Tensiones internas en el PRM por cancelaciones y designaciones en el Gobierno: Pacheco y Mejía alzan la voz
Santo Domingo, 12 enero. – Las últimas declaraciones del presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, y del expresidente Hipólito Mejía han encendido el debate dentro del oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM) en torno a las cancelaciones y movimientos en instituciones públicas derivados de las nuevas designaciones efectuadas por el presidente Luis Abinader.
Ambos dirigentes, figuras clave de la organización política que lidera el Gobierno, han expresado críticas contundentes sobre cómo estos cambios están impactando a militantes y técnicos del partido, generando un debate profundo sobre la cohesión interna y la conducción política de la gestión pública.
Alfredo Pacheco: Crítica frontal a las “cancelaciones injustas”

En una sesión reciente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco lanzó una crítica enfática contra los recientes movimientos en el tren gubernamental que han implicado la cancelación de funcionarios y colaboradores en distintas instituciones estatales.
Según Pacheco, bajo el argumento de nuevas designaciones, se estaría afectando a dirigentes de base y técnicos del PRM para favorecer lo que llamó “funcionarios oportunistas” y “arribistas”, en detrimento de quienes han trabajado por años en las estructuras del partido y del Estado.
Pacheco subrayó que, aunque respalda el relanzamiento y las prioridades del Gobierno encabezado por Abinader, rechaza que estos cambios impliquen el desplazamiento masivo de cuadros con trayectoria dentro del PRM.
Para él, estas prácticas no solo minan la moral dentro del partido, sino que también ponen en riesgo la gobernabilidad y la confianza en la gestión pública. Las palabras de Pacheco han generado reacciones encontradas: mientras algunos dirigentes consideran legítimo expresar la inquietud por el destino de la militancia, otros han considerado que el debate interno debería canalizarse por vías distintas al hemiciclo del Congreso.
Hipólito Mejía: Rechazo a la cultura de destituciones masivas
Por su parte, el expresidente Hipólito Mejía se sumó al debate manifestando su desacuerdo con la práctica de cancelaciones masivas de empleados y militantes vinculados al PRM cada vez que un nuevo funcionario asume una posición de liderazgo en una institución pública.
Mejía señaló que, aunque esta costumbre está arraigada en la administración pública dominicana, considera que es incorrecta y que debe ser revisada y contenida. Mejía argumentó que este tipo de destituciones no solo afecta el funcionamiento de las instituciones, sino que también genera malestar y desconfianza dentro del mismo PRM, al dar la impresión de que las decisiones responden más a afinidades personales que a criterios de mérito, eficiencia o lealtad partidaria.
Además, instó al presidente Abinader a poner freno a estas prácticas y a manejar con mayor prudencia la política de nombramientos, a fin de preservar la cohesión partidaria. El expresidente también destacó que respetar la trayectoria de quienes han estado al servicio del Estado y del partido debe ser un principio rector, evitando que cada nuevo incumbente elimine a quienes lo precedieron sin justificación clara.
Impacto interno en el PRM: ¿Una crisis o un ajuste estratégico?
Las declaraciones de Pacheco y Mejía han puesto de manifiesto una tensión latente dentro del PRM, que enfrenta el desafío de equilibrar la renovación administrativa con la preservación de la base militante y técnica que sustentó su llegada y permanencia en el poder.
La crítica de figuras tan prominentes sugiere una preocupación por la percepción de justicia y equidad dentro del partido, así como por la posible fractura de sus estructuras a nivel territorial. Al mismo tiempo, este debate revela diferencias en la visión sobre cómo debe conducirse la gestión pública en el actual ciclo de gobierno.
Para algunos, los movimientos internos y las cancelaciones responden a una normal reconfiguración del aparato estatal en una nueva etapa de gestión; para otros, estas prácticas representan un riesgo para la unidad y la moral de la base partidaria de cara a los retos políticos y electorales que se avecinan.
En este contexto, la dirigencia del PRM deberá mediar entre las exigencias de renovación administrativa y la necesidad de mantener un frente unido, gestionando las diferencias con prudencia para evitar que las críticas internas se traduzcan en fracturas más profundas dentro de su estructura política.

