios. Eso nos convierte en el país con mayor proporción de mulatos en su población, pero, por desconocimiento y prejuicio, nuestros mulatos se llaman a sí mismos “indios”, aunque perdura la frase peyorativa “caer de indio”. Los dominicanos tan solo se dan cuenta de que son mulatos y no “indios” cuando se mudan a vivir a los Estados Unidos, donde a los negros americanos les llamamos “morenos”.
(Con música de fondo).
“¿Que será lo que quiere el negro?”
“A mi me llaman El Negrito del Batey”.
Para finalizar, recordemos que tuvimos un presidente, hermano del Generalísimo, llamado “Negro” Trujillo.
Dedicado a mi buen amigo el intelectual compueblano “Negro” Veras.
Hoy

