Qué funciona para el mercado laboral: Soluciones de gran impacto en el ámbito del empleo
Iffath Sharif y Jamele Rigolini
Banco Mundial
En todo el mundo, los Gobiernos invierten miles de millones en programas relativos al mercado laboral —apoyo para el trabajo por cuenta propia y los microemprendimientos, iniciativas de capacitación, servicios de inserción laboral, subsidios salariales—, todos diseñados para conectar a las personas con mejores oportunidades de empleo. ¿Los resultados? Una mezcla de éxitos notables e impactos decepcionantes. Sin embargo, la preg
unta clave no es si estos programas funcionan, sino más bien: ¿Qué marca la diferencia entre un programa que tiene un impacto real y otro que fracasa?
Para responder a esta pregunta, el Grupo Banco Mundial, en asociación con la Conferencia Mundial sobre el Mercado Laboral, publicó el documentoWhat Works for Work: A Guidebook to Proven and Promising Employment Solutions (i) (Qué funciona para el mercado laboral: Una guía para soluciones de empleo de eficacia comprobada y prometedoras). La publicación contiene un catálogo completo de más de 100 soluciones para el empleo provenientes de todo el mundo, y proporciona a los responsables de formular políticas un recurso práctico para identificar los desafíos y seleccionar las intervenciones que funcionan.
Aunque las reformas estructurales que promueven el crecimiento a largo plazo son esenciales para la creación de empleo sostenida, existen necesidades urgentes en el ámbito laboral que requieren una acción inmediata. Más de 2000 millones de personas siguen atrapadas en trabajos informales, a menudo precarios, y las soluciones para el empleo, como programas activos del mercado laboral, reformas regulatorias y alineación de los programas sociales, son herramientas eficaces para abordar dichos desafíos urgentes.
A continuación cuatro conclusiones principales:
1. Los programas de empleo de mejor desempeño pueden generar impactos transformadores
Los programas de mejor desempeño en los países de ingreso bajo y mediano pueden generar mejoras en los ingresos o la empleabilidad que pueden ser cuatro a cinco veces mayores que las intervenciones habituales.
El Programa del Fondo para el Empleo (i) de Nepal, por ejemplo, ha aumentado los ingresos hasta en un 72 % a través de formación profesional de corta duración y orientada al mercado y de asociaciones basadas en los resultados con proveedores de servicios de capacitación. Estos últimos reciben pagos más altos por los participantes en los cursos que consiguen empleo, y también pueden optar a incentivos adicionales para capacitar a personas de grupos vulnerables.
Fuente: Cálculos basados en datos de Yeyati y otros (2025) (i).
https://www.utdt.edu/ver_contenido.php?id_contenido=16655&id_item_menu=25812
Nota: Se incluyen solo programas implementados en los países de ingreso bajo y mediano.
2. Los impactos pueden durar mucho más allá de la duración de la intervención
Los programas de empleo de mejor desempeño pueden tener beneficios duraderos. Los datos de un creciente número de evaluaciones muestran que los impactos positivos en el empleo o los ingresos pueden persistir entre tres y 10 años.
En Colombia, en el marco del programa Jóvenes en Acción (i) se proporcionaron tres meses de capacitación en el aula y tres meses de pasantías no remuneradas, además de un pequeño estipendio. El pago a las instituciones de capacitación se realizó en función de la culminación de las prácticas de los estudiantes y los resultados de contratación. El programa aumentó el empleo formal en cuatro puntos porcentuales, incluso entre tres y nueve años después de la intervención.
3. Las soluciones de empleo bien diseñadas se amortizan por sí solas
Muchos programas generan rendimientos superiores a la inversión inicial. Mediante el Proyecto de Empleo y Oportunidades para los Jóvenes (i) de Kenya, que proporciona donaciones y capacitación para iniciar o desarrollar una microempresa, se incrementaron los ingresos anuales por beneficiario en USD 387, lo que permitió alcanzar una tasa interna de retorno económico del 100 % y recuperar los costos en menos de un año.
4. Los programas pueden ser exitosos incluso en entornos frágiles y afectados por conflictos
La fragilidad, el conflicto y la violencia no tienen por qué impedir el éxito, siempre que el diseño y la ejecución de los programas se adapten a estos desafíos. En Nigeria, por ejemplo, el Programa de Capacitación en Habilidades basado en la Comunidad (i) se centró en la región norte del país afectada por un conflicto, y aumentó el empleo por cuenta propia o asalariado entre un 35 % y un 40 %, los ingresos del trabajo por cuenta propia en un 38 % y los ingresos del trabajo asalariado en un 55 %.
Afrontar ya el desafío laboral
Estos exitosos programas tienen cinco principios de diseño comunes: adaptación contextual, alcance amplio, alineación de incentivos, participación del sector privado e integración con la protección social. Al seguir estos principios y fundamentar los programas en la evidencia empírica, los Gobiernos pueden transformar las soluciones de empleo en inversiones estratégicas que fomenten mercados laborales más productivos, inclusivos y resilientes.
Estas soluciones de gran impacto pueden resultar particularmente útiles cuando los Gobiernos de los países de ingreso bajo y mediano enfrentan crecientes presiones para crear empleos en medio de una reducción de recursos y una desaceleración del crecimiento económico. El documento What Works for Work constituye un recurso operativo que ofrece ejemplos concretos, un catálogo de programas adaptables y una guía paso a paso para ayudar a los responsables de formular políticas a diseñar intervenciones que generen resultados significativos y duraderos.
Publicacion del Banco Mundial

