República Dominicana negocia con EE. UU. eliminación del arancel del 10 % y apuesta a modelo centroamericano

Santo Domingo. – 15 de febrero de 2026.– El Gobierno de la República Dominicana se prepara para iniciar una fase decisiva de negociaciones con Estados Unidos con el objetivo de revertir el arancel adicional del 10 % que grava las exportaciones nacionales desde abril de 2025, una medida que ha generado un impacto acumulado de cientos de millones de dólares en el principal socio comercial del país.

Las autoridades dominicanas buscan replicar el modelo de entendimiento alcanzado recientemente por Guatemala y El Salvador, cuyos gobiernos lograron acuerdos con Washington para reducir a cero la tasa arancelaria impuesta bajo la Orden Ejecutiva 14257, emitida durante la administración del presidente Donald Trump.

Desde la entrada en vigor de la política arancelaria el 5 de abril de 2025, los exportadores dominicanos han pagado aproximadamente 396.4 millones de dólares en aranceles hasta noviembre, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos citados por medios nacionales. Esta carga ha recaído principalmente sobre los sectores industrial, agropecuario, textil y minero.

Impacto en sectores clave

Las cifras oficiales indican que las exportaciones dominicanas hacia Estados Unidos alcanzaron los 6,568.7 millones de dólares en el período analizado, representando el 48.65 % del total de ventas al exterior.

Del monto pagado en aranceles, el 62.08 % fue absorbido por el sector industrial, seguido del agropecuario con un 27.04 %, el textil con 10.63 % y la minería con apenas 0.25 %.

La Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo) ha señalado que, aunque la tasa anunciada fue del 10 %, la tasa efectiva promedio aplicada se situó en torno al 7.2 %, debido a que no todas las partidas arancelarias fueron impactadas en igual proporción.

Además, existe una disposición que permite reducir hasta un 20 % del monto sujeto al arancel cuando el producto exportado incorpora materias primas originarias de Estados Unidos, lo que ha servido como mecanismo de mitigación para algunas empresas.

Estrategia diplomática en marcha

El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) confirmó que desde la imposición de los aranceles se han sostenido al menos 18 reuniones —presenciales, virtuales y telefónicas— con autoridades estadounidenses.

Según explicó la institución, las autoridades nacionales han analizado las órdenes ejecutivas, evaluado el impacto sectorial y estudiado los acuerdos suscritos por Guatemala y El Salvador para identificar un marco de negociación viable para la República Dominicana.

El modelo centroamericano establece que la tasa arancelaria se reduce a cero para todas las partidas afectadas por la Orden Ejecutiva 14257, con la condición de que cualquier arancel adicional sobre productos no incluidos sea igual o inferior al 10 %. A cambio, los países firmantes se comprometen a alinear determinadas políticas comerciales con los intereses estadounidenses.

Entre esas condiciones figura la obligación de adoptar medidas equivalentes si Washington impone restricciones comerciales a bienes provenientes de terceros países. De esta manera, Estados Unidos consolida un esquema de cooperación comercial estratégica.

Expectativas de anuncios próximos

El MICM ha adelantado que en los próximos días podrían producirse anuncios relevantes en torno al proceso de negociación, al tiempo que aseguró que el Gobierno mantiene informados a los sectores productivos involucrados.

Las autoridades han resaltado el clima de cooperación diplomática existente y han subrayado que la República Dominicana no enfrenta situaciones que han sido sensibles para Washington en otros contextos, como el tráfico de fentanilo o flujos migratorios irregulares, factores que podrían facilitar un entendimiento.

Asimismo, se ha destacado el compromiso expresado por la embajadora estadounidense en el país, Leah Campos, en favor de mantener relaciones comerciales profundas y cercanas.

Contexto político y comercial

El arancel adicional del 10 % fue ratificado el 31 de julio de 2025 mediante una nueva orden ejecutiva emitida por la administración Trump, que excluyó a la República Dominicana del Anexo I de la disposición, manteniendo así el recargo sobre las exportaciones dominicanas.

La medida fue justificada por la declaración de emergencia nacional estadounidense ante los persistentes déficits comerciales, dentro de una política más amplia orientada a redefinir relaciones comerciales con distintos socios.

Según estimaciones preliminares de Adoexpo, el costo adicional inicial para los exportadores dominicanos se calculó en unos 50 millones de dólares —equivalentes a cerca de 3,000 millones de pesos dominicanos—, aunque el monto acumulado ha sido significativamente mayor conforme avanzaron los meses.

Adaptación del sector exportador

A pesar del impacto financiero, Adoexpo ha indicado que no se observa hasta el momento una pérdida estructural de competitividad ni una reducción significativa en la participación de mercado dominicana en Estados Unidos.

Las empresas han implementado estrategias de adaptación que incluyen reajustes de precios, optimización de procesos logísticos y aprovechamiento de excepciones arancelarias. También han fortalecido la integración de insumos estadounidenses para beneficiarse de las disposiciones que reducen la base gravable.

El gremio exportador ha valorado positivamente el esfuerzo técnico y diplomático del Gobierno, señalando que el objetivo debe centrarse en preservar condiciones de acceso previsibles y competitivas.

Diversificación y resiliencia

Más allá de la negociación puntual, el sector privado ha reiterado la necesidad de fortalecer la competitividad estructural, diversificar mercados y mejorar la eficiencia logística como herramientas para reducir la vulnerabilidad ante cambios en las reglas del comercio internacional.

Estados Unidos continúa siendo el principal destino de las exportaciones dominicanas, por lo que cualquier modificación en el régimen arancelario tiene implicaciones directas sobre el desempeño económico nacional.

El proceso de diálogo en curso representa, según analistas, una oportunidad para redefinir términos comerciales en un marco de mayor estabilidad y previsibilidad.

Mientras tanto, el Gobierno dominicano mantiene abiertos los canales diplomáticos y confía en que el precedente de Guatemala y El Salvador pueda servir como hoja de ruta para alcanzar un acuerdo que elimine el recargo del 10 % y consolide la posición de la República Dominicana en su principal mercado externo.

La expectativa ahora se concentra en los anuncios que podrían producirse en los próximos días, en un escenario donde la diplomacia comercial y la capacidad de negociación serán determinantes para aliviar la presión sobre el aparato exportador nacional.

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