Un Caribe muy Caribe y picante
Por Bernardo Vega
Hace 64 años que no pululaban tantos barcos de guerra norteamericanos en el Caribe, pues la última vez fue en 1962 cuando tuvo lugar la crisis de los misiles en Cuba.
Hoy día los hay frente a las costas venezolanas y haitianas y Washington ha bloqueado todo acceso de petróleo a Cuba. Es previsible pues, que surjan gobiernos de transición en esos tres países. ¿Qué impacto tendrá todo esto en el nuestro?
La política de Estados Unidos hacia el Gobierno de Venezuela es idéntica a la que se adoptó cuando desapareció Trujillo en mayo de 1961, pues el Gobierno norteamericano apoyó a Ramfis Trujillo y a Joaquín Balaguer para que controlaran al país, en contraste con la recién creada Unión Cívica Nacional (UCN) y el Movimiento 14 de Junio, pues consideraban que los dos primeros podrían manejar mejor a las Fuerzas Armadas y, además, en ese momento se temía que surgiera en nuestro país una segunda Cuba fidelista. Hoy día, sacado Nicolás Maduro de Caracas, Washington prefiere negociar con Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello quienes son los Balaguer y Ramfis en ese escenario. La transición dominicana duró seis meses y al darse cuenta el pueblo dominicano de que los americanos apoyaban a Balaguer, hasta llegaron a quemar carros de la embajada americana, por lo que el presidente Kennedy optó por presionar para la creación del Consejo de Estado y dar un plazo a Balaguer para que renunciase. Pero los sucesos durante los primeros días de 1962 obligaron a Balaguer a asilarse. Ramfis, acobardado, ya había salido hacia Europa.
La transición en Venezuela ¿tardará otros seis meses hasta que no existan prisioneros políticos y surja un ambiente para organizar elecciones? Mientras nosotros gritábamos “Navidad con libertad”, no creo que los venezolanos esperarán tanto tiempo. Al igual que el imperialismo de finales del siglo XIX, Trump tiene un interés particular en que el capital norteamericano controle el petróleo venezolano. Muchos venezolanos residentes entre nosotros retornarían y sus inversiones en nuestro país se reducirían o talvez no aumentarían.
En Cuba tan solo los que tienen carbón vegetal y paneles solares cuentan con algún tipo de energía. Un bloqueo al acceso de petróleo a esa isla posiblemente creará una situación que obligue a un cambio en el tipo de gobierno. Ojalá que el Gobierno cubano adopte la fórmula de Vietnam de un partido único comunista, monopolizando el sector político, y permitiendo el mantenimiento de los estándares de educación y salud logrados por la Revolución, pero dejando al sector privado, incluyendo el extranjero, incursionar con sus inversiones en todo el sector económico. Algo parecido existe también en China. Recuerdo que cuando visité Vietnam coincidió con la reunión trianual del Partido Comunista vietnamita se me advirtió que vería caravanas de automóviles con altos funcionarios, pero cuando vi una escoltada por motoristas, me explicaron que en ese caso se trataba de Bill Gates, quien estaba por hacer grandes inversiones en ese país. Si en Cuba se adopta el modelo vietnamita o chino, representaría una fuerte competencia para el turismo y las zonas francas de nuestro país. El aspecto imperialista en el caso cubano tal vez se refleje en obligar a Cuba a reconocer deudas por las expropiaciones de hace 65 años de inversiones norteamericanas y cubanas. Esas últimas hoy ostentadas por nietos y bisnietos.
En Haití hay barcos de guerra norteamericanos. Se mantiene la vieja política de “o te portas bien, o portaaviones”. Washington por fin ha permitido que los haitianos adquieran equipos de guerra norteamericanos y la ONU se presume que por fin mandará nuevos contingentes militares. Los mercenarios norteamericanos del señor Prince con sus drones, ya trataron de salir de Barbecue, quien no ha sido visto desde el ataque a su residencia. Como espada de Damocles está la amenaza norteamericana de eliminar el Temporary Protective Status (TPS) que beneficia a unos 350,000 haitianos quienes tendrían que volver a su país.
La eliminación de los terroristas en Puerto Príncipe convendría mucho a nuestro país, pues se reducirían las ya muy fuertes presiones para cruzar la frontera y bastantes de los que están aquí retornarían voluntariamente a su patria.
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