República Dominicana reafirma en la OEA su rechazo a proclamación de Maduro y aboga por transición democrática en Venezuela

Santo Domingo, 6 de enero de 2026 – El Gobierno de la República Dominicana reiteró este martes, ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), su firme e invariable rechazo a la proclamación de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela tras las elecciones del 28 de julio de 2024, al considerar que dicho proceso careció de legitimidad, transparencia y condiciones democráticas.

Asimismo, reafirmó su compromiso con una solución pacífica, democrática y liderada por los propios venezolanos a la profunda crisis política, institucional y humanitaria que atraviesa la nación sudamericana.

Durante su intervención ante los Estados miembros de la OEA, el ministro de Relaciones Exteriores dominicano, Roberto Álvarez, hizo un llamado urgente a la comunidad hemisférica a no subestimar la gravedad de la situación venezolana, la cual —dijo— ha superado las fronteras del país y ha impactado de manera directa a las sociedades del continente.

“No nos llamemos a engaño. La crisis política, institucional y humanitaria de Venezuela ha desbordado sus fronteras desde hace años. Ha impactado a nuestras sociedades y ha generado profundas divisiones en esta organización”, expresó el canciller.

Álvarez recordó que la Organización de los Estados Americanos nació con el compromiso de defender la libertad individual, la justicia social, el respeto a los derechos humanos y la institucionalidad democrática, valores fundamentales que, según afirmó, hoy están siendo violentados de forma sistemática por el régimen venezolano.

Posición firme ante el proceso electoral venezolano

En relación con el proceso electoral del 28 de julio de 2024, el ministro dominicano fue categórico al señalar que la República Dominicana no reconoció la proclamación de Nicolás Maduro como resultado de unas elecciones que consideró carentes de credibilidad.

Explicó que junto a otros países, el Gobierno dominicano exigió la publicación íntegra de las actas electorales y su verificación por organismos internacionales independientes, como garantía de un proceso transparente.

Como represalia, el régimen de Maduro ordenó el 30 de julio de 2024 la expulsión de los representantes diplomáticos y consulares dominicanos, junto a los de otros seis países, lo que —según Álvarez— reflejó un deterioro aún más profundo de las relaciones institucionales y democráticas en Venezuela.

La Declaración de Santo Domingo

El canciller también resaltó el papel activo del país en la promoción de la democracia regional, recordando que el pasado 16 de agosto, con motivo de la juramentación del presidente Luis Abinader para su segundo mandato, el Gobierno dominicano impulsó la Declaración de Santo Domingo, suscrita por 22 países y la Unión Europea.

El documento exigió la publicación de las actas del escrutinio electoral en Venezuela, así como el respeto a los principios democráticos, los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos los ciudadanos venezolanos.

Durante esa ocasión, el presidente Abinader manifestó con contundencia la posición dominicana:

“Resultan altamente condenables los atropellos contra las instituciones democráticas y el uso de la violencia política que estamos observando en Venezuela. Estas actuaciones autoritarias son profundamente injustas y echan abajo las conquistas sociales logradas con el esfuerzo de generaciones. República Dominicana estará siempre del lado de la democracia, donde sea, cuando sea y ante quien sea.”

Un enfoque basado en principios democráticos

El canciller Álvarez enfatizó que la posición del país ante la crisis venezolana no responde a intereses coyunturales, sino a una línea coherente con los principios democráticos que rigen su política exterior. En ese sentido, reafirmó que la República Dominicana no convalida hechos consumados ni regímenes que pretendan perpetuarse al margen de la voluntad popular.

No obstante, advirtió que cualquier salida a la crisis venezolana debe evitar una mayor polarización o deterioro de la situación humanitaria, y reiteró la necesidad de actuar con responsabilidad para preservar la paz social y la integridad del pueblo venezolano.

Llamado a una transición democrática

Álvarez propuso a la comunidad internacional concentrarse en dos objetivos inmediatos: preservar el funcionamiento mínimo de las instituciones venezolanas y construir una hoja de ruta consensuada y realista que conduzca a una transición democrática, basada en principios de soberanía, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de las controversias.

En su discurso de cierre, el canciller subrayó que esa transición debe estar anclada en los valores fundamentales del orden internacional y construida a través de un diálogo incluyente, respetuoso y liderado por los propios actores políticos y sociales venezolanos.

Con esta intervención, el Gobierno dominicano reafirma su compromiso con la defensa de la democracia en el hemisferio y su disposición a contribuir activamente a la búsqueda de una salida pacífica y duradera a la crisis que afecta a uno de los pueblos más golpeados de la región.

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