Retiran del AILA los aviones militares de EE. UU. desplegados en apoyo a la Operación Southern Spear

Aeropuerto Las Américas, 13 de febrero. — Las aeronaves de transporte estratégico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que operaban desde una base provisional instalada en el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA), José Francisco Peña Gómez, fueron retiradas esta semana, marcando el aparente cierre de una fase de apoyo logístico vinculada a la Operación Southern Spear, bajo el mando del Comando Sur (Southcom).

Los diez aviones, estacionados en el área correspondiente a la pista 17-35, formaban parte de un despliegue iniciado el pasado 4 de diciembre. En ese momento, autoridades estadounidenses instalaron un campamento provisional equipado con sistemas de comunicación, equipos militares y personal técnico especializado.

Desde su llegada, las aeronaves realizaron operaciones continuas de entrada y salida entre República Dominicana y Estados Unidos, transportando materiales y equipos asociados a misiones militares.

De acuerdo con informes recabados en el aeropuerto, el último avión de carga arribó el pasado martes y despegó el miércoles a las 4:00 de la tarde con destino a territorio estadounidense, trasladando parte de los equipos y materiales utilizados durante la permanencia en el país.

“Los diez aviones que estaban fijos aquí en el aeropuerto fueron retirados y el último despegó el pasado miércoles con destino a Estados Unidos”, indicó un operador de rampa que solicitó reserva de su identidad.

En la cabecera de la pista 17-35 aún permanecen algunos equipos que no han sido trasladados, mientras continúan las labores de desmontaje y reorganización del espacio que funcionó como base temporal.

Aunque las operaciones aéreas militares parecen haber cesado, hasta el momento no se ha ofrecido una versión oficial detallada sobre la conclusión formal de la misión. Una fuente de Aeropuertos Dominicanos XXI (Aerodom) confirmó el retiro de las aeronaves, pero evitó precisar si la salida es definitiva o si podría tratarse de una pausa dentro del esquema de cooperación bilateral.

El despliegue inicial se produjo entre el 4 y el 9 de diciembre, cuando se habilitaron áreas provisionales tanto en el AILA como en la Base Aérea de San Isidro. Posteriormente, todas las operaciones fueron concentradas en el Aeropuerto Internacional de Las Américas.

El 26 de noviembre, el presidente Luis Abinader confirmó que el Estado dominicano autorizó a Estados Unidos el uso de zonas restringidas de la Base Aérea de San Isidro y del AILA para el transporte de equipos y personal técnico, en el contexto de la visita oficial del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth.

El mandatario explicó que los movimientos se realizaron bajo permisos especiales otorgados conforme a los protocolos de cooperación bilateral en materia de seguridad.

Según información oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el despliegue formó parte de misiones desarrolladas en el Caribe para respaldar operaciones del Departamento de Defensa y cumplir prioridades presidenciales orientadas a interrumpir el tráfico ilícito de drogas y fortalecer la protección del territorio estadounidense.

Abinader destacó que, desde 2020, República Dominicana ha decomisado “casi diez veces más drogas por año” que en la década anterior, resultado que atribuyó al trabajo conjunto con agencias estadounidenses. Este desempeño, recordó, fue reconocido por una misión de alto nivel de la DEA.

El presidente también advirtió que el país enfrenta “una amenaza real” vinculada al crimen organizado, por lo que acuerdos como el uso temporal de áreas restringidas para personal y equipos extranjeros forman parte de una estrategia para reforzar la seguridad regional.

Durante la permanencia de las aeronaves, en el área se observó la presencia de unidades de apoyo terrestre, suministros y personal encargado de labores logísticas y de vigilancia. Mientras tanto, las operaciones comerciales del AILA se desarrollaron bajo estrictos protocolos de seguridad.

Oficiales del Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (CESAC), junto a otras agencias, trabajaron de manera coordinada para supervisar los vuelos y garantizar la fluidez del tránsito aéreo, así como la seguridad de pasajeros y tripulaciones.

Las autoridades aseguraron que la presencia militar no afectó la programación regular de vuelos, gracias a la coordinación interinstitucional que permitió evitar retrasos o inconvenientes operativos.

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