Por qué EEUU tiene interés en el petróleo de Venezuela
NUEVA YORK, 7 enero. — La industria petrolera de Venezuela ha estado bajo los reflectores desde que el presidente Donald Trump utilizó la fuerza militar para capturar al mandatario venezolano Nicolás Maduro.
Desde entonces, Trump ha dicho que Estados Unidos sería el encargado de dirigir el rumbo de Venezuela y aprovechar sus reservas de petróleo. Aseguró que la nación sudamericana le robó petróleo de Estados Unidos, una referencia a la decisión del expresidente venezolano Hugo Chávez de nacionalizar cientos de activos de propiedad extranjera, incluidos los de las compañías petroleras estadounidenses.
Trump propuso un plan para que esas compañías regresen al país y reconstruyan la maltrecha industria petrolera de Venezuela. Posteriormente, anunció que la nación sudamericana proporcionaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. Luego, la Casa Blanca eliminó “selectivamente” algunas sanciones para permitir el envío y venta de petróleo venezolano a mercados mundiales, asegurando que los ingresos serán depositados en cuentas controladas por Estados Unidos para distribuirse entre las poblaciones de ambas naciones, según el Departamento de Energía.
Estas medidas podrían ser parte de una estrategia a largo plazo para establecerse en una nación con vastas reservas de petróleo.
Las enormes reservas de petróleo de Venezuela
Venezuela tiene una de las reservas de petróleo más grandes del mundo, y algunos analistas del sector energético pronostican que en los próximos años no habrá suficiente petróleo para satisfacer la demanda global.
La nación sudamericana tiene un estimado de 303.000 millones de barriles de crudo, lo que representa aproximadamente el 17% del suministro mundial, según la Oficina de Información Energética de Estados Unidos. A diferencia de otras partes del mundo, donde los geólogos deben buscar petróleo no explotado, las reservas bajo el territorio venezolano están en gran medida mapeadas y son conocidas, afirman los expertos. Pero, debido al deterioro de su infraestructura, el país produce sólo alrededor del 1% del petróleo mundial.
“Venezuela tiene enormes reservas”, dijo Claudio Galimberti, director de análisis de mercado global y director de economía para Rystad Energy. “Si le preguntas a cualquier compañía petrolera del mundo, ve con su equipo de exploración, sus geólogos, y pregúntales de dónde vendrá el petróleo en los años 2030 y 2040, su respuesta es bastante aterradora: ‘No lo sabemos’. Así que habrá un problema para encontrar petróleo en los próximos años”.
A corto plazo, el suministro global de petróleo excede la demanda, por lo que no es absolutamente necesario aumentar la producción de Venezuela. Pero la Agencia Internacional de Energía calcula que, de acuerdo con las políticas actuales, para 2035 se necesitarán aproximadamente 25 millones de barriles diarios procedentes de nuevos proyectos petroleros para mantener el equilibrio en los mercados.
Posible ayuda para las refinerías y consumidores de EE.UU.
El petróleo en Venezuela es crudo pesado y ácido, que es lo que procesan las refinerías estadounidenses ubicadas a lo largo de la costa del Golfo de México, y sólo hay un puñado de países que lo producen. En contraste, la mayoría del petróleo que se produce en Estados Unidos es crudo ligero y dulce. Si el petróleo venezolano fluye libremente, podría reducir el precio del petróleo y la gasolina.
Las refinerías estadounidenses podrían beneficiarse financieramente al procesar más crudo, lo que podría incrementar la disponibilidad de diésel y combustible para aviones, según Kevin Book, director gerente de ClearView Energy Partners.
“Parece haber dos objetivos. El primero es una reducción general en los precios de la energía mediante el aumento del suministro global, y el segundo es producir más del crudo pesado y ácido que actualmente escasea en comparación con otros tipos de crudo”, destacó Book. “El primero beneficia en términos generales al usuario final en todas partes porque los precios más bajos reducen los costos de transporte y energía”.
Pero que haya más crudo venezolano no necesariamente beneficiaría a los productores de petróleo estadounidenses, ya que una mayor presencia del petróleo en los mercados podría reducir su precio, desalentando la producción y dificultando que esas compañías se mantengan rentables.
Las opciones
Después de que Chávez nacionalizó cientos de negocios privados y activos de propiedad extranjera en 2007 –incluidos proyectos petroleros operados por Exxon Mobil y ConocoPhillips– paneles de arbitraje internacional le ordenaron a Venezuela pagar miles de millones de dólares a ambas compañías, deudas que aún no se han cobrado.
En teoría, si se llegaran a retirar las sanciones y Venezuela tuviera un nuevo gobierno, las principales compañías petroleras podrían invertir en infraestructura y beneficiarse de la venta de petróleo.
Trump cree que la diezmada industria petrolera de Venezuela podría reconstruirse en menos de 18 meses con el apoyo de Estados Unidos. El mandatario estadounidense contempla que las principales compañías petroleras regresen a Venezuela para realizar esas inversiones y beneficiarse de su industria petrolera.
Pero, tomando en cuenta la incertidumbre y las décadas de deterioro en su infraestructura, es poco probable que Venezuela sea parte de la lista de lugares en donde las compañías petroleras quisieran invertir, señalaron los expertos.
“Imagina que eres Exxon y tienes operaciones globales. ¿Dónde vas a poner tu dinero? Donde te dé más retorno”, explicó Galimberti.
Las compañías también necesitan garantías de que un futuro gobierno no vaya a tomar nuevamente el control de sus activos, señaló Daniel Sternoff, investigador principal del Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia.
“Lo primero que necesitas es una estabilidad política básica antes de que las compañías estén interesadas en hacer ese tipo de inversiones”, subrayó Sternoff. “Tenemos más preguntas que respuestas sobre cómo será el gobierno de Venezuela”.
Un portavoz de ConocoPhillips señaló que la compañía sigue de cerca la situación en Venezuela y sus posibles implicaciones para el suministro y la estabilidad energética global. “Sería prematuro especular sobre cualquier actividad o inversión comercial futura”, destacó.
Exxon Mobil no respondió de momento a una solicitud de comentarios.
Los obstáculos
La infraestructura y el equipo que necesita la industria petrolera para mantener e incrementar la producción han sufrido graves daños en los últimos años.
“Hubo mucho caos y saqueo, y por lo tanto hay una enorme cantidad de daño en los equipos de superficie para la producción de petróleo en todo el país”, indicó Amy Myers Jaffe, directora del Energy, Climate Justice and Sustainability Lab de la Universidad de Nueva York. “Hay muchas tuberías que están goteando, y se requiere de una limpieza masiva, simplemente hay demasiada devastación física”.
También hay enorme escasez de combustible y frecuentes apagones en todo el país, y “para realmente producir petróleo, necesitas una red estable”, subrayó Jaffe.
Además, muchos trabajadores con experiencia técnica han abandonado el país. Millones de venezolanos huyeron como consecuencia de Chávez y Maduro, y “ha habido una tremenda fuga de cerebros”, indicó Sternoff.
Rystad Energy calcula que se necesitarían 54.000 millones de dólares en inversiones en petróleo y gas durante los próximos 15 años para mantener estable la producción petrolera de Venezuela en alrededor de 1,1 millones de barriles al día y que, con inversión adicional durante dos o tres años, se podrían agregar 300.000 barriles diarios. Ir más allá de los 1,4 millones de barriles al día requeriría entre 8.000 y 9.000 millones de dólares adicionales al año, explicó el grupo.
Tampoco existen precedentes de que un cambio de régimen en un país productor de petróleo haya llevado a un rápido aumento en su producción, indicó Sternoff. En la mayoría de los casos, como Irak, Irán, Libia y la Unión Soviética, la producción de petróleo cayó significativamente, a menudo durante años, antes de retomar los picos anteriores, dijo.
“Una de las lecciones de Irak es que las compañías regresaron, pero fue muy difícil operar cuando había un complicado contexto político y local que puede variar desde insurgencia y problemas de gobernanza y corrupción hasta desafíos de infraestructura”, explicó Jaffe. AP

