Países y empresas toman medidas para enfrentar la escalada del precio del petróleo por la guerra en Medio Oriente

Londres, 12 de marzo de 2026. — Gobiernos, empresas y ciudadanos en distintas partes del mundo comienzan a diseñar estrategias para evitar que la volatilidad del precio del petróleo termine afectando con mayor fuerza el bolsillo de los consumidores.

El impacto es particularmente sensible en Asia, región altamente dependiente del estrecho de Ormuz, cuya actividad se ha visto comprometida en medio del conflicto entre Irán y varios países de Medio Oriente.

A casi dos semanas del inicio de la guerra en la región, el principal problema aún no es la escasez de crudo, sino el fuerte incremento de su precio en los mercados internacionales.

Este jueves, la cotización del barril de petróleo volvió a superar los 100 dólares en la referencia Brent, después de que dos petroleros fueran incendiados en aguas iraquíes en aparentes ataques atribuidos a Irán.

La Guardia Revolucionaria iraní advirtió a la comunidad internacional que los precios podrían escalar hasta los 200 dólares por barril. Sin embargo, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, consideró ese escenario como “prácticamente improbable”.

La Agencia Internacional de la Energía advirtió que la guerra en Oriente Medio está provocando la mayor interrupción del suministro petrolero registrada hasta ahora. En respuesta, el organismo acordó liberar un volumen récord de reservas estratégicas para compensar la escasez y moderar el alza de los precios, según informaron agencias internacionales.

Mientras tanto, gobiernos y empresas en diversas regiones se apresuran a aplicar medidas para evitar que la crisis energética pase del encarecimiento del combustible a problemas de disponibilidad.

La incertidumbre sobre el suministro energético ha llevado a varios países asiáticos a adoptar medidas de ahorro que incluyen reducción de jornadas laborales, cierre temporal de centros educativos y restricciones en el consumo de energía.

Asia es el continente más dependiente del estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán y considerado una arteria clave del comercio mundial. Por esta vía transita diariamente alrededor del 20% del petróleo que consume el planeta, además de grandes volúmenes de gas natural licuado (GNL) y cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes.

Entre el 84% y el 90% del petróleo que atraviesa el estrecho tiene como destino países asiáticos, al igual que el 83% del GNL transportado por esta ruta, de acuerdo con datos de la firma Kpler y de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).

En este contexto, el ministro de Energía de Australia, Chris Bowen, anunció que su país flexibilizará temporalmente los estándares de calidad del combustible durante 60 días para facilitar el suministro. La medida permite elevar a 50 partes por millón el nivel permitido de azufre en los combustibles, frente a las 10 partes por millón habituales.

A pesar de la decisión, las autoridades australianas aseguran que por ahora no se observan grandes distorsiones en la oferta. “Los suministros de combustible siguen llegando según lo previsto y nuestras reservas permanecen muy altas”, señalaron fuentes oficiales citadas por agencias internacionales.

En Corea del Sur, el presidente Lee Jae-myung pidió establecer un límite al precio del combustible para contener el impacto en la economía. China, por su parte, prohibió la exportación de combustibles refinados con el fin de priorizar su abastecimiento interno, según informó Reuters.

Filipinas ordenó reducir a cuatro días la jornada laboral en varios departamentos gubernamentales, mientras que Myanmar comenzó a racionar combustible e imponer restricciones a la circulación. Tailandia, por su parte, congeló durante 15 días el precio del diésel y pidió a la población optimizar el uso de aire acondicionado y utilizar escaleras en lugar de ascensores cuando sea posible.

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, decretó el cierre durante dos semanas de escuelas y universidades, además de la reducción a cuatro días de la jornada en las oficinas públicas y la promoción del trabajo remoto.

Bangladesh también dispuso el cierre de universidades hasta el final del Ramadán e implementó un protocolo de ahorro energético que regula el uso de aires acondicionados y la iluminación artificial.

En India, aunque el Gobierno aseguró que las importaciones de crudo continúan fluyendo mediante rutas alternativas al estrecho de Ormuz, ordenó a las plantas energéticas maximizar la producción de gas licuado de petróleo (GLP) y entregar toda la producción a las comercializadoras estatales.

El impacto también se extiende al sector del transporte aéreo. La aerolínea Air New Zealand anunció que reducirá en un 5% sus vuelos —unos 1.100 servicios— hasta comienzos de mayo, debido al fuerte aumento del precio del combustible para aviones.

Otras compañías, como Qantas Airways, la escandinava SAS y Thai Airways, también informaron incrementos en sus tarifas esta semana, atribuidos al abrupto encarecimiento del combustible que sacude a la industria aeronáutica mundial.

De acuerdo con un portavoz de Pakistan International Airlines, el costo del combustible se ha incrementado un 34% en apenas 13 días desde el inicio del conflicto en el Golfo Pérsico.

Fuentes: agencias Reuters y EFE.

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