Takaichi es reelegida primera ministra de Japón con el objetivo de girar a la derecha
TOKIO, 18 Feb. — La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, fue reelegida por el Parlamento el miércoles para formar su segundo gobierno tras la aplastante victoria electoral de la semana pasada, que espera le permita impulsar un giro de ultraderecha en la política del país. Se prevé que mantenga a todos los ministros anteriores.
Takaichi buscará aprovechar el simbolismo de la reelección, considerada una formalidad, para reforzar aún más a su gobernante Partido Liberal Democrático, mientras intenta capitalizar una supermayoría de dos tercios en la cámara baja, la más poderosa de las dos cámaras parlamentarias de Japón.
Entre sus objetivos figuran un aumento del poder militar, más gasto público y el fortalecer las políticas sociales conservadoras.
El poder de una supermayoría
Tener el control de dos tercios de la cámara baja, de 465 escaños, permite al partido de Takaichi dominar los principales cargos en los comités de la cámara e impulsar leyes rechazadas por la cámara alta, donde la coalición gobernante encabezada por el PLD carece de mayoría.
Takaichi quiere reforzar la capacidad militar de Japón y las ventas de armas, endurecer la política migratorias, impulsar normas de sucesión imperial solo para varones y preservar una tradición criticada que presiona a las mujeres para que cambien sus apellidos al casarse.
Su ambición de revisar la Constitución pacifista de posguerra, redactada por Estados Unidos, quizá tenga que esperar por ahora, ya que enfrenta presiones para abordar el alza de precios, el descenso de la población y las preocupaciones sobre seguridad militar.
Abordar el aumento de precios
Su primera tarea urgente es hacer frente a a subida de los precios y el estancamiento de los salarios, así como aprobar un presupuesto para financiar esas medidas que se vio retrasado por las elecciones.
Takaichi propone reducir durante dos años el impuesto sobre las ventas en los productos alimentarios para aliviar el costo de vida de los hogares.
Los expertos advierten que su política fiscal expansiva podría elevar los precios y retrasar los avances para recortar la enorme deuda nacional de Japón.
Cortejar a Trump
Takaichi maniobra para lograr una cumbre crucial el próximo mes con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien visitará Beijing en abril.
El presidente de Estados Unidos respaldó a Takaichi antes de las elecciones japonesas, y horas antes de la reelección de Takaichi como primera ministra, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, anunció que Japón aportará capital para tres proyectos dentro de un paquete de inversión de 550.000 millones de dólares que Japón prometió en octubre.
Japón está comprometido con el primer lote de proyectos, por 36.000 millones de dólares: una planta de gas natural en Ohio, una instalación de exportación de crudo en la costa estadounidense del Golfo de México y un sitio de fabricación de diamantes sintéticos.
Japón también está bajo presión para aumentar el gasto anual en defensa.
“Japón seguirá gastando cada vez más para Estados Unidos”, indicó Masato Kamikubo, profesor de ciencias de políticas en la Universidad Ritsumeikan. “La cuestión es si el público quiere que ella se pronuncie contra Trump o que sea obediente para garantizar la seguridad japonesa”.
“Para China, es simple”, añadió. “Los japoneses quieren que ella sea dura”.
Una halcón con China
Takaichi sugirió en noviembre una posible intervención japonesa si China realiza un movimiento militar contra Taiwán, la isla autogobernada que Beijing reclama como propia. Eso ha llevado a represalias diplomáticas y económicas por parte de Beijing.
Muchos japoneses, frustrados por la creciente asertividad de China, acogieron con satisfacción sus comentarios sobre Taiwán.
Envalentonada por la gran victoria electoral, Takaichi podría adoptar una postura más beligerante con China, según expertos.
Poco después de las elecciones, la mandataria afirmó que está trabajando para conseguir apoyo para una visita al controvertido santuario Yasukuni de Tokio. Los vecinos de Japón perciben las visitas al santuario como evidencia de falta de remordimiento por el pasado bélico del país.
Un ejército más fuerte que gaste más y venda más
Takaichi se ha comprometido a revisar las políticas de seguridad y defensa para diciembre con el fin de reforzar la capacidad militar de Japón, levantar la prohibición de exportar armas letales y alejarse aún más de los principios pacifistas de posguerra. Japón también estudia desarrollar un submarino de propulsión nuclear para aumentar sus capacidades ofensivas.
Takaichi quiere mejorar la recopilación de inteligencia y establecer una agencia nacional para trabajar más estrechamente con su aliado Washington y con socios de defensa como Australia y Reino Unido.
Apoya una controvertida ley antiespionaje que en gran medida apunta a espías chinos. Algunos expertos señalan que podría socavar los derechos civiles en Japón.
Más estricta con la inmigración y los extranjeros
Takaichi ha propuesto políticas más duras sobre inmigración y extranjeros, algo que conecta con una frustración creciente en Japón.
Su gobierno aprobó en enero normas más estrictas sobre residencia permanente y naturalización, así como medidas para evitar el impago de impuestos y de la seguridad social.
Promover valores familiares tradicionales
Takaichi respalda la sucesión sólo masculina en la familia imperial y se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo.
También está en contra de una revisión de la ley civil del siglo XIX que permitiría apellidos separados para los matrimonios, de modo que las mujeres no se vean presionadas a abandonar el suyo.
En un paso que activistas de derechos califican como un intento de bloquear un sistema de doble apellido, Takaichi pide en su lugar una ley que permita un mayor uso de los apellidos de soltera como alias. (AP)

