Un grito por Santo Domingo Este
Por Charlie Núñez
Quiero dejar bien claro que lo que voy a expresar está totalmente al margen del partidismo político.
Existen países y ciudades en el mundo cuyas riquezas provienen de los ingresos que generan por sus historias con sus vestigios, y yo me pregunto: ¿qué no va a encontrar usted en un municipio cuya historia se remonta a la época del descubrimiento? Sin embargo, es poco lo que se hace para preservar la memoria histórica de siglos pasados y de épocas más recientes desde Santo Domingo Este.
Pues voy a mencionar algunos puntos del municipio, unos que reportan pérdidas en vez de beneficios, otros beneficios cero o muy poco, algunos ignorados por sus residentes y por el resto del mundo.
Ermita del Rosario, primera en el nuevo mundo; Ermita de San Lorenzo, monumento de la caña, Faro a Colón, Los Tres Ojos, el acuario, cachón de la Rubia, Cueva de los Palmeros, entre otros atractivos que podrían constituir la “Ruta Turística SDE”.
Siempre recuerdo la anécdota de un amigo dominicano, quien se encontraba en Jamaica, pagó veinte dólares y realizó una larga fila para ver un animal en peligro de extinción; ¡cuán sorpresa no se llevó mi amigo al ver el animal en cuestión, un burro!.
El municipio Santo Domingo Oeste formaba parte de la capital dominicana antes de la creación de la provincia Santo Domingo, una provincia creada sin tomar en cuenta la división natural que imponía su territorio; sin ánimo de ofender al norte y al oeste, la parte este de la provincia se encuentra a otro nivel de desarrollo.
Sin embargo, la imagen y percepción que se tiene del municipio está por debajo de su realidad hoy. Desde hace muchos años se ha generado la idea de que quien económicamente no estaba en condiciones de adquirir un inmueble en la capital, lo hacía allí donde el terreno era más barato, por lo que la vivienda también.
Otro mal que impacta el municipio y quizás el peor es la cantidad de territorios ocupados por invasores de todo tipo y de todos los lugares, quienes sin planificación urbana hicieron de este una ciudad desordenada.
SI usted le pregunta a un ciudadano de Santo Domingo Este o fuera de allí dónde comienza el municipio, es muy probable que se lo diga, pero si le pregunta dónde termina, de seguro no tiene idea.
Mencionaba al principio algunos de los atractivos turísticos del municipio, pero tiene también barrios de los mejores diseñados y organizados del Gran Santo Domingo, como son el ensanche Ozama y Alma Rosa, ambos están siendo transformados hoy con torres altas que comienzan a mostrar músculos de una ciudad en desarrollo.
Existen allí hoy importantes centros comerciales, las principales marcas, buenos restaurantes, servicios médicos, entre otros atractivos que estamos seguros seguirán en crecimiento cada día.
Existen dos problemas que las autoridades actuales, el sector, empujan; los ciudadanos en sentido general tienen que aunar esfuerzos para resolverlos inmediatamente. Eso no amerita inversión económica, solo voluntad y amor por el municipio; me refiero al tránsito y al ruido visual que se advierte cuando usted transita por allí.
El problema del tránsito se siente, pero aún es manejable; no esperen que llegue a los niveles de la capital. Con la intervención de varios puntos se mejora bastante y se trabaja para controlarlo.
Para convertir al municipio en una ciudad modelo, desconozco si exista, pero debe trabajarse en función de un máster plan a veinte o treinta años socializado por todos y que comience a aplicarse al margen de qué partido político o quién sea el alcalde; eso evitaría que cada quien tenga su librito, el “medalagana”, la politiquería y la corrupción.
Ese máster plan debe centrar su enfoque en la reconversión urbana del municipio, para transformar esos cordones de miseria en zonas amigables y de calidad. Ese plan permitiría la recuperación y revalorización de su territorio; les aseguro que la capital dominicana se lo va a agradecer. El desempleo va a desaparecer, los empresarios se harán más poderosos y Santo Domingo Este será el modelo de desarrollo a seguir.

