Turismo dominicano: crecimiento sostenido, diversificación y nuevos polos en expansión
Por Manuel Jiménez
Punta Cana, La Altagracia, 27 Feb. – La República Dominicana se consolida como uno de los destinos turísticos más dinámicos del Caribe, con un crecimiento sostenido en la llegada de visitantes y una expansión progresiva de su oferta más allá del tradicional modelo de sol y playa.
En 2025, el país recibió alrededor de 10.3 millones de visitantes entre turistas por vía aérea y cruceristas, cifra que reafirma su posición de liderazgo regional. Para 2026, las proyecciones oficiales apuntan a superar los 11 millones de visitantes, impulsadas por nuevas rutas aéreas, ampliación hotelera y la diversificación del producto turístico.
Punta Cana, eje del desarrollo

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El principal motor del turismo dominicano continúa siendo Punta Cana, en la provincia La Altagracia, donde se concentra la mayor infraestructura hotelera del país. La zona mantiene altos niveles de ocupación y una conectividad aérea robusta, con vuelos directos desde América del Norte, Europa y América Latina.
A este liderazgo se suma el desarrollo de Miches, en la región Este, donde en los últimos años se han inaugurado nuevos hoteles de marcas internacionales, ampliando la capacidad de alojamiento y apostando por un modelo más sostenible e integrado al entorno natural.
El atractivo principal del país para el visitante extranjero sigue siendo la combinación de playas de arena blanca, clima tropical estable durante todo el año, hospitalidad, oferta todo incluido y una relación calidad-precio competitiva frente a otros destinos caribeños.
Nuevos polos y expansión inmobiliaria

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Más allá de Punta Cana, otros polos muestran un crecimiento sostenido. Puerto Plata ha fortalecido su oferta con la llegada de cruceros y la renovación de su planta hotelera. Juan Dolio, en San Pedro de Macorís, experimenta un auge inmobiliario con la construcción de torres residenciales, villas turísticas y proyectos de segunda vivienda dirigidos tanto a extranjeros como a dominicanos residentes en el exterior.
Samaná mantiene su posicionamiento como destino de naturaleza y observación de ballenas, mientras que la Zona Colonial de Santo Domingo continúa atrayendo turismo cultural, apoyada en su valor histórico como la primera ciudad del Nuevo Mundo.
Pedernales y la apuesta por el ecoturismo
Uno de los proyectos más ambiciosos es el desarrollo turístico de Pedernales, en la región Sur. Esta zona combina playas vírgenes como Bahía de las Águilas con valles, montañas y áreas protegidas que abren la puerta al turismo ecológico y de aventura.
El proyecto busca diversificar la matriz turística nacional, integrando sostenibilidad ambiental, inclusión comunitaria e inversión privada. La región ofrece un potencial único para senderismo, avistamiento de aves y turismo científico, ampliando la imagen del país más allá del modelo tradicional de resorts.
Impacto económico y desafíos pendientes
El turismo representa uno de los principales pilares de la economía dominicana, generando divisas, empleo directo e indirecto, e impulsando sectores como la construcción, el transporte, la agroindustria y los servicios.
Sin embargo, expertos señalan que el país enfrenta retos importantes para sostener el crecimiento. Entre ellos figuran la necesidad de diversificar mercados emisores, fortalecer la infraestructura vial y aeroportuaria en nuevas zonas, mejorar la gestión ambiental y elevar la calidad del servicio en todos los niveles.
Asimismo, se plantea la conveniencia de ampliar la oferta cultural, gastronómica y de experiencias auténticas que permitan al visitante conectar con la identidad local, reduciendo la dependencia exclusiva del esquema “todo incluido”.
Garantizar seguridad, estabilidad jurídica para la inversión y sostenibilidad ambiental será clave para consolidar la meta de mayor afluencia turística en los próximos años.
A medida que nuevos polos se desarrollan y el país amplía su portafolio turístico, la República Dominicana busca equilibrar crecimiento económico con preservación ambiental, manteniendo como sello distintivo su hospitalidad y la diversidad natural que la posiciona como uno de los destinos más atractivos del Caribe.

