Ucrania recupera 201 kilómetros cuadrados en cinco días y frena avances rusos en el frente sureste
Kiev, 16 de febrero de 2026 (Agencias). – Las Fuerzas Armadas de Ucrania recuperaron 201 kilómetros cuadrados de territorio ocupado por Rusia entre el miércoles y el domingo pasados, según un análisis divulgado este lunes por la agencia AFP a partir de datos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), un centro de investigación con sede en Washington que monitorea diariamente la evolución del conflicto.
El avance ucraniano representa uno de los mayores progresos territoriales logrados por Kiev en un período tan corto desde la contraofensiva lanzada en junio de 2023.
De acuerdo con el ISW, la magnitud de la recuperación territorial es casi equivalente a las ganancias obtenidas por las fuerzas rusas durante todo el mes de diciembre, cuando Moscú avanzó aproximadamente 244 kilómetros cuadrados.
La mayor parte del terreno recuperado se concentra a unos 80 kilómetros al este de la ciudad de Zaporiyia, en el sur del país, una zona estratégica donde las tropas rusas habían logrado avances sostenidos desde mediados de 2025.
Según estimaciones recogidas por el propio instituto, a inicios de febrero Rusia controlaba total o parcialmente cerca del 19,5 por ciento del territorio ucraniano, incluyendo Crimea —anexionada en 2014— y amplias áreas de las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia.
El ISW atribuye el éxito de los contraataques ucranianos, en parte, al bloqueo del acceso de las fuerzas rusas al sistema satelital Starlink, un servicio de internet de alta velocidad operado por la empresa SpaceX, propiedad del empresario Elon Musk. “Estos contraataques ucranianos probablemente aprovechan el bloqueo del acceso de las fuerzas rusas a Starlink, que, según blogueros militares rusos, está perturbando las comunicaciones y el mando”, señaló el instituto en su último informe, elaborado en colaboración con el Critical Threats Project.
Desde el 5 de febrero, observadores militares rusos habían reportado interrupciones en el uso de Starlink tras declaraciones públicas de Musk en las que indicó que se tomarían medidas para impedir el uso de la tecnología por parte de fuerzas rusas.
Ucrania ha denunciado en reiteradas ocasiones que drones rusos empleaban el sistema para sortear interferencias electrónicas y mejorar la precisión de sus ataques contra posiciones ucranianas e infraestructura crítica.
Además del impacto del bloqueo de Starlink, el último boletín del Centro para Estrategias de Defensa de Kiev sostiene que el bloqueo parcial de la plataforma de mensajería Telegram en determinadas zonas también ha generado dificultades logísticas y de coordinación para las tropas rusas, especialmente en el frente de Oleksandrivka. Telegram ha sido ampliamente utilizada por unidades rusas para la comunicación táctica y la difusión de información operativa.
El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, Oleksander Sirski, confirmó que las tropas bajo su mando llevaron a cabo contraataques exitosos en el sector sureste del frente. Según sus declaraciones, las fuerzas rusas continúan intentando romper las líneas defensivas ucranianas mediante “ataques constantes”, pero sin lograr “éxitos sustanciales” en los últimos días.
Analistas militares señalan que la recuperación de territorio en el eje de Zaporiyia podría tener implicaciones estratégicas significativas, ya que esa región constituye un corredor clave entre el este ocupado y la península de Crimea. El control de esa franja ha sido uno de los objetivos centrales de Moscú desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022.
En paralelo, la guerra continúa marcada por el uso intensivo de drones, artillería de largo alcance y sistemas de guerra electrónica. Tanto Kiev como Moscú han incrementado la producción nacional de drones y el empleo de tecnología satelital para mejorar la capacidad de vigilancia y precisión de sus operaciones.
La interrupción o limitación de sistemas de comunicación como Starlink puede alterar temporalmente el equilibrio en determinadas zonas del frente, aunque expertos advierten que ambos bandos buscan alternativas para mitigar ese tipo de vulnerabilidades.
El conflicto, que ya supera los cuatro años desde la anexión de Crimea y más de cuatro desde la invasión a gran escala iniciada en 2022, sigue generando fuertes repercusiones geopolíticas, energéticas y humanitarias en Europa y el resto del mundo.
Mientras Ucrania intenta consolidar sus avances recientes en el sur, Rusia mantiene presión en distintos sectores del frente oriental, en una guerra de desgaste que continúa redefiniendo el mapa militar de la región.

